Economía

Rematar el patrimonio, el peor impuesto de la crisis

Quien emigra necesita dinero, y busca recuperar lo invertido en el inmueble que alguna vez pudo pagar. Pero la devaluación es tan dura que los precios, al cambio en moneda dura, se desploman. Con una demanda mínima y una oferta marcada por el recambio, sin construcciones nuevas, se imponen dos caminos: cerrar la puerta "por ahora" o rematar a precio "de gallina flaca" sin reparar en cómo lo que fue una inversión ahora se diluye En 2012 Desireé Abreu* decidió regalarle a su madre una casa propia. Poseía dos empleos como asistente de laboratorios clínicos y devengaba un sueldo mínimo, ajustados en mayo y septiembre por el expresidente Hugo Chávez: 1.780,45 bolívares y 2.047,52 bolívares, respectivamente. Con sus ahorros y un crédito bancario, pudo cumplir su sueño. A su madre le compró una casa en El Paraíso que costó 450.000 bolívares en aquel entonces.

Bolívar soberano, contar con los dedos en medio de la confusión

Todos lo hablan, pocos lo entienden. El gobierno anunció medidas económicas y agregó más dificultad a la ecuación: en vez de quitar tres ceros, ahora serán cinco. Así el venezolano ha echado mano de calculadora, hoja y papel o sus propios dedos para sacar cuentas y afrontar el cambio de este 20 de agosto

Sobrevivir con remesas: malabares de la economía familiar

Huir de un país crisis es solo el principio para quienes buscan mejores oportunidades. Poco a poco quienes emigran comienzan a establecerse en sus destinos y cada vez más son las familias venezolanas que reciben ayuda por canales no oficiales. Quienes mandan dinero desde el extranjero promedian entre 60 y 80 dólares al año, aunque el monto en moneda dura también sufre de la hiperinflación

José Toro Hardy: “Rafael Ramírez fue quien destruyó a Pdvsa”

El exdirector de la estatal aclara que durante la gestión de Rafael Ramírez “la comunicación entre la empresa y Miraflores era directa y expedita”. Nervudo, dinámico y de piel cetrina, enfatiza que el caudillo de Sabaneta se supo poner un traje de cordero los primeros años, pero siempre tuvo entre ceja y ceja la “politización” de Pdvsa, que llegó a ser considerada la segunda petrolera del mundo y un paradigma continental de Management

Niños que trabajan, infancia a cambio de comida

No pasan de 18 años de edad y ya saben lo que es tener dinero propio. Limpian vidrios, barren la tierra, venden chucherías o vegetales. La crisis venezolana ha puesto a los niños a trabajar. Poner comida sobre la mesa ahora es obligación de todos, sin importar la edad

Estar bella en la Venezuela hiperinflacionaria es un lujo

"Para ser bella hay que ver estrellas", reza el refranero popular. Pero en la Venezuela de la hiperinflación de Maduro, la vista debe alcanzar más allá de las constelaciones. No hay rutina que se salve de la crisis, ni siquiera la de "echarse una arregladita". Y, más allá de la coquetería, la higiene personal está en jaque María* entra con desconfianza a una franquicia de la cadena Farmatodo ubicada en Caracas, desde hace semanas las sucursales habían dejado de mostrar los precios de los productos en las estanterías. La sorpresa de María al acercarse al pasillo 1, área en el que se encuentran las lociones corporales, es doble: los montos nuevamente son visibles, y los ceros son más. Suspira y, acto seguido, abre los ojos como si hubiese visto un fantasma. “¡Mira cuánto cuesta esto!”, exclama a su hija quien le devuelve una mirada de indiferencia.

Los billetes cuentan la historia de la inflación en Venezuela

Un recorrido por el Museo Numismático del Banco Central enseña cómo en los últimos 25 años los cambios monetarios son precedidos de elevadas variaciones en el índice de precios al consumidor. Fue Páez quien una vez dolarizó el país para estabilizar la economía, un dato anecdótico a recordar ahora que el Gobierno anuncia una nueva reconversión monetariaapenas 10 años después de la última

Cementerio de carros: un frenazo a las cuatro ruedas

Alguna vez el Estado tuvo como prioridad que los venezolanos tuvieran carro. Se impulsó el programa “Venezuela Móvil” y luego se distribuyeron carros chinos a precios “socialistas”. Ahora buena parte de ese parque automotor se mantiene varado en estacionamientos, talleres y calles. Vehículos se apilan abandonados mientras sus dueños no tienen cómo costear las reparaciones

La vorágine del billete de 100 en Bolívar, un año después

En diciembre de 2016, Bolívar vivió un cataclismo porque una trastada económica terminó como detonante de una debacle. Eso fue la medida con la que el 11 de diciembre de ese año Nicolás Maduro decretó la muerte del billete de 100, que sobrevivió a sus condenas y hoy sigue tan vigente como el doloroso recuerdo de los comerciantes que vieron sucumbir sus negocios ante la rebatiña. Es más, se decretó su extensión hasta el 20 de marzo de 2018

Venezuela, el reino de los productos “tapa amarilla”

Los anaqueles se han llenado con falsificaciones, principalmente provenientes de China e India. Productos de baja calidad, de países suramericanos, han ganado terreno y son vendidos como si fueran “de alta gama”. Los consumidores que no tienen otra opción se ven obligados a comprarlos, a “precios susto”

Los niños que mueren de hambre en Venezuela

En Venezuela mueren niños por hambre. La desnutrición se mantiene oculta en registros oficiales y el discurso del gobierno, mientras el Estado se cruza de brazos o, en el mejor de los casos, hace negocios con ella. Los niños menores de 5 años, los más vulnerables, comienzan a acusar recibo de un país que no encuentra qué comer y una sociedad que no tiene cómo pagar por su bocado

Tengo 30 años y vivo con mis padres

Una generación completa sigue abrigada en el techo que provee su familia. Con el bolsillo estrecho para alquilar dónde vivir, y sin posibilidad alguna de comprar vivienda, acumulan frustraciones y limitantes. Quienes logran independizarse lo hacen por contar con espacios heredadados, sueldos en dólares o luego de emigrar. Mientras tanto, las familias aumentan bajo las mismas cuatro paredes

La economía con personalidad se ganó un Nobel

Las teorías de Richard H. Thaler que revelan las conductas de los seres humanos frente a la economía han sido reconocidas con el máximo galardón de las ciencias. La ‘psicología de las ciencias económicas’ fue laureada por la Academia Sueca

Envejecer más de la cuenta por una pensión

Son muchas las horas que pueden acumularse en una cola. Los adultos mayores sienten pasar lo que les queda de vida mientras esperan por el pago de sus pensiones, sin mayores esperanzas de conseguir el monto completo ni poder darse gustos propios de la vejez

La metrobodega, un negocio rentable

El Metro de Caracas identificó en 2016 a 932 personas que ejercen la economía informal repartidas en las 48 estaciones del sistema, pero la fauna del subterráneo es diversa. Están los que despliegan algún talento y los que simplemente piden. Todos son un problema: afectan la calidad del servicio. Su número sigue en aumento, bajo la mirada cómplice de la policía

Mutar o morir, el drama de los comercios

Los comerciantes antes de cerrar prefieren reinventar su negocio y así sobrevivir a la crisis. Algunos han optado por surtir sus anaqueles de alimentos o combinar rubros. Saben que el venezolano ha mermado su compra de ropa y zapatos, electrodomésticos, línea blanca y otros artículos que no son de literalmente de primerísima necesidad. Comida y medicinas. Una sociedad reducida a lo más básico y prioritario

Todo se vende, hasta la basura

Todo se vende y nada se bota. Desde que la crisis arrecia lo que antes se consideraba basura o desechos, ya no lo es tanto. Proliferan las ventas informales de artículos de segunda y hasta "tercera mano"

Bachaqueo y exclusión se reparten en cajas Clap

La distribución de alimentos bajo el modelo impuesto por el gobierno, abre la puerta a nuevos tipos de corrupción. Desvío de bolsas y cajas, separación de los contenidos, obligación de adquirir combos. Las irregularidades se suman a una cadena de distribución llena de fugas y de coimas

No hay bolsillo que aguante las compras nerviosas

Los recuerdos de 2002 reviven ante un escenario de paro cívico. Comprar compulsivamente era algo factible en la Venezuela de hace 15 años. Hoy, llenar el carrito del supermercado con alimentos no perecederos implica dejar el sueldo -y un ojo- a cambio