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Gripe y epidemias: breve historia de nuestra fragilidad

Corren tiempos de pandemia y esa certidumbre nos mueve a otear en el pasado, exhumar e hilvanar pasajes de la memoria humana y, cómo no, fijar paralelismos con la realidad inédita y feroz que hoy nos toca encarar. En este escrito, se entrecruzan una suerte de “historia universal de la gripe” y una ajustada y selecta, sin dejar de ser rigurosa, revisión de la filmografía centrada en el contagio y la megamuerte durante las tres últimas décadas

Hace unos días, comentaba en tono jocoso a través de Twitter que mi persistente cuadro alérgico me traería problemas en caso de presentarse los primeros caso del tristemente célebre coronavirus en nuestro país. Días más tarde, y con al menos 17 casos confirmados por las autoridades, el pensamiento dejó de ser jocoso. Comencé a hacerme preguntas serias –y paranoicas, para qué negarlo– sobre lo que podía esperarnos a corto plazo.

Cual sea el resultado, algo es evidente: se trataba de una cuestión de tiempo que la pandemia alcanzara a Venezuela. Ya sea porque nuestro sistema de salud es bastante endeble, como por lo complejo que resultaba aislar nuestras fronteras de países que ya presentan cantidades considerables de contagiados.

A pesar de que las noticias sobre el coronavirus son cada vez más alarmantes, no es la primera vez  —ni será la última—  que el mundo se enfrenta a una epidemia semejante. Siempre he pensado que un resfrío común es la muestra más evidente de que la naturaleza tiene un enorme sentido del humor. Cruel, a más señas. No es una enfermedad especialmente grave, pero sí lo bastante como para dejarnos sin fuerzas, molestos y cansados por días enteros. Y aunque actualmente nos parezca un padecimiento normal, siglos atrás fue considerada una peste terrible, destructora y sobre todo mortal. Un inquietante pensamiento, claro, pero que aun así nos muestra cómo este aparentemente sencillo padecimiento ha acompañado a la historia del hombre durante dos milenios.

Es por ello que dediqué algunas horas a investigar sobre la historia de la gripe. Y lo que descubrí fue tan interesante como desconcertante.

Contagio (2011)

La gripe y su historia

* La gripe ha sido parte de la humanidad desde sus inicios: Según recientes investigaciones, en la época prehistórica se transmitía por mordiscos y picaduras. Los pequeños roedores transportaban el virus y después lo recogían mosquitos y garrapatas.

* Por sencilla que parezca, la gripe puede convertirse en un fenómeno destructor y letal: La primera referencia de una epidemia de gripe data del año 412 antes de Cristo. Sucedió en la actual Turquía y fue considerada un castigo divino. De hecho, los síntomas fueron considerados tan peligrosos que los cadáveres eran quemados y sus cenizas apartadas del poblado al cual pertenecía el enfermo.

* También fue considerada divina: Hipócrates aconsejaba a los enfermos que no lucharan contra la fiebre; al contrario, que intentaran elevarla aun más porque se trataba de una bendición de los dioses para curar el padecimiento. Evidentemente, el que se considera el primer médico de la historia tenía algunas nociones bastante claras sobre la forma en que el organismo humano procuraba curarse a través de sus propios medios y mecanismos.

* Una plaga invencible: Por el año 1580 la gripe comenzó a ser considerada la enfermedad más letal de todas las conocidas. La gripe llegó de Asia y afectó a toda Europa. Los médicos seguían empeñados en encerrar a sus enfermos en habitaciones oscuras y mal ventiladas. Como consecuencia de esa medida, Madrid quedó diezmada y el virus casi da al traste con la conquista de Portugal, pues enfermó gravemente a Felipe II y mató a su esposa, la reina Ana de Austria.

* En Rusia fue considerada durante siglos un terrible castigo de las nieves eternas: Sobre todo después del año 1889 cuando la epidemia diezmó a la población durante un crudo invierno. Claro está, todavía no se tenían suficientes conocimientos sobre el origen del padecimiento, por lo que las eternas nevadas del país fueron consideradas la inmediata causa. La más mortífera epidemia de gripe llegó de Siberia y se le llamó, con un raro sentido del humor, la pandemia “más democrática” de la historia de la Humanidad. Afectó a 70 % de la población. Como consecuencia de ella murió la egiptóloga inglesa Amelia Edwards, a quien recomendaron no comer y beber lo mínimo.

Tren a Busan (2016)

* Misterio médico: En el año 1900 comienza a investigarse la procedencia de la gripe. Aun era un misterio para buena parte del mundo científico. No se sabía si era un virus o una bacteria, pero ya estaba claro que los gérmenes no eran responsables de la infección.

* Una epidemia imprevisible: En el año 1918 la llamada gripe española infectó a 50% de la población mundial. Pese a su nombre, no procedía de España, aunque una de las teorías señala que entró en Europa a través de ese país. Se contaron 20 millones de muertos en el mundo.

* El enemigo tiene un rostro: Richard Shope, científico del Instituto Rockefeller en Princeton, logró en 1930 aislar el virus de la gripe porcina.  Es en sí mismo uno de los grandes pasos para comprender la evolución de las epidemias en nuestra época. Por curioso que parezca, el cerdo es un animal fundamental en el estudio de nuestra gripe, pues en su garganta pueden juntarse y recombinarse virus de gripe humana y aviar.

Estallido ( 1995)

* El mal tiene nuevo rostro: En 1957 el mundo volvió a estremecerse con la llamada gripe asiática. El cuadro médico contagió y llevó a la muerte a 4 millones de personas, de un universo de infectados de casi 80 millones. Solo en Estados Unidos hubo 60 mil muertos.

* Un misterio desde el continente asiático: En 1968 la gripe de Hong Kong mató a 700.000 personas en todo el mundo. Se habló de un Apocalipsis silencioso y hubo temores del resurgimiento de los síntomas de la gripe española.

* Llega la gripe soviética como un nuevo terror en medio de la Guerra fría: En 1977 las autoridades comunistas declararon a millones de víctimas en todos los países de su entorno. Al final, la gripe cruzó el océano y ocasionó casi 40.000 muertos solo en Estados Unidos y más de 40% de la población resultó afectada.

Gripe

Hijos de los hombres (2006)

* Un curioso final de siglo: Para intentar comprender el mecanismo biológico y molecular de la gripe, en 1999 hubo una curiosa carrera científica por resucitar a la llamada “gripe española” y analizar sus efectos bajo la tecnología moderna. Y para eso utilizaron unos cadáveres de la época encontrados en Noruega. Según el doctor Stohr, de la OMS, la investigación permitiría comprender la evolución de la gripe y sus consecuencias, además de permitir profundizar sobre su díscola naturaleza.

Epidemias y la cultura pop

Como fiel reflejo de lo contemporáneo, la cultura pop ha meditado sobre las epidemias y sus efectos en la psiquis colectiva. Con mayor o menor éxito, el cine y la televisión han profundizado sobre la idea del contagio, la paranoia y la destrucción de las bases de la civilización. Todo a través de experimentos argumentales y visuales que de alguna forma reflejan la antigua obsesión de la sociedad por su propia vulnerabilidad:

Tren a Busan (2016) 

Pequeña, aterradora y violenta, esta pequeña joya del subgénero zombie dirigida por Yeon Sang-ho, también juega con las posibilidades y las claves del cine de epidemia para crear una situación de emergencia impensable a bordo de un tren que cumple la ruta entre Seúl y Busan. El film no solo tiene un argumento que reflexiona de manera extraordinaria sobre el miedo y la amenaza, sino que además utiliza sus limitados recursos para elaborar un discurso profundo sobre el comportamiento humano en momentos de crisis.

Contagio (2011)

Dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por un elenco multiestelar encabezado por Matt Damon, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Jude Law, narra en un argumento coral la propagación de una enfermedad mortal que en pocos días diezma a la población mundial y se convierte en una peligrosa amenaza a la supervivencia. Además, la película analiza la forma como Internet y los medios de comunicación no solo son capaces de construir una visión de la tragedia de considerable riesgo sino también, de aumentar el nivel de peligro de la situación general.

Soy leyenda (2007)

El director Francis Lawrence convirtió la novela de Richard Matherson de 1954, en una curiosísima mezcla de una monster movie con el análisis de un mundo apocalíptico que no logró sobrevivir a una pandemia de origen desconocido. La salvedad es que tanto el libro como la película enfocan la atención en el hecho de que el virus transforma a los infectados en una raza de vampiros agresiva, que finalmente diezma a la población humana. Pero mientras la novela se decanta por una reflexión sobre la naturaleza de la identidad y la forma en que la tragedia puede socavar los cimientos mismos de lo que consideramos real y tangible, la película se convierte se una epopeya de acción en la que Will Smith debe luchar (de nuevo) por salvar al mundo.

Gripe

12 monos (1995)

Hijos de los hombres (2006)

Alfonso Cuarón logra una de las películas más sensibles, profundas y singulares de su prolífica carrera en este singular recorrido por los dolores y pesares de un mundo azotado por la infertilidad y en el que la capacidad de concebir es un bien preciado que debe conservarse a toda costa. El escenario se abre no solo a las dimensiones de una tragedia biológica, sino a la durísima reflexión sobre el miedo, la identidad y el desarraigo contemporáneo.

12 monos (1995) 

Con su extrañísimo punto de vista y ritmo acelerado, Terry Gilliam, Bruce Willis y Brad Pitt son protagonistas de excepción de una rarísima distopia que no solo cruza líneas temporales. La película además elabora una curiosa noción sobre lo que consideramos real e irreal. Todo bajo el empaque de una reflexión acerca de los peligros de la ciencia y las predicciones que terminan por cumplirse en medio de la percepción de lo inevitable. Para Gilliam, lo realmente importante es la posibilidad de la derrota y usa a la enfermedad para ponderar el hecho inquietante de la identidad en mitad de una narración incómoda y claustrofóbica.

Estallido ( 1995)

El director Wolfgang Petersen decidió crear un recorrido inusual sobre el contagio de una pandemia mortal a través del recurso simple de un elenco coral que debía rastrear el origen central de la crisis valiéndose de limitados recursos. Dustin Hoffman, Morgan Freeman y Kevin Spacey se enfrentan a un virus semejante al ébola, que llega a suelo norteamericano casi de manera trivial. A pesar de su aire correcto, sobrio y predecible, lo realmente destacable de la película es su capacidad para analizar la paranoia y los recursos de protocolo que se supone entrarían en funcionamiento durante una emergencia semejante.

***

Estornudo, me sueno la nariz ruidosamente, con ese desparpajo que parece ser parte de los síntomas. E imagino esa antigüedad remota, donde este simple malestar de fiebres y estornudo era el preludio de un temor casi agorero. Un vestigio de ese temor extravagante que todos alguna vez sentimos hacia la fragilidad física. Pero esa es otra historia que tal vez toque en alguna otra oportunidad. Entre tanto, continuaré creyendo que esta vieja conocida del hombre, este misterioso vestigio de un tiempo, es una de esas pequeñas ideas destinadas a recordarnos nuestra verdadera fragilidad.

Gripe

Soy leyenda (2007)