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Helicoide lleno, tumba fría y cueva adentro: lo que no se habla de los presos

El 2016 se ha caldeado por marchas. El Observatorio Venezolano de Violencia estimó un aumento en relación a 2014. Cada protesta es reprimida ferozmente y río revuelto para arrestos. Y El Helicoide lleno. Hay más lugares de reclusión: asquerosos, aptos para nadie, símbolo del despotismo, el descalabro y una dictadura que cuesta articular. Los procesos de detención, audiencias y condenas acusan mala praxis, están infectados y manipulados hasta los tuétanos. Este trabajo es por ellos, por quienes injustamente están privados de libertad en Venezuela

Desde el 2014, Venezuela protesta sistemáticamente por las mismas razones: inflación, descontento generalizado por la gestión del Presidente, escasez de alimentos básicos, falta de medicinas, fallas eléctricas y agua. Los estudiantes generaron el grueso de las protestas ocurridas hace dos años. Un movimiento civil se sumó a ellos y a la “salida” del 2014. Al margen de un soñado trazado de gloria de cualquier líder de oposición, la población venezolana se enfrenta desde el 2013 a una crisis inexorable. Ahora es un trance dilatado y agónico, un tepuy eterno con uno que otro pico, secuela de la irresponsable y larga mano dadivosa del finado, entre otras derivaciones que merecen minuciosos trabajos aparte.

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) reporta desde su página web que son seis los factores que explican el incremento de violencia en el último año: 1, el delito organizado; 2, mayor deterioro de los cuerpos de seguridad del Estado; 3, los ciudadanos ejercen la justicia por cuenta propia; 4, empobrecimiento “rápido y sostenido” de la sociedad y una impunidad generalizada; 5, la destrucción institucional; 6, la “militarización represiva de la seguridad, tanto en sus posiciones de mando como en el tipo de acción emprendida”. Después de reprobar hasta el cansancio las acciones de la policía represiva de la IV República, tildarla de gran castigadora fascista y torturadora, la Revolución terminó copiando los mismos manejos policiales y militares que criticó, reinventando sus métodos, ejecutándolos y afinando artimañas propias e importadas.

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Y termina el OVV su informe, con fecha el 18 de febrero de 2016 con la conclusión de que los factores antes mencionados ya han estado presentes en el país. No obstante, la extensión del deterioro abismal en la nación “sea lo que explique por qué una sociedad que fue modelo de progreso social y convivencia pacífica, al finalizar el año 2015 sufra de las más altas tasas de criminalidad del mundo”.

Imaginar al expresidente Chávez —quien también fue un preso político— en un presente posible, en su tumba, entre suspiros y alivios por no ser él quien deba meterle el pecho al resultado de tamaño insulto, corpulenta traición a la patria, es un ejercicio de rigor.

Hay otros reos inimaginables en otra tumba: estudiantes y ciudadanos. Hay más en La Cueva, así la llaman, alrededor de 40 por causas militares. Otros 150 aproximadamente, mezclados con presos comunes, en el limbo helicoidal de Roca Tarpeya. Ni suspiran ni ven alivio. No todos ven luz natural, solo muy esporádicamente tienen ese lujo, con suerte, una vez cada cinco meses y sin una en un año.

Tumbas, Hilton y Alba: esquizofrenia tropical

La Tumba sigue, con El Helicoide y La Cueva, la tradición de los recintos de reclusión más abominables de los períodos más oscuros de la historia política venezolana, La Rotunda y el edificio de la Dirección de la Seguridad Nacional (DSN); fue su última dirección, donde casualmente está ubicado ahora el siempre crepuscular Hotel Alba.

La Tumba es un enigma, sólo los abogados que llevan las causas de esos detenidos han estado cerca —pero jamás dentro— y, por supuesto, los reclusos. Las visitas ocurren en una habitación de espejos aparte y supervisada, como todo el recinto, por cámaras y micrófonos. Según Alonso Medina Roa, abogado del Foro Penal Venezolano (FPV), en este centro “creado con la anuencia de las autoridades competentes, se aplica la tortura blanca en forma permanente, así como en otros espacios de detención”.

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Son siete celdas aisladas en el sótano 5 del SEBIN en Plaza Venezuela. Allí están actualmente tres prisioneros: Lorent Gómez Saleh, Gabriel Valles y Juan Miguel De Sousa. Muchos otros han ocupado sus celdas, antes de ser trasladados a otros recintos carcelarios.

La tortura blanca, que se aplica en La Tumba y en otros lugares, consiste en un aislamiento celular: el prisionero está apartado sin ningún tipo de estimulación, con luz artificial durante las 24 horas del día, en celdas de 2 x 3 metros, sin poder ir al baño —hay que solicitarlo a través de un timbre y no hay muchos chances de ser complacidos. Pierden la noción del tiempo y pasan frío, que se convierte en “frío parejo” si además se está inmóvil y pegado al concreto. Las noticias de la gelidez y demás pormenores de La Tumba llegan a través de los familiares; es un tema periódico en las visitas a los reos. Aparentemente las condiciones han cambiado para bien y en unos pocos grados a partir de las innumerables denuncias de maltratos ante ONG´s de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Humanos en la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyos expertos también han evaluado exhaustivamente las torturas y violencia extrema en el caso de la juez María Lourdes Afiuni.

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Fernando Ovalles, otro abogado entrevistado y también del FPV, afirma que todos los centros de reclusión en el país son espeluznantes. “Todos son malos. Todos. El Helicoide es terrible. Allí caen estudiantes y ciudadanos detenidos en protestas con delincuentes comunes”. Medina Roa completa: “Históricamente los sitios de reclusión eran revisados, pero en la actualidad no hay supervisión por parte de los jueces ni de los fiscales del Ministerio Público ni de la Defensoría del Pueblo”. Otra asignatura pendiente para funcionarios públicos.

Un artículo con fecha del 11 de febrero del 2015 publicado por el portal Runrunes da detalles escalofriantes acerca del sitio, además del objetivo de la práctica de la tortura: “intentar ‘quebrar’ a los reclusos psicológica y emocionalmente. También para lograr que aporten información, o simplemente como castigo corporal y psicológico. La ausencia de contacto con otras personas, la soledad, el silencio y la privación de luz y aire natural, puede también causar trastornos y llevar a la locura”. Para Medina Roa, la tortura “se ha agudizado en los últimos diez años. Con toda responsabilidad digo que en Venezuela se ha institucionalizado la tortura”.

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Juan Miguel, Lorent, Gerardo y Gabriel

El caso de Juan Miguel De Sousa, como en muchos otros detenidos, desborda irregularidades desde el minuto uno de su arresto: lo detienen sin una orden en 21 de enero 2015, en su casa, la familia desconoció su paradero en el infame Helicoide hasta que es trasladado a La Tumba— hasta que lo reveló Diosdado Cabello en su programa de televisión Con el Mazo Dando. De acuerdo al portal Venezuela Awareness, a De Sousa se le han asignado seis defensores públicos, que se han separado del proceso por amenazas del Gobierno. De Sousa, de 51 años, es padre de tres hijos y es Ingeniero en Computación. Según la página web del Foro Penal, fue acusado de manejar una cuenta de Twitter en la que se enviaban mensajes de “desestabilización”. Sufre de tensión alta y de una infección en un diente que le ha afectado el oído.

Lorent Gómez Saleh es un preso controversial. El fanfarroneo sobre su ingreso en la Escuela Superior de la Guerra en Colombia vía redes sociales, entre otras torpezas, como fotos en las que carga fusiles como primogénitos, conversaciones vía Skype revelando planes desestabilizadores, solo lo involucra en un embrollo inexplicable que tampoco justifica el trato inhumano del que es víctima. Lleva 21 meses en La Tumba. El 20 de febrero vio el sol por 40 minutos y por primera vez en un año —a juzgar por su poema. La luz lo transfiguró y escribió una inspiración titulada «Hoy me subieron al sol». Aquí varios fragmentos reveladores:

Hoy me llevaron a la superficie
Varios sótanos tuvimos que subir
Para ver el cielo
Para poder tomar con suerte
40 minutos de sol.
(…)
A todo aquel que se atreviera al sistema criticar
A cuestionar
A denunciar
Y en muchos casos a tan sólo preguntar.
El cielo para mí hace más de un año y muchos días que dejó de ser azul
Mi cielo es blanco
De muy blanca luz
La brisa hace tiempo que dejó de existir en mi mundo
La corriente que tropieza conmigo es de aire
Aire frío y artificial
(…)
Un lugar que originalmente fue creado para espíritus quebrar.
(…)
Mi mundo se hizo celda y libros
Letras y encierro
Cámaras y micrófonos
Funcionarios de seguridad
De “Inteligencia Nacional”.
(…)

Carrero ya no está en La Tumba, ha sido trasladado a El Helicoide. La esposa de Gerardo Carrero, uno de los detenidos en los campamentos de protesta en Altamira, frente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el 8 de mayo del 2014, ofrece detalles sobre las condiciones de Carrero en el video a continuación:

Gabriel Valles, más discreto que Lorent, pero igual figurando con él y en fotos con armas. Como Lorent, fue capturado en Colombia y deportado. La web del Foro Penal apunta: “Se presume que la orden de captura se emitió por haber violado el régimen de presentación al que estaba sometido por su participación en una protesta en el año 2010. El Ministerio Público el 18/09/14 le imputó la supuesta comisión del delito de conspiración a la rebelión”. Luego de una huelga de hambre por 18 días obtuvo mejoras en sus condiciones como recluso: cuatro horas de salida al sol semanales y uso de reloj.

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En Boleíta está La Cueva, en la Dirección General de Contrainteligencia Militar, antes Dirección de Inteligencia Militar (DIM) —y ya cuesta suponer algún tipo de inteligencia militar. Sigamos. En la DIGECIM solo hay presos militares. Alfredo Romero, director ejecutivo del FPV, refiere que La Cueva es peor que La Tumba en el video a seguir. También lo hace Angelimar Nieves, la hermana del Primer Teniente de la Guardia Nacional, Néstor Arturo Nieves Moreno, preso injustamente por investigar un caso de corrupción en Ferrominera del Orinoco desde Mayo del 2013. Aquí cuenta Angelimar un relato exhaustivo acerca del montaje para procesar a su hermano.

Todas las otras cárceles a nivel nacional son un extraño híbrido de comuna, guarida de crimen organizado, bandas religiosas y sistema de “castas” en una maqueta de sociedad orquestada por la figura del “pran”: el director paralelo de cualquier prisión. En este país en el que delincuentes con motes de roedores y rastreros infunden más respeto y distinción que un maestro, en el que hay tanta teta —de silicón— y tan poca leche, en donde las cotidianidades trocaron en lujos, un “pran” es casi un brahmán, dentro y fuera del penal. “No hay recato en reconocer que la política entró en la justicia. Los jueces están subordinados políticamente al Ejecutivo y a intereses partidistas”, puntualiza Medina Roa. Tampoco hay recato en fotografiarse acarameladamente con el gran pran “Conejo” y en su lecho. Pura picardía de la ministra Iris Varela, una bagatela.

18 de mayo: pesca de arrastre

Una insigne activista, torre de esperanza y una de las fuentes de esta investigación —ha decidido permanecer en el anonimato —, sigue desde el 2014 y cerquísima los procesos y audiencias de los detenidos de las protestas. Siempre en contacto directo con los estudiantes, acompaña a familiares —de los arrestados— a visitarlos, pues muchos de ellos son de la tercera edad y el acceso a El Helicoide a pie es extenuante y complicado. Muchos casos la sensibilizan de manera extraordinaria, tal es el de Betania, una de las estudiantes detenidas del 2014. “Manifestaba y luego acudía a clases herida, hasta que un día la capturaron y terminaron por trasladarla al INOF”. Fue liberada.

La detención de alguien muy cercano activó una bobina de sentimientos que desgarra sus vísceras: puro dolor, coraje y mucha impotencia. Su amigo Luis Theis cayó en la red que, luego de la marcha del miércoles 18 de mayo, arrastró a varios incautos, 41 personas en total en todo el país.

RECLUSIÓN DE DANIEL CEBALLOS

Solo en Caracas se registraron 14 detenciones entre ese miércoles y el viernes 20. En esta “pesca de arrastre”, según el allegado de uno de los detenidos —quien también prefirió no dar su nombre—, detuvieron a un menor de edad estudiante de propedeútico de Comercio Internacional, a un vigilante —concretamente de paso en el lugar menos indicado—, a Luis, dos estudiantes más, a Jheremy y a un indigente, en diferentes domicilios de la ciudad: avenida Libertador —arriba y abajo—, adyacencias de la avenida Casanova, Sabana Grande, Parque Central y Altamira. Otra detención significativa para el embrollo a punto de suspiro, es la de Coromoto Rodríguez, jefe de seguridad del presidente de la Asamblea Nacional (AN) Ramos Allup, capturado el jueves luego de la marcha. Solo siete de los 14 fueron presentados a tribunales, el resto fue liberado.

El letrado Fernando Ovalles relata escrupulosamente el proceso de la audiencia de estos detenidos. “Es un montaje que pretende armar un caso y para eso seleccionaron a Coromoto Rodríguez como el artífice de estos desórdenes. Todas las acusaciones sobre Coromoto son falsas”, asegura. El lunes 23 de mayo fue liberado en la tarde, y solo en papel, porque jamás vio la calle. Y sigue: “La juez asignada al caso, Magdalena Díaz, presenció desde ese mismo lunes cómo cada uno de los detenidos mostró evidencias de golpes, violencia física y psicológica”. Todos fueron forzados a mentir y a repetir declaraciones en las que inculpaban a figuras de la oposición, María Corina Machado, David Smolansky, Juan Requesens, Ramos Allup, como quienes habían articulado y ejercido de sponsors en estos hechos violentos. “Fueron torturados. La noche del domingo 22 los llevaron a la prisión 26 de Julio en San Juan de los Morros. Los raparon y vistieron con el uniforme azul de la prisión”.

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Uno de los detenidos contó a otra fuente anónima que en Guárico, en 26 de Julio, tuvieron que memorizar una extensa letanía ideológica y disparatada, requerida antes de dirigirse a los custodios. “Guardia Nacional, honorable defensor anti imperialista, blablablá…” No todos lograron retenerla pese a las palizas que les encajaban por no recitarla correctamente. Solo reproducimos los últimos versos que por ser los más enquistados son los que quedan: “Patria, socialismo o muerte. Chávez vive, la lucha sigue”.

La acusación para incriminar a estos muchachos se sirve de un video —hechura de un extraño— que registra el enfrentamiento entre manifestantes y policía, en la parte de abajo de la avenida Libertador. Ovalles asevera: “Se cometió una gran injusticia con todos ellos. No existe ninguna garantía acerca de la veracidad de las imágenes”. El video no sirve para nada más que no sea demostrar un enfrentamiento entre unos con escudos y otros sin, violencia aparte e inadmisible, pero jamás para precalificar a los imputados, sin armas, con Homicidio Agravado en Grado de Frustración y Lesiones Genéricas.

Por más trillado, ingenuo y predecible que sea el móvil del tinglado político, solo pretende colar como las mentiras que se repiten mil veces; ha funcionado en el pasado y siempre con el fulano “patriota cooperante”, como vehículo delator. Continúa Ovalles: “El lunes 23 de mayo comienza la audiencia hacia las 6:30 pm y a las 8 pm. la difieren bajo la excusa de que se les practicará un examen en la medicatura forense el martes a primera hora de la mañana. El 24 no los llevan a ninguna medicatura. Comienza la audiencia a las 7:00 pm. aproximadamente. Pero antes, en la tarde, un médico acude a verlos allí mismo y les hace unas preguntas, sin tocarlos. Presentan un informe médico bastante cuestionable. La juez pasó todo el día armando el expediente para arrestar e inculpar a Coromoto Rodríguez, quien había obtenido libertad plena un día antes”.

El miércoles 25 de mayo a la 1:48 am dictan sentencia: Luis Theis y Richard Rendón, el vigilante de 36 años, con medidas cautelares y régimen de presentación cada 30 días. Privativa de Libertad para Jheremy Bastardo Lugo y José Gregorio Hernández (Yare 1), Deivis Hernández, Daniel Morales y Jeferson Araguache (Rodeo II), Ángel Coromoto Rodríguez (Sebin). Sorprendidos todos con la decisión sobre Coromoto, de 62 años y sobre los otros, pues solo dos acudieron a la marcha.

Las torturas de los presos

• Jheremy Bastardo es reincidente. Arrestado por segunda vez, la primera vez tenía 16 años y fue detenido en Santa Fe en 2014, luego de que destrozaran su pierna con perdigonazos. Detenido este 18 de mayo en Altamira. Tiene dos hijos y estudios de Tercer Año de Bachillerato cursados.

• José Gregorio Hernández, detenido en el Banco de Venezuela, donde trabajaba, a las 3:00 pm. el viernes 20 de mayo. El jefe de seguridad de la agencia bancaria lo entrega a funcionarios del Sebin y lo hacen firmar una carta de renuncia. Además de haber sido torturado en esta oportunidad —junto con Jheremy y Deivis, fue quien más evidencias de tortura física mostró—, este joven fue desnudado y humillado en la Universidad Central de Venezuela (UCV) —hecho ominoso que ha ocurrido otras veces allí—, cerca de la Escuela de Trabajo Social por grupos armados/colectivos y Guardia Nacional Bolivariana (GNB), antes de comenzar una protesta, el 3 de abril del 2014. Hernández tiene 20 años, estudia Banca y Finanzas. Su defensor, Fernando Ovalles, habla con brillo y brío sobre él: “es padre, es un idealista y tiene un sentimiento familiar muy arraigado. Vive con su madre y su abuela”.

• Deivis Hernández, 20 años. Capturado en la Estación del Pollo, cerca de la Avenida Casanova, donde trabajaba cuidando y lavando carros. No tiene casa, duerme en la calle, debajo de un puente y no sabe leer ni escribir. Un individuo perfecto para engordar esta componenda: nadie lo reclama, su indigencia es conveniente. Cuando se enteró de su futuro domicilio dijo que prefería matarse antes que ir al Rodeo.

• Daniel Morales, 18 años. Estudiante de la Universidad Alejandro de Humboldt. Iba camino al metro cuando fue arrestado en las adyacencias de la Zona Rental. Allegados a otros detenidos sostienen que es un chico de buena familia.

• Jeferson Araguache, 24 años. Tan brutalmente golpeado que acudió a la audiencia con el brazo dislocado.

• Angel Coromoto Rodríguez, 62 años. Sargento de la Guardia de Honor de la Casa Militar y luego escolta civil designado por la DISIP, Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención. Se convierte en la sombra del ex presidente Carlos Andrés Pérez y en su hombre de confianza. Ramos Allup decide decantarse por lo tradicional para el buen resguardo de su seguridad y así lo elige como su Jefe de Seguridad. Lo que más se repite sobre Coromoto es que es una persona “servicial, exageradamente amable y leal”.

El Helicoide los vuelve suicidas

Muchos quedan en El Helicoide, desde el 2014, desde el 2015, desde este año. Son tantos y sus historias tan desgarradoras que no basta un trabajo para ellos. Otros ya no están, como “El Aviador”, Rodolfo González, de 63 años, detenido en abril del 2014 bajo la acusación de “articulador logístico” de las protestas. González se ahorcó en su celda cuando le informaron de su traslado a Yare, justo un año después.

Otros han querido poner fin al dolor por completo, sin éxito, afortunadamente: el abogado Marcelo Crovato, colaborador del Foro Penal, fue detenido luego del arresto de Ignacio Porras en abril del 2014. Crovato estaba a punto de comenzar la defensa de Porras. En diciembre del 2014, Crovato intentó suicidarse en Yare III. Según la página Venezuela Awareness en febrero del 2015 se le concedió una medida de arresto domiciliario.

Lorent Saleh también intentó suicidarse dentro de su celda en La Tumba en abril de 2015.

Ángel Contreras, otro detenido en el campamento frente al PNUD en Altamira, intentó quitarse la vida dos veces en menos de cuatro días hace 11 meses en El Helicoide.

Tres preguntas diferentes a las fuentes consultadas: ¿Por qué quieres permanecer anónimo?, ¿cómo un juez puede actuar de ese modo?, ¿por qué no tocar ese tema? Coincidieron en la respuesta, al unísono: “Porque estamos en una dictadura”.

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