Festival de la lectura Chacao: triunfo de las editoriales venezolanas

El 6to Festival de Lectura Chacao abre sus carpas este 14 de noviembre en La Plaza Francia de Altamira. El encuentro se festejará durante nueve días: desde 14 al 23 de noviembre. Este año, amén de lo habitual: libros nacionales, internacionales y maestros de la literatura venezolana, es importante porque, como ningún otro, los editores criollos se alzan como los verdaderos protagonistas No es secreto para nadie que este ha sido un año difícil para las letras, sobre todo porque en junio el precio del papel aumentó el doble de su costo inicial. A pesar de los males económicos, inflación, escasez y divisas fantasmas, ha habido editoriales como Lugar Común, Libros de Fuego, Ígneo, Punto cero –entre muchas otras–  que, aunque pequeñas, pudieron descollar y sobrevivir. Y, lo que es más valioso aún, lograron darle a los venezolanos literatura de calidad. No es balde son ellas las grandes homenajeadas del 6to Festival de Lectura Chacao. feriaportada

Rodrigo Blanco Calderón, cabecilla de Editorial Lugar Común, comenta: “no ha sido fácil el proceso de producción. Gracias a las ventas de nuestros libros en reserva pudimos sacar adelante en octubre un relevo de grandes obras que nos colocan en el juego otra vez”. Sí, publicaron títulos como: Tierras de los hombre, del francés Antoine de Saint-Exupéry; En torno al oficio de escritor, del maestro Eduardo Liendo, entre otros. Y es que la supervivencia de este tipo de actividades hay que celebrarlas y valorarlas –incluso la mismísima feria de lectura estuvo en la cuerda floja. Sin embargo, la actividad se levantó en pocas semanas gracias a una mano mágica que se encuentra en el anonimato todavía.

El evento contará con una programación llena de intelectuales del patio. Reflexión y muchas palabras. Rodrigo Blanco afirma: “este tipo de encuentros son realmente importantes para toda sociedad que quiera hacer y afianzar la cultura”. Por su parte,  Álvaro Rafael, director de Editorial Ígneo, matiza la idea y agrega convencido: “reuniones así llevan a la gente a reconciliarse con la ciudad. Tenemos tantos problemas con lo que vemos en la calle que necesitamos eventos de este tipo donde se promueva el espíritu cívico de las personas, se converse de arte y, sobre todo, nos hagan más humanos”.

La mayoría de estas casas de libros presentará sus obras más recientes.  Rafael menciona que los lectores e interesados van al festival  en búsqueda de nuevos autores e historias novedosas. Entre las publicaciones de Ígneo que estarán a la venta se encuentran: El último día de mi reinado de Manuel Gerardo Sánchez, Maneras de irse de Ricardo Ramírez Requena, Afrodita C.A, y otras empresas fracasadas de John Manuel Silva y Te mataré dos veces de Carlos Patiño.

No obstante, los libros no serán los únicos en conquistar audiencias. Se llevarán a cabo charlas dictadas por personajes como: Eduardo Liendo, Federico Vega, Francisco Suniaga, Humberto Acosta, Yolanda Pantin, Federico Pacanis, Jacqueline Goldbert, Héctor Torres, entre otros. Editoriales, como Libros de Fuego, jugarán con los compradores ofreciendo alternativas de adquisición. La “hora loca” –como ellos lo llaman- será un momento del día que en el que se subastarán sus productos a un menor precio, el concurso será hecho por las redes sociales.

El llamado de las editoriales independientes está claro: captar a un público que no suele ir a librerías, pero sí a los eventos caraqueños. Rodnei Cáseres cerebro de Libros de Fuego, otra editorial que este 2014 ha sobresalido y figurado por la publicación de al menos tres títulos,  comenta: “la idea es sacar el libro de su sitio de confianza, que es la librería. Lo importantes es que el lector de a pie, que va a estos eventos, pueda encontrarlos y se acerque a la lectura”. Cáseres también se engalla por el orgullo de su labor. De sus imprentas nacieron los títulos que expone en tiendas y en las carpas de la feria: Dinero fácil de Hensli Rahn, Próximo tren de César Segovia y Sonetos y Aquellos de Andrés Barrios.

El valle le abre paso a un homenaje que por todo lo alto aplaudirá a todos estos emprendedores de tinta y papel. Ellos son los responsables de replicar las voces de los narradores, poetas, ensayistas, entre otros,  que quieren decir cosas, hacer belleza escrita.  No es mito, las firmas venezolanas no solo se escuchan dentro de las librerías, también salen a las plazas y calles. Ese es el cuento.

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