Da Vinci viajó por primera vez a Latinoamérica

Reconstrucciones de los famosos inventos del genio renacentista, Leonardo da Vinci, desembarcaron hace unos días en Sao Paulo, Brasil. Por primera vez, Latinoamérica tendrá la oportunidad de observar de cerca sus más importantes diseños en la exhibición del Centro Cultural Fiesp-Ruth Cardoso en conmemoración al quinto centenario de su nacimiento

Da Vinci viajó por primera vez a Latinoamérica

A través de la exposición interactiva “Leonardo Da Vinci, la naturaleza de la invención”, el público brasileño tiene la oportunidad de acercarse al hombre que revolucionó el humanismo y la historia del arte desde el día de ayer hasta el 10 de mayo de 2015 de manera gratuita.

La muestra, exhibida en el Centro Cultural Fiesp-Ruth Cardoso de la ciudad de Sao Paulo, reúne reconstrucciones de prototipos diseñados por Da Vinci, elaborados originalmente en 1952 para celebrar el quinto centenario del nacimiento del pintor florentino. Además, dichas obras forman parte de la colección actual del Museo Nazionale della Scienza e della Tecnologia Leonardo Da Vinci en Milán.

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Matemático, físico, científico, geólogo, ingeniero, arquitecto, botánico, zoólogo, anatomista, filósofo, poeta y músico: Da Vinci fue un genio, pero no por los motivos que se le suelen atribuir. “A menudo, se ve a Da Vinci como un superhéroe, pero en realidad era un hombre, y un hombre de su tiempo. ¡Queremos desmontar ese mito!”, aseguró a Efe el curador de la exposición, el italiano Éric Lapie.

Para Lapie, la gran genialidad del artista fue precisamente “encontrar analogías y conexiones entre muchos campos del conocimiento, construyendo así una teoría general sobre el universo”. Se trata de reproducciones que, en la mayoría de los casos, jamás fueron construidas por el propio artista, ya que, como recuerda la exhibición, “sus diseños raramente son proyectos destinados a la ejecución”, sino a plasmar su visión sobre el papel. El dibujo representa una de las herramientas principales que utilizaba el pintor para explicar el funcionamiento del mundo, sus proyectos e ideas, que luego serían traducidas en sus propios cuadernos por medio de la tinta.

“Su curiosidad no tenía límites, pero apenas construyó nada”, indicó Lapie, porque “la ciencia y la ingeniería eran para Da Vinci un acto intelectual”.

Un traje para bucear, una máquina para pulir espejos, fortalezas militares o una nave voladora que imita la anatomía de las aves, son algunos de los inventos destacados del visionario artista que forman parte de la exhibición. La mayoría de dichos proyectos cuenta con una maqueta en miniatura, permitiendo al público experimentar con sus propios sentidos el mecanismo que los hace funcionar.

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Lapie recalcó que el artista florentino no fue ni el primero ni el único en diseñar máquinas, pero sus inventos fueron, sin duda, los más “sofisticados”, marcando así un antes y un después en la revolución del diseño. A diferencia de sus contemporáneos, Da Vinci se esforzó por aunar un permanente diálogo con la tradición junto con la comprobación que partía de su propia experiencia. No obstante y como quiso señalar Lapie, en su época Da Vinci era considerado artesano, no artista ni tampoco intelectual.

De hecho, hasta el siglo XIX la historia del arte sólo vio en Da Vinci a un gran pintor y no fue hasta principios del siglo XX, con la publicación de su primer libro de proyectos de ingeniería, que se le atribuyó la misma relevancia como ingeniero. Este suceso, explicó Lapie, se considera el causante de que los diseños de Da Vinci fueran repartidos y fragmentados en diversas galerías y colecciones privadas.

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