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Gianni Mastrangioli revuelve el despecho de emigrar

Emigrar. Experiencias van y vienen, todas signadas por el despecho de la tierra que se deja, incluso cuando todavía se vive en ella. El libro de Gianni es el resultado: fue escrito en Inglaterra, publicado en Colombia y será presentado en España. ¿El tema? Venezuela y lo que significa vivir fuera. Una compilación de historias de aquellos que se fueron o se quedaron

Gianni Mastrangioli revuelve el despecho de emigrar

Son las dos de la madrugada en Londres y Gianni Mastrangioli sigue escribiendo. Arropado hasta la cabeza, la luz del celular ilumina su rostro. Navegando en internet, salta de hipervínculo en hipervínculo. No logra conciliar el sueño. “¿Será que algún día volveremos?”, piensa mientras revisa las redes sociales. No lo sabe. Nadie lo sabe. Su remedio es seguir escribiendo. Termina la última crónica de lo que será su primer libro: La nación de los platos rotos, editado e impreso en Bogotá, Colombia, por El Taller Blanco, en octubre de 2019.

Quince textos y un epilogo componen la obra de Gianni Mastrangioli Salazar, quien salió de Venezuela a los 25 años con un título de licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela bajo el brazo. Había dictado clases en bachillerato y en universidades, había colaborado con investigaciones, presentado ponencias y hasta publicado un par de artículos arbitrados, pero eso no le servía de mucho. Lo primero era sobrevivir al exilio y ni siquiera en un país latinoamericano, sino en uno bien frío, pretencioso y distante: el Reino Unido.

Gianni Mastrangioli

Aunque tenía algunos parientes, la única acompañante de Gianni, que todavía no lo abandona ­y esperemos no lo haga nunca- es la escritura. La cultiva desde que estaba en tercer grado, cuando su maestra, después de haber leído una actividad suya, le aconsejó que nunca dejase ese hábito. Él le hizo caso y hoy empieza a ver los frutos: las reacciones de sus lectores y la difusión que han tenido sus crónicas, publicadas en Revista Ojo, Caraota Digital, Letralia y World Trade Center Venezuela. La nación de los platos rotos recoge todos sus escritos, o al menos los más cliqueados. Entre ellos “Pupitres de pavimento”, ganador del Accésit, modalidad Junior, del XII Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria, organizado por la Universidad de Córdoba, España.

“Estéril por obligación” es el relato que abre la compilación literaria. Narra su experiencia al intentar donar semen luego de ver un anuncio en internet que decía: Everybody can become a sperm donor. La funcionaria del London Sperm Bank, en London Bridge, le dijo:

—Verás: por órdenes del Ministerio de la Sanidad del Reino Unido, ciertas nacionalidades tienen prohibida la donación de esperma. Entre ellos tenemos una pequeña parte del África, Haití y, recientemente, Venezuela.

No puede donar esperma porque es venezolano. Una desagradable sensación recorrió su cuerpo, similar a la ira que sintió el 4 de abril de 2018, cuando leyó las noticias y se enteró de la última declaración de Nicolás Maduro sobre la emigración venezolana: “Tú no sabes cuánta gente está lavando pocetas en Miami (…) Yo no me iría”. El comentario presidencial le hizo rememorar de inmediato sus primeras semanas en Inglaterra. Justamente, en una oportunidad, le envió a su mamá una fotografía por Whatsapp. Era él con unos guantes y un cepillo dentro de un baño del restaurante donde trabajaba. “Mira qué giros da la vida: hace cuatro meses era coordinador de cátedra en una universidad pública en Venezuela y ahora estoy dentro de un baño que huele a mierda”. Ella respondió con caritas lloronas.

“El limpiador de pocetas” es otro capítulo de la compilación de Gianni, textos que no solo cuentan sus experiencias personales, sino también historias de terceros, venezolanos contactados por él desde el exilio o en sus últimos viajes al país. “Celina”, “Militares” y “Señora, nada es seguro en este país” son historias comunes en Venezuela, pero que les paran los pelos a los lectores del primer mundo. Sobre todo, a los refinados edimburgueses, que lo último escalofriante que parecen haber leído fueron las novelas de Harry Potter.

Con prólogo de Golcar Rojas, La nación de los platos rotos es una amalgama de emociones y nostalgias de lo que significa buscar nuevos rumbos. Relatos plasmados en tinta impresa, con una cubierta de cartulina mostaza, artesanal, que protege al débil papel crema, unido con cordones rojos. Gianni Mastrangioli logró compilar en 80 páginas los sentimientos de millones de venezolanos, no solo de los que se van a perseguir calidad de vida, sino también de los que se quedan. Esos que, a pesar de resistir los golpes, se sienten extranjeros en su propia tierra.

Gianni Mastrangioli