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Jean Paul Leroux contra los íconos de la TV

Genio y figura. Jean Paul Leroux dista mucho de ser un hombre frívolo de pantallas y tablas. De verbo afilado, su carrera como actor ha dado un vuelco social, pero eso sí, siempre expuesta. Los casi dos metros de altura los apertrecha con dos palabras: conciencia y cambio

Jean Paul Leroux contra los íconos de la TV

Muy a pesar de la ausencia criolla en su nombre y apellido, Jean Paul Leroux es venezolano. Talento y talante que vibra en la actuación. Su carrera despuntó tras el éxito del film Secuestro express. La violencia en nuestro país, justamente el tema de la película que catapultó al, para aquel entonces, actor en ciernes, es hoy blanco de sus críticas y motivo de lucha. “No podemos tener un parte de guerra todos los fines de semana”, afirma.

Después de partir a Argentina y Colombia, para concretar sueños y explorar otros mercados y formatos, regresa a Venezuela con la propuesta de un papel antagónico en la telenovela Las bandidas. Lo curioso es que no se trata de una producción propiamente nacional, sino de Televisa. La realización está a cargo de una casa productora neogranadina llamada RTI —los responsables de las archifamosas y millonarias teleboas: Pasión de gavilanes y La reina del Sur. Las escenas se graban en los estudios que renta el desaparecido canal RCTV y el grueso del elenco es venezolano. “Esta mezcla de países, culturas, formas de trabajar, y los paisajes, colores, temperaturas y la luz que aporta nuestro país, hacen el resultado más variopinto”.

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Televisión en quiebra

Para nadie es un secreto que Colombia puja y alumbra una economía promisoria. Empleos, inversiones, oportunidades crédito y crecimiento siembran un territorio de oportunidades para nativos y foráneos. La televisión no es la excepción. Cada día se desarrollan más y más contenidos y producciones audiovisuales. Al ladito, en tierras bolivarianas, más rojas y rojitas de sangre y uniforme revolucionario, la pantalla chica atraviesa una crisis que no es una consecuencia inesperada después de que fueran servidas una serie de causas: la ley de contenido que limita y censura, el lapidario cierre de RCTV y con su desaparición, la ausencia de la sana competencia entre medios. Por último, lo costoso que resulta producir en Venezuela. “La moneda fluctuante y el control de cambio atentan directamente contra la industria de la televisión y el cine”, concluye el actor que conoce las aristas del problema.

“La crisis de la televisión nacional, viéndola con humildad y desde el punto de vista del televidente, pues no soy quién para evaluarla, comienza a mediados de los años 90”. Y es que Jean Paul hace la comparación con la propia industria en el pasado más inmediato. “Lo que se producía aquí a finales de los años 70 y 80 era muchísimo más vanguardista y de más calidad que lo que se hace en la actualidad. El producto nacional tenía otras aspiraciones: entretenimiento, contenido, lenguaje, cultura. No solo hacíamos la típica novela rosa, sino también las urbanas, costumbristas, con crítica social. Contábamos con plumas maravillosas como la de Ignacio Cabrujas, Salvador Garmendia e Ibsen Martínez. Escritores extraordinarios que conjugaban el verbo a través de sus obras y que volcaron su talento a la plataforma televisiva para nutrirla y enriquecerla.”

La Señora de Cárdenas, un culebrón escrito por José Ignacio Cabrujas y protagonizada por Doris Wells y Miguel Ángel Landa, es uno de los éxitos de esos años dorados de antaño. Por primera vez un escritor divorcia a su protagonista para que uno de los cónyuges pueda tener un final feliz. Cabrujas rompía así con todos los estereotipos e historias de romance fabricadas en molde y le entregaba al televidente una dosis de su propia y más cercana realidad. Una verdadera joya. “Yo para aquel entonces era un niño y no pude verla”, se lamenta Leroux, a quien le tocó trabajar en otras condiciones, que por distintas no son necesariamente malas.

 

“Lo que está ocurriendo en Colombia es un boom de la T.V. que se veía venir. Tienen una buena ubicación geográfica, los costos y niveles de producción son muy buenos, todo estaba servido. No es una apuesta territorial. No se trata de lograr el beneficio de un país. Va más allá de eso. Es alcanzar algo más grande: aglutinando talento latinoamericano. Hay venezolanos capacitados desde Estados Unidos hasta La Patagonia, no solo son actores sino presentadores, periodistas, fotógrafos, técnicos, escritores y editores. Esto quiere decir que tenemos recurso humano, pero algo pasa que no sabemos reunirlo con el fin de crear algo propio y con carácter de exportación. No es una crítica severa es tan solo una observación y una comparación con nosotros mismos, con nuestro pasado.”

Tuvo la oportunidad de participar en la primera temporada de Lynch, una serie original de Moviecity, un canal que decide apostar por crear y producir su propio contenido después de que otros, como FOX, saborearan el éxito de esta receta. Allí compartió créditos con Jorge Perugorría —protagonista de Fresa y chocolate, la película cubana ganadora de un Goya y nominada a un premio de La Academia― y Natalia Oreiro, reconocida actriz y cantante uruguaya. “Es impresionante todo el talento de todas partes del globo que converge en una serie. Es enriquecedor”.

Consigna antibalas

FOTO-ANIBAL-MESTRE“Basta de balas”, es el nombre de la campaña de Amnistía Internacional que Jean Paul  apoya. Venezuela abriga en su seno 28 millones de habitantes, de acuerdo a los últimos censos. Pero, además, produce treinta millones de balas. Una cifra alarmante. Sin embargo, no es la única tasa numérica que deja sin palabras o aliento. La Organización Mundial de la Salud clasifica las situaciones de epidemia dependiendo de la cantidad de muertes resultantes. Una tasa de 20 fallecidos por cada 100 mil habitantes es considerada una circunstancia grave, una tasa de 30 fallecidos por cada 100 mil habitantes es extremadamente grave. En Venezuela se registró una tasa de 50 homicidios por cada 100 mil habitantes en el año 2011. Un total de más de 14.000 asesinatos según cifras divulgadas por el Ministerio del Interior y Justicia.

“La división del país en dos claros bandos, no convierte a uno de ellos en el ganador de la batalla. En esta situación no hay espacio más que para un perdedor y ese es el país. Cuando conjugas el odio como verbo a diario, los resultados no pueden ser buenos”, sentencia Leroux. Afirma, asimismo, que no es solo una crítica al sistema de justicia, sino también al educativo. “No hablo solamente de educación de tipo escolar, sino formación desde la casa, de los valores, de los principios. Si la primera sociedad con la que convive un ser humano es la familia, tenemos que ver y revisar qué pasa en nuestros núcleos. Es una alerta social”.

“Una bala es más barata que un libro, una caja de balas es más barata que una caja de colores para un niño. Cuando educas y le das cultura a alguien, le das la oportunidad de ver el mundo distinto sin divorciarlo de su realidad. Un bachiller o un profesional, es un ‘malandro’ menos. Nadie puede ser igual después de leer Las Brujas de Salem de Arthur Miller”. El actor cita la canción La Bala de Calle 13, que acertadamente versa: “Hay poca educación hay muchos cartuchos. Cuando se lee poco se dispara mucho”.

Asevera que necesitamos otro tipo de íconos pop: gente a quien realmente admirar y tomar como ejemplo. Lamenta y lamenta cuáles son los nuevos modelos. “El ‘malandro’ entra a la cárcel y termina siendo una figura icónica que recibe el nombre de ‘pran’, palabra que ni siquiera aparece en los diccionarios. El ‘pran’ es un héroe que hace apología a la violencia y eso es lo que estamos celebrando. Dejemos las armas por los sets de grabación, para la ficción, y vivamos una realidad divorciada de la violencia. Comencemos a hacer cambio desde lo que está a nuestro alcance”.

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Un futuro prometedor

Jean Paul es el co-host de la tercera temporada de Cocineros al límite del canal de televisión por cable Utilísima. Conducido por Candela Ferro, es el reality de chefs más importante de Latinoamérica. El 2013 toca la puerta y los proyectos ya comienzan a concretarse: la secuela de Las caras del diablo, una controversial película venezolana dirigida por Carlos Daniel Malavé en donde además de actuar, asume el rol de productor. Un actor que sí tiene algo que decir y cuenta con la elocuencia y la elegancia para hacerlo. Jean Paul Leroux rompe barreras geográficas, disuelve los estereotipos, se amolda a todos los formatos de la actuación sin limitarse y sin renegarse.

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