Juan Guaidó al frente del parlamento, ¿con banda presidencial?

Juan Guaidó es diputado principal por el estado Vargas electo en 2015. Ahora es presidente de la Asamblea Nacional, el más joven en la historia. El guaireño encabeza la directiva del Poder Legislativo en 2019. Y su reto apenas empieza: el 23 de enero se juramentó como presidente interino de la república en un acto simbólico celebrado en la plaza Juan Pablo II de Chacao

La oposición venezolana hizo historia el 6 de diciembre de 2015. Los partidos políticos disidentes al Gobierno de Nicolás Maduro se fusionaron bajo el ala de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para enfrentar al chavismo. Y salieron victoriosos: lograron 112 de los 167 escaños de la Asamblea Nacional en las votaciones parlamentarias de aquel año. La coalición obtuvo mayoría calificada y le arrebató el poder a los rojos rojitos por primera vez desde que Hugo Chávez llegara a Miraflores. El sistema electoral le jugó a favor y dos terceras partes de los curules se tiñeron de azul hasta 2021. La mejor foto.

La oposición se embriagó de triunfo y en el Parlamento hubo aires de fiesta y optimismo para su primera instalación. La era de Henry Ramos Allup inició con el destierro del edificio legislativo de los retratos del difunto “comandante eterno” y del “falsificado” Simón Bolívar. Hubo alfombra roja, selfies, sonrisas por doquier y algunos diputados se emperifollaron para la ocasión con liquiliqui de colores. Hasta la prensa tuvo razones para festejar, pues se le permitió nuevamente pisar el hemiciclo tras cinco años de restricciones. Pura alegría, amigos todos.

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Entonces los partidos políticos de la MUD firmaron el Acuerdo de Gobernabilidad que planteaba la rotación de la directiva a cargo del Poder Legislativo, siempre que la oposición estuviera a cargo. El pacto comenzó con el líder de Acción Democrática, seguido de Julio Borges en representación de Primero Justicia hasta llegar a 2017 con Omar Barboza por Un Nuevo Tiempo (UNT). En el cuarto año, que comienza este 5 de enero de 2019, el mando debe estar encabezado por un dirigente de Voluntad Popular (con Acción Democrática y UNT para la primera y segunda vicepresidencia, respectivamente). Después de semanas de incertidumbre y que resonaran varios nombres de la tolda naranja, el partido del preso político Leopoldo López nombró a su candidato, aquel que hace tres años usara el traje tradicional venezolano con la bandera del estado Vargas apoyada en sus hombros: Juan Guaidó.

Camino al Palacio Federal

Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez es oriundo del estado Vargas, de la parroquia Caraballeda. Ahí nació un 28 de julio de 1983, hace poco menos de 36 años, y creció rodeado de playas y mucho sol. Una vida frente al Caribe. El litoral también fue el lugar en el que, de la noche a la mañana, le sacudieron su existencia en plena adolescencia. En diciembre de 1999 llovió por días hasta que una noche las montañas crujieron, desatando uno de los desastres naturales más devastadores del país. En la vida de Juan hubo un antes y un después de la tragedia varguense.

El joven diputado Juan Guaidó, nuevo presidente del Parlamento venezolano

“Él siempre habla mucho de la impresión que le causó ver su colegio desbaratado, un sitio que ya no existía cuando volvió”, cuenta la diputada Adriana Pichardo. Aunque su hogar resistió a la desgracia, los lugares donde pasó gran parte de su infancia se los llevó para siempre el agua. Eso y tener que sobrevivir las primeras horas hasta poder ser rescatado, sin mayores certezas sobre su destino, dejó huella en él. “Ver la miseria humana que vivieron sus vecinos y amigos del colegio lo marco para los temas sociales. Perdió muchísima gente conocida”, agrega. Con 16 años, la catástrofe lo llevó a ponerse en el lugar del otro e ir más allá.

Al año siguiente se graduó de bachiller en Ciencias en el Instituto Los Corales y decidió trasladarse hasta la capital para estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Pero a Guaidó no le bastaba una vida universitaria encerrado en las cuatro paredes de las aulas, así que se involucró en la política de su casa de estudios. Formó parte del Centro de Estudiantes de Ingeniería, fue representante de la Facultad, además de haber sido fundador y secretario del Consejo General de Representantes Estudiantiles (Cogres).

Fue así como Juan Guaidó estuvo a la cabeza de las protestas estudiantiles del año 2007 que rechazaban el cese de la concesión del canal de televisión Radio Caracas Televisión (RCTV) que promulgaba el Gobierno del líder de la revolución bolivariana. Asimismo, fue uno de los universitarios que rechazó el referéndum que Chávez pretendía llevar a cabo en el mismo año. Junto a Freddy Guevara, Stalin González, Yon Goicoechea, Miguel Pizarro, José Manuel Olivares y unos cuantos más son conocidos como la “Generación del 2007”.

Miguel Pizarro recuerda que desde aquella época Guaidó ha mantenido una forma muy frontal de hacer política. “En la dirigencia estudiantil siempre era de los que generaba una reflexión importante, pero siempre enmarcado en la acción. En la política hay gente que filosofa mucho y hace poco. Guaidó desde la universidad ha estado del lado de los que hacen y no solo de los que dicen”, asegura. Para el diputado, uno de los mayores retos de haber incursionado en la política desde tan jóvenes (algunos ni alcanzaban la mayoría de edad) era hacerlo en un momento en el que nadie creía en ella, además de no perder el rumbo en el camino. Muchos lograron mantenerse en el carril. “Yo creo que después de más de 10 años de la gesta del 2007, uno puede hacer retrospectiva entre tanto liderazgo que surgió en esa época y que no se mantuvo en el tiempo y algunos que desde aquella vez hemos venido luchando y hemos sido coherentes, como ha sido el caso de Guaidó”.

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Si algo rescata Pizarro es que, a pesar de las diferencias ideológicas y de las opiniones encontradas que tuvieron en ciertas ocasiones, el acuerdo es una de las características que diferencia a aquella generación del resto. “Nosotros discutimos para ponernos de acuerdo, de las diferencias construimos consensos y puntos intermedios donde las visiones de todos se vean representadas. Juan es un poco más radical que yo y eso nos ha llevado a tener posturas distintas, pero lo que nunca ha pasado es que eso nos ha haya atrincherado creyendo que nuestra verdad es la absoluta. Logramos ponernos de acuerdo”.

En el grupo de estudiantes que patearon calle también se encontraba la ahora diputada por el estado Miranda Manuela Bolívar. La ucabista recuerda a un Juan Guaidó “comprometido, colaborador, dispuesto” y, sobre todo, una persona que “sabe trabajar en equipo”. Un gran compañero para estar coco a codo en las luchas estudiantiles o en cualquier contienda. Esas mismas cualidades son las que suelta Pichardo al describir al guaireño. “Es muy organizado, metódico, no es un tipo de improvisaciones, piensa muy bien las cosas antes de hacerlas y es insistente cuando se plantea una meta. Es echado pa’ lante”. Aunque su semblante formal o reservado, explica la diputada, no es el único lado de Guaidó. “Es muy jovial y alegre, a pesar de que lo ven con la cara seria. Le gusta bailar y es amante del béisbol, de los Tiburones de La Guaira, antes no se perdía una temporada”, menciona. Y Pizarro corrobora la frase con una risa: “Le encanta explicar las cosas con ejemplos deportivos”.

Pichardo y Guaidó se conocieron cuando un grupo de jóvenes políticos venezolanos se reunió para crear Voluntad Popular (VP) en 2009. Juan fue uno de los artífices de los primeros bosquejos de la organización del partido. Desde entonces no ha parado y ha subido escalón por escalón. “He trabajado con él directamente en varias oportunidades, en campañas electorales, en el movimiento de la salida en 2014, recorrimos el país, fuimos a asambleas y organizamos a los equipos de base de VP. Es muy comprometido con el país, ha demostrado que es un tipo que ha resistido a toda la persecución que hemos vivido como partido. Siempre ha tenido roles protagónicos de importancia y ha estado en el círculo de la toma de decisiones”, asegura la parlamentaria.

Quienes lo conocen aseguran que Guaidó no es un político de escritorio, sino que lidera con el ejemplo y si algo ha sabido hacer es no quedarse de brazos cruzados. Como representante de la tolda naranja ha desempeñado distintos roles. En las elecciones parlamentarias de 2010 obtuvo el cargo de diputado suplente de Bernardo Guerra para el período 2011-2016. Para el año 2011 se lanzó como candidato a la gobernación del estado Vargas, pero fue derrotado por Jorge García Carneiro. Años después, la MUD lo postuló como diputado principal en las elecciones de 2015, en las que obtuvo 97.492 votos. En la Asamblea Nacional ha sido vicepresidente de la Comisión de Política Interior, presidente de la Comisión Permanente de Contraloría y en 2018 ocupó el puesto de jefe de bancada de la mayoría opositora en la AN.Guaidocita2

Preparado, listo, fuera

En un principio, cuando la MUD conquistó el Parlamento en 2015, Juan Guaidó no se perfilaba como la primera opción para tomar las riendas de la Asamblea Nacional llegado el momento. Por jerarquía dentro de la organización, la persona llamada a estar a cargo de la directiva para este cuarto año del período hubiese sido Freddy Guevara. “Es quien le sigue a Leopoldo (López) dentro del partido y por su experiencia parlamentaria como vicepresidente”, manifiesta Pichardo. Pero los planes cambiaron luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) despojara al diputado de su inmunidad parlamentaria y lo empujaran a refugiarse en la Embajada de Chile en Caracas. La persecución que ha hecho el chavismo contra la bancada naranja redujo las posibilidades.

Los nombres de Francisco Sucre, Freddy Superlano y Juan Andrés Mejía también retumbaron semanas atrás. Pero fue el nombre del guaireño el que se impuso para sustituir a Omar Barboza en la presidencia, cumpliendo con el Acuerdo de Gobernabilidad creado por todos los partidos hace tres años. Por medio de un comunicado, Voluntad Popular explicó que “Juan Guaidó asumirá la responsabilidad de liderar desde la Asamblea Nacional una nueva etapa de lucha en pro de la libertad de Venezuela”. Y Manuela Bolívar ratifica la decisión al señalar el apoyo de toda la tolda: “Él tenía un camino natural y la verdad no hubo instrucciones políticas, estábamos de acuerdo en que Juan era el perfil. No hubo discusiones, fue unánime”. Juan Guaidó sería el presidente más joven en la historia del Parlamento, al tener tan solo 35 años de edad.

El joven diputado Juan Guaidó, nuevo presidente del Parlamento venezolano

Su amigo de lucha estudiantil sostiene que toda la directiva que asume desde este 5 de enero de 2019 debe ser “mucho más dinámica y cercana. Hay que estar en la calle, visibilizar más, acompañar más. Creo que hay que empezar a legislar y plantear los temas del futuro y la transición. Sobre todo creo que una directiva donde esté Guaidó y Stalin muestra que las siguientes generaciones, la renovación política, entiende que las cosas hay que hacerlas distintas para tener resultados distintos”, manifiesta Pizarro. Para el militante de Primero Justicia, todos los venezolanos tenemos que estar “a la altura del reto”, ya que “nos aproximamos a la encrucijada y la coyuntura política más complicada de nuestra historia”. Espera que desde la AN se puedan construir los cimientos para una “transición ordenada y pacífica en nuestro país”.

Sus compañeros de bancada no tienen duda de que Guaidó estará a la altura del reto que representa tener el máximo poder de la AN. Pichardo afirma que su colega “está absolutamente preparado, está muy claro de la situación, lo ha evaluado todo este tiempo, se ha preparado para enfrentar al monstruo”. Asimismo, plantea que su ascenso a la directiva marcará una diferencia con respecto a otras gestiones. “Juan tiene el ADN de VP, que es combativo, que no se va a doblegar. Está hecho de esa madera”.

¿Presidente de la AN o de Venezuela?

El 5 de enero de 2019 se llevó a cabo la instalación del primer período de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional y la elección de la nueva directiva del Parlamento. Pero el desafío que tienen los diputados en sus manos va más allá.

Juan Guaidó llega al puesto de máxima autoridad de la Cámara con un reto mayúsculo: enfrentar a Nicolás Maduro. El 10 de enero, cinco días después y cuando se cumplen casi 20 años de que Chávez llegase a la Presidencia de Venezuela, el hijo político del líder del “socialismo del siglo XXI” se juramentaría para otro período presidencial ante la asamblea nacional constituyente, aunque su reelección no es reconocida por el Parlamento, actores políticos ni por buena parte de la comunidad internacional. La Constitución establece que, ante un vacío de poder, el encargado de ocupar Miraflores de forma provisional es quien esté a la cabeza de la AN. En este caso, Juan Guaidó.

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«El presidente de Venezuela el próximo 10 de enero debe ser el presidente de la AN, es la orden constitucional. Si no se constituye así, le corresponde al Tribunal Supremo de Justicia resolver la vacante. O es el presidente del TSJ o en su defecto debe designar una junta de transición», expresó Blanca Rosa Mármol, magistrada emérita del TSJ, en una entrevista con NTN24. Lo mismo opinan los integrantes de la Fracción 16 de Julio. “Nunca lo he escuchado decir que podría ser presidente de Venezuela, nunca se lo imaginó. No porque no estuviera preparado, sino que la vida lo llevó a eso y él ha sabido responder a la circunstancia”, sostiene Adriana Pichardo.

Pero Juan Guaidó fue claro el 5 de enero: «La Presidencia a partir del 10 de enero no se encuentra vacante. Está siendo usurpada. Estamos en una dictadura, sin máscaras, en Venezuela. No compete solo a este parlamento promover una ley, nombrar a alguien. Depende de todos los venezolanos, de la Fuerza Armada, de la base política del gobierno, de todos depende poder ejecutar nuestros derechos. Debemos lograr que las decisiones que tome esta Asamblea Nacional cuente con expresiones simultáneas de ejercicio de poder». Hasta ese momento poco indicaba que el parlamentario asumiría las riendas del país.

El Grupo de Lima pidió el 4 de enero a Nicolás Maduro que no asuma un segundo período y que el Poder Ejecutivo sea transferido a la Asamblea Nacional. “Según el reciente comunicado del Grupo de Lima, a partir del 10 de enero solo reconocerán a la Asamblea Nacional como autoridad legítima a quien le corresponderá, en consecuencia, asumir las decisiones que permitan restablecer la democracia y el orden constitucional”, expresó el abogado en derecho constitucional José Ignacio Hernández desde su cuenta de Twitter. Y enfatizó: “De esa manera, a partir del 10E la Asamblea Nacional debe conducir el proceso de transición hasta una elección presidencial libre y transparente. Maduro, ya ilegítimo, será un usurpador a partir del 10E”.

La postura de Guaidó pareció cambiar. A los días de haber llegado a la presidencia de la AN, llevó a cabo un cabildo abierto frente a la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Caracas y anunció lo que muchos querían escuchar: el guaireño se apegaba a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución para convocar elecciones libres. Recalcó que necesitaba la fuerza de todo el país, de la Fuerza Armada Nacional, la comunidad internacional y de «la unión del pueblo para lograr el cese de la usurpación» de Nicolás Maduro al haberse juramentado para un nuevo período presidencial hasta el año 2025 luego de unas elecciones señaladas como fraudulentas. Guaidó estaba dispuesto a lograr la conformación del Gobierno de transición, no sin antes contar con el apoyo necesario. Desde otras fronteras mostraron su respaldo.

El pronunciamiento del diputado despertó alegrías, pero también incomodidades. Mientras se dirigía a un cabildo abierto en su natal estado Vargas, un comando del Servicio Bolivariano de Inteligencia  Nacional (Sebin) interceptó el vehículo en el que se trasladaba hasta el litoral. Tras minutos de incertidumbre, fue liberado. El comunicado oficial pronunciado por el ministro de Comunicación Jorge Rodríguez aseguraba que la detención de Guaidó había sido un acto «unilateral» realizado por efectivos que actuaron por su cuenta y que se «prestaron para que se instalara este show». Prometió la destitución y la investigación de los agentes de inteligencia.

«Lo que sucedió el día hoy solo deja en evidencia que existe una ruptura en la cadena de mando y que muchos funcionarios no van a doblegar sus principios ni a actuar fuera de la ley», afirmó el presidente del Parlamento desde la actividad en el estado Vargas frente a cientos de personas que atendieron el llamado. Manifestó que su compromiso por retomar el orden constitucional en Venezuela sigue en pie. «Nos vemos este 23 de enero para gritar en la calle con brío: ¡Muera la opresión!».

El 23 de enero llegó y, para no perder la costumbre, el día reafirmó su tradición histórica. Juan Guaidó se paró en una tarima frente a miles de personas que se concentraron en la plaza Juan Pablo II del municipio Chacao y, para sorpresa de muchos, levantó su mano derecha y pronunció las palabras esperadas. «Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo nacional como Presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres”. Los presentes vitorearon su nombre una y otra vez, festejaron, gritaron y lloraron. El joven varguense colocó sobre la mesa una nueva dinámica en el país: es primera vez que existen dos presidentes paralelos en Venezuela, acción que da inicio a una nueva etapa sociopolítica en el país.