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Robar a Gabriel García Márquez

Ni la primera edición de “Cien años de soledad” pudo escapar de los ladrones en Bogotá. El Festival de la Lectura Chacao tampoco fue ajeno al problema. Revendedores o cleptómanos aprovechan en ese tipo de encuentros literarios para no irse con las manos vacías

Robar a Gabriel García Márquez

El hecho fue noticia a principios de mes: un ejemplar de la primera edición de Cien años de soledad fue robado de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. La obra estaba exhibida en una vitrina especial en el pabellón dedicado a Macondo. Ni la custodia de dos celadores, ni la presencia de 20 funcionarios, ni la cerradura que la protegía pudieron evitar el hurto de la pieza, que tiene una dedicatoria de Gabriel García Márquez. Ninguna de las autoridades se explica el suceso. Sólo desapareció ante todos. Ahora me ves, ahora no me ves.

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-Este ejemplar de Cien años de soledad lo compré en Montevideo (Uruguay), en una librería de la calle Tristán Narvaja, el 19 de agosto de 2006. Fue robado el 2 de mayo de 2015 (…). Lo recuperó la policía nacional el 8 de mayo de 2015. Me fue devuelto ese mismo día. Se lo entrego hoy, 14 de mayo, a la Biblioteca Nacional de Colombia para que permanezca y sea un testimonio de gratitud para con todos los colombianos. Ahora es de todos.

Álvaro Castillo Granada, el dueño del libro, le agregó una leyenda al ejemplar. Como para que quede prueba de lo que pasó en la feria. El caso no es algo inédito en ese tipo de eventos literarios. El año pasado, por ejemplo, detuvieron a tres veinteañeros acusados de llevarse 80 títulos de diferentes editoriales de la Feria de Guadalajara, en la que es tan habitual el hurto que en alguna ocasión se hizo una lista de los libros más robados en vez de los más vendidos. Ese registro también podría aplicarse en Venezuela.

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El Festival de la Lectura de Chacao, que se hizo hasta la semana pasada en la Plaza Francia de Altamira, no escapó a los robos. Libreros y editores que ya tienen experiencia en años anteriores reconocieron que es un mal que existe. La aglomeración de gente, la falta de medidas de seguridad y equipos tecnológicos, el hecho de realizarse en un sitio público. Las ferias son lugares idóneos para que los ladrones de libros no se vayan con las manos vacías.

Revendedores que van en busca de novedades para ofrecerlas a más bajo precio, jóvenes que ven en el acto de robar un ejercicio lúdico, cleptómanos que se dedican a tener en sus bibliotecas ejemplares ajenos. “Hay grupos de personas que tienen eso por oficio, que van de librería en librería o de feria en feria. Si no los identificas, hacen desastres. En su mayoría, se trata de gente que luego revende. En las Fuerzas Armadas o San Bernardino. Uno intenta cuidar los puntos más débiles: las esquinas de los estands, por ejemplo. Igual, días después, al hacer el inventario, notamos que faltan títulos”, dijo, Rodnei Cásares, editor de Libros del Fuego y ex librero de Alejandría.

Mariana Marczuk -directora general de Planeta Venezuela- dio cifras: hasta 50 ejemplares suelen desaparecer de su puesto, año tras año, al terminar una de las ferias. Sergio Dahbar –de La hoja del Norte y Dahbar ediciones- también fue víctima: a mitad del Festival de la Lectura Chacao 2015 se había dado cuenta de que no estaban todos los ejemplares que debían estar.

Los autores y los títulos de los libros importan a la hora del delito. Paulo Coelho, César Landaeta, Leonardo Padrón. El ladrón no sólo busca lo que está a la mano, sino también los grandes éxitos o las novedades. “El libro que se vende muchísimo es el principal objetivo. El tema de lo masivo vale. No verás a nadie robarse una pila de obras de Umberto Eco”, explicó Ricardo Ramírez, encargado del quiosco de la editorial Alfa/Puntocero, que tuvo hasta 10 empleados vigilantes de las personas que se acercaban al estand.

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HP Protection fue la empresa encargada de custodiar la Plaza Francia. Veintidós empleados de seguridad cumplieron funciones durante todo el evento. Jóvenes o, incluso, algún niño velaron por la seguridad de los expositores. El primer fin de semana del Festival de la Lectura Chacao capturaron a una señora, sexagenaria, que llevaba un bolso lleno de libros robados. Fue, según uno de los trabajadores de la compañía, el único caso que se registró en el encuentro. La obligaron a devolverlos. Otros ejemplares seguirán en manos ajenas.