Carlos Caballero, un "radical" con pancarta

Carlos Rotjes Caballero se hizo famoso. Una pancarta de "Guaidó Estafador" y la decisión de enarbolarla en un momento y un lugar específico lo han convertido en un símbolo. Luego del 16 de noviembre, su fugacidad está por verse

El 16 de noviembre, Carlos Rotjes Caballero se apareció a las 10:30 de la mañana, aproximadamente, en la plaza Altamira de Caracas portando un cartelón que rezaba «Guaidó Estafador». Fue recibido con abucheos y algunos empujones de quienes sacudían al llamado a la calle del presidente de la Asamblea Nacional, considerado por más de 50 países como quien legítimamente debe conducir los destinos del país. Desde entonces su foto es usada tanto por desilusionados de la dirigencia opositora como por operadores del chavismo.

Carlos Caballero

Su momento de «gloria» | Fotografía: EFE

Periodista egresado de la Universidad Santa María, de 33 años, se dedica al marketing digital y a la información deportiva. Sus empleadores, asegura, son todos foráneos -clientes que lo contactan desde afuera y un medio en Suiza interesado en fútbol-.

En sus redes sociales reivindica a Oscar Pérez, el policía sublevado a Nicolás Maduro que terminó asesinado en El Junquito. En persona, admite sin rubor que tiene a Patricia Poleo en un pedestal, y no se ahorra desprecios hacia políticos como Julio Borges, especialmente. Como era de esperarse, reivindica a María Corina Machado y a la fracción 16 de Julio de la Asamblea Nacional.

«María Corina no entiende la política de otra manera si no es conversando con la gente. Me parece que estamos en tiempos donde las posturas deberían ser más radicales»

Ha sido activista de Voluntad Popular y de la organización vecinal en Terrazas del Ávila. El 16 de noviembre de 2019, Carlos Rotjes Caballero cumplió con un objetivo que se había trazado un mes antes, «desde que se convocó la marcha».

Estacionó en La Castellana y caminó hasta atravesar la plaza Altamira, «dándome cuenta de la pobre convocatoria». Entonces saca su cartel cuando ve a un camarógrafo de La Patilla, según relata. «Yo le pido que me haga el favor de tomarme una foto y abro la pancarta, dándole la espalda a la concentración. Una señora me ve y de inmediato me dice: ‘¿Y por qué no te vas para donde Maduro?’. Lo mío era que me tomaran la foto, que se viera que yo estoy en desacuerdo con todas estas estrategias políticas, así que bajé mi pancarta y empiezo a dar las declaraciones a la periodista. Ahí se presenta un sujeto y me la arrebata. Incluso la mordieron. Eso lo hicieron papelillo en 30 segundos».

Carlos Caballero

Carlos Rotjes fue solo -«no encontré quien me acompañara»- a alzar su voz pues «no podemos dejar que los políticos, sobre todo estos, anden por la libre». Aunque ahora dice que su problema es solo con los políticos, en sus redes ha hablado de «masas de borregos», «cuerda de pajúos con complejo de focas» para referirse a quienes lo abuchearon.

-¿Qué reacción esperaba?

-Que mucha gente se iba a molestar. Eso era lógico y previsible. Lo que sí me sorprendió fue el revuelo que se armó después. O sea, fui tendencia número uno dos veces en un día (en Twitter). Llamé la atención más de lo que quería. Fuera de eso, mi intención simplemente era sacarle la piedra a estos tipos que, de verdad, me tienen obstinado.

-¿Era una provocación? Pudo salir golpeado.

-Sí, pero mi intención no era provocar a la gente. Yo contra la gente no tengo nada. Allá ellos y sus pensamientos. Mi problema es con los políticos que utilizan a las personas para sus propios intereses partidistas y mezquinos.

-¿Cuál es la llamada más importante que ha recibido después del sábado?

-Carmen Cecilia Pérez, la periodista. Más que importante, de más prestigio. Para mí, la llamada más importante fue la de Patricia Poleo, porque yo la tengo en un pedestal.

«Yo no quiero diálogos, no quiero negociaciones, no quiero tras bastidores ni pactos ocultos»

-¿Cuándo se desilusionó de Juan Guaidó?

-En mayo, después del «Leopoldazo».

-¿Por qué?

-Precisamente por que eso fue un rescate a Leopoldo López. No se logró nada. Estos tipos sacaron a la gente, hubo militares que se pronunciaron, que cruzaron la frontera, que creyeron el llamado de Juan Guaidó y al final simplemente los abandonaron. Una jugarreta verdaderamente sucia. Entonces, a partir de ese momento yo, que vengo del activismo político, de Voluntad Popular, a pesar de que quizás no estuve mucho tiempo ahí, me di cuenta de que estos sujetos iban por otro lado.

-El 22 de enero tuiteó: «Luego de tantos cobardes, corruptos y colaboracionistas, llega por fin Juan Guaidó». ¿Cómo veía a Juan Guaidó cuando escribió eso?

-Era esa cara joven que la gente estaba buscando, porque una de las razones por las cuales Guaidó tiene tanto éxito es precisamente porque es un tipo desconocido. Uno intuía que por esa juventud iba a venir con ideas frescas y otra metodología.

Carlos Caballero

-¿Y qué cree que le pasó a Juan Guaidó?

-Pues que se dejó envolver y arrastrar por sus mentores, entiéndase (Henry) Ramos Allup, Leopoldo López, Julio Borges, Timoteo Zambrano y todos estos dinosaurios de la vieja política que están chupándole la sangre al país desde hace décadas.

-¿Cuánto tiempo militó o simpatizó con Voluntad Popular?

-Poco más de un año. Eso fue entre 2016 y 2017.

-Pero a principios de este año organizaba con ellos asambleas ciudadanas.

-Pero como miembro de la asociación de vecinos de Terrazas del Ávila. No ya como militante.

-¿Por qué se alejó de Voluntad Popular?

-Principalmente por la telenovela que se armó en torno a la desaparición de Leopoldo López. «No me lo dejan ver», «tengo tantas días que no lo veo» y de repente sale la tipa embarazada (Lilian Tintori).

-Se dice desilusionado, traicionado por políticos. ¿Cuáles?

-Leopoldo López, en primer lugar. No solamente a mí. Cuando él propuso la salida, muchos chamos como yo salimos a guarimbear, quemar, protestar, precisamente por lo que él estaba planteando, se veía como una figura en contra del régimen. Tiempo después nos dimos cuenta que no era así. Posteriormente, con Henry Ramos cuando asume como Presidente de la Asamblea Nacional, que también empezó muy bien, sacando cuadros, y al final no fue más que otra farsa. Y este último, Juan Guaidó, porque yo a Julio Borges no le creo nada desde hace… yo creo que nunca. Y con Barboza mucho menos. Ya se sabía qué clase de personaje era y lo nefasto que es el partido Un Nuevo Tiempo.

-¿Hay algún político o alguna figura que a estas alturas todavía merezca tu confianza?

María Corina Machado. Es la única. Me parece que es una mujer centrada, frontal, lineal y, hasta ahora, no se le han descubierto ningún tipo de escándalos, cosa que no pueden decir los que todavía están detentando el Poder Legislativo.

-Ella nunca ha detentado un cargo de alta responsabilidad.

-Pero ella fue diputada…

-Hasta hace más de cinco años. No completó el período.

-Está bien, pero desde su aparición en la arena política nunca se le ha descubierto que haya sido corrupta, por ejemplo. Además, es una persona que siempre ha planteado las cosas como son. Sin diálogos. Y ha llamado a las cosas por su nombre desde el comienzo, sin mencionar que es la única que yo veo que está defendiendo los ideales correctos: propiedad privada, libre mercado.

-¿Se considera un radical?

-Sí. Quizás la palabra suene fuerte, pero para lo que vivimos, creo que hay que radicalizar la posición. Quizás no las acciones, pero la posición tiene que ser radical. O sea, estos tipos son unos criminales, asesinos, narcotraficantes. Yo no puedo estar, digamos, saboreando cualquier tipo de amiguismo con esa clase de personajes.

-¿Qué significa para usted «radicalizar la posición, pero no la acción»?

-Yo no quiero diálogos, no quiero negociaciones, no quiero tras bastidores ni pactos ocultos, y en ese sentido, pues, llevar la cosa a lo que todos queremos, que es la libertad.

«María Corina Machado me parece que es una mujer centrada, frontal, lineal y, hasta ahora, no se le han descubierto ningún tipo de escándalos»

-José Toro Hardy escribió en Twitter sobre Guaidó y quienes le hacen oposición: «Pretender cambiar a un líder que por su apoyo nacional e internacional luce como la primera opción es desandar el camino andado y comenzar de cero con algún otro líder que no sabemos cuánta aceptación logrará». ¿Crees que lo mejor, a estas alturas, sería empezar de cero?

-Pero es que inexorablemente empezaríamos de cero, porque a Juan Guaidó se le acaba su mandato como Presidente de la Asamblea el 5 de enero, y debería asumir, como lo dice el acuerdo que ellos mismos firmaron, los partidos minoritarios. No hay ningún partido minoritario que supere a la fracción 16 de Julio. Por eso estos sujetos ya resolvieron reelegir a Juan Guaidó como el presidente interino usurpador.

-En febrero de 2018, escribió en su Twitter que fuera de Venezuela había tropas esperando entrar cuando «armemos el peo». ¿En verdad crees que eso existía o existe?

-Mira, yo siempre he estado más o menos informado de cómo están las cosas afuera y sé que se han venido conformando grupos en el exterior realmente dispuestos a entrar acá y combatir estas mafias. Ese comentario va en ese sentido.

-«Juan Guaidó sí las tiene bien puestas», puso en otro tuit. ¿Qué hubiese sido una demostración de ello?

-Que no se hubiese apartado del accionar que venía demostrando para cuando yo hice esa publicación. Él asume e inmediatamente redacta una carta dirigida a los Estados Unidos, solicitando ese apoyo. Viniendo de una persona que se había juramentado ya como presidente interino era lo que estábamos esperando, algo totalmente formal. El asunto es que después jugaron con la primera potencia del mundo, porque EEUU se había tomado bien en serio esa solicitud, y después lo fueron mareando hasta llegar a estos días.

-¿Que no haya ocurrido una intervención o una acción internacional tajante ha sido por decisión de la oposición venezolana?

-Estoy totalmente convencido. Ellos tuvieron en sus manos el poder solicitar la ayuda internacional, invocar el 187.

-¿Quién cree que debería ser el Presidente de la Asamblea Nacional?

-Richard Blanco, aunque no está aquí, pero me parece que es un tipo que tiene las vías bien claras desde hace tiempo, que siempre ha sido frontal y que no se le conocen oscuridades o personas de bajo talante detrás de él, que se ha demostrado con integridad.

-¿Y de los que están aquí?

-Biaggio Pillieri.

-¿Ha borrado tuits?

-No. Ni me molesto.

«La llamada más importante fue la de Patricia Poleo, porque yo la tengo en un pedestal»

-Los tuits que aupaban a Vielma Mora siguen ahí y se los van a seguir sacando. ¿Sigue creyendo que Vielma Mora es un buen gerente?

-No, para nada. Eso fue en 2012. Prueba de ello es que esa fue la última vez que tuiteé algo sobre Vielma Mora. Y estamos hablando que eso fue antes de las elecciones del 2012, que fue Capriles contra Chávez.

-También le agarraron uno que dice: «Ahora sí extrañan al comandante».

-Sí, pero era sarcástico.

¿Por qué cree que los planteamientos del sector que representa a María Corina, del 16 de julio, etc., parecieran no tener un eco masivo en Venezuela?

-Bueno, yo difiero un poco de esa posición. Considero que, más bien, esos son los ideales que la gente está necesitando y si no fuese así, lo que yo hice el sábado hubiese pasado por debajo de la mesa. Lo que pasa es que la izquierda, y esto no solamente es en Venezuela, ha sido muy inteligente y ha construido un aparato mediático robusto. No es ningún secreto que, a nivel mundial, los grandes medios de comunicación pertenecen al socialismo, o son de posturas zurdas.

-María Corina Machado y el sector que con ella se identifica no suele hacer convocatorias públicas, marchas, para mostrar músculo más allá de las redes. En encuestas ella ha crecido, pero aún es Juan Guaidó quien encabeza los números.

-Yo pienso que este es su momento. Estoy convencido que, y se lo he escrito, no sé si me ha leído, el momento de los discursos se agotó. Y si ella quiere capitalizar ese descontento a su favor, debería ya dejar esa etapa a un lado. Cerrar ese capítulo de recorrer el país, visitar las universidades, hacer foros, conversatorios, etc., y centrarse más en acciones concretas, porque, como te digo, aquí las horas se cuentan en muertes. Y los que no están muertos, están cruzando la frontera a pie. En el caso de María Corina, me parece que no entiende la política de otra manera si no es conversando con la gente. Me parece que estamos en tiempos donde las posturas deberían ser más radicales. En algún momento Rómulo Betancourt estuvo fuera organizando expediciones para entrar a Venezuela a la fuerza, y era un político.

-¿Por qué te identificaste como Carlos Caballero y no como Carlos Rotjes?

-Porque entre el bullicio y mi apellido que es difícil de entender… Yo lo dije inicialmente, pero la gente no me entendió, entonces lo dejé en Caballero. No tiene pele y, por supuesto, a pesar de que había bulla, se entendió. Claro, ahora me quedo con ese nombre.