El sexo es lo suyo: Ruby Demestoy a la manera de Betty Page

Los iconos de moda no siempre salen de las listas de las mejor vestidas. No todas pueden ser Audrey Hepburn o Grace Kelly. Bettie Page, el arquetipo de la modelo pin-up, es la mejor prueba que ni siquiera hay que llevar tanto trapo encima para quedar inmortalizada en los libros de historia con el adjetivo “icónica” impreso cerca de tu nombre. Es que así de cliché como suena: el estilo es una actitud

El sexo es lo suyo: Ruby Demestoy a la manera de Betty Page

Aunque  los  planes  iniciales  de  Page  eran convertirse  en  actriz  de  cine  –para  eso  se mudó a Nueva York tras su divorcio en 1947–, cuando aceptó trabajar como modelo, seguro nadie  hubiera  pensado  que  esta huerfanita del  estado  de Tennessee  terminaría  revolucionando,  algunos  dirán  que  inaugurando, la industria del porno. Con sus oscurísimos rizos,  rematados  con  ese  increíble equillo encogido, Bettie Page le imprimía una naturalidad impresionante y hasta cierta dulzura a sus fotografías más obscenas. Una sonrisa pícara con un fuete en la mano, otra sonrisita cómplice para la cámara, esta vez mientras azota a una de sus colegas, un brillito en la mirada mientras retoza escasa de vestuario en una selva de utilería: todas son clásicas jugadas  de  Bettie  Page  para  las  cámaras.  También, todas  ocurrieron  antes  de  1957, cuando se convirtió en evangélica y de pronto desapareció, terminando con la diversión de toda una generación de hombres que la habían adoptado como fantasía masturbatoria.

betty

La presentadora venezolana Ruby Demestoy no es ninguna desconocida en estos menesteres del sexo (sado, maso y compañía). Ella es la conductora del a veces escandaloso, a veces  divertidísimo Sexypedia de Cinemax.  Para el lente de Faranduleras, como una Bettie Page contemporánea, Ruby tomó su ropa interior con aires , y la utilizó como si se tratara de un vestido negro Givenchy, un collar de perlas y unos lentes de sol gigantescos ¡toma eso, Audrey!

 

 

PRODUCCIÓN: RENATA ESCORIHUELA Y VICTOR PASTORE