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La Navidad todavía es negocio

Diciembre siempre ha sido un buen mes para el comercio. Este año la hiperinflación no amilanó a los emprendedores. Hacer y vender pesebres, juguetes de madera, piezas de cerámica y hasta ponche crema casero siguió siendo un negocio rentable

La Navidad todavía es negocio

En la casa de Yelitza Barreto amaneció temprano. Entre las 5:00 am y las 6:00 am comenzaba la faena. Había que decidir cuál de sus hijos ayuda a preparar el desayuno y quiénes sacarían la maquinaria y las piezas. Tiene 15 años fabricando juguetes y 22 trabajando la madera. Las piezas primero se marcan, luego se cortan, lijan, pintan y por último se arman. Los juguetes que fabrica son didácticos. Rompecabezas, muñecas, gurrufíos, yoyos, trompos, mapas de Venezuela, el abecedario. Todos cobran vida en su taller ubicado en el barrio Kennedy, en Las Adjuntas. Este año el Niño Jesús llegó desde lo alto del cerro.

cita4Sus productos, explica Andreína Garban de Venezuela Competitiva, tienen calidad de exportación. Barreto se formó como carpintera en el Inces (Instituto Nacional de Capacitación y Educación) del 23 de Enero; quería estudiar Mecánica, pero terminó enamorada de la madera. Su talento hizo que se ganara una beca para continuar su formación como ebanista con maestros alemanes en el Inces de Caricuao. Comenzó haciendo muebles de madera maciza: camas, juegos de comedor, recibos, clósets y hasta cocinas empotradas, pero eso la obligaba a alejarse por mucho tiempo de sus hijos. Los juguetes, en cambio, le permitían trabajar en casa y, además, enseñar el oficio a su prole. “Tienen 22, 20 y 18 años de edad y desde que tienen uso de razón les gustaba estar metidos en el taller”, así que desde muy jóvenes saben utilizar un martillo, clavos y tornillos.

Está convencida que el arte y la artesanía se llevan en la sangre. Sus piezas no solo son, cada año, una opción más económica para los regalos del Niño Jesús, sino que también pueden ser el niño en sí mismo: de madera también elabora pesebres. Casitas de las que salen María, José, Jesús y hasta la mula. Salen, literalmente, porque también se arman y desarman como segmentos de rompecabezas.

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Diciembre, pese a la crisis, siguió siendo el mes en el que más venden. Participó en varios bazares navideños a la vez y recibió pedidos todo el año. “Siempre estamos trabajando”, suelta con optimismo. Es así. No abandonan una pieza hasta que está completamente terminada. La razón es sencilla: si las guardan y los colores no están completamente secos podrían mancharse. Así que es mejor asegurarse. Y aunque la situación del país aprieta, la familia busca la manera de rebuscarse. Se ayudan comprando retazos de madera en carpinterías conocidas. “La materia prima es excesivamente cara, pero en nuestras piezas la gente tiene una opción más económica de la que hallaría en una juguetería. Por eso hay que seguir trabajando, no podemos no hacer nada”.

La Navidad es un asunto de familia hasta cuando se trata de emprender. Bien lo saben en Cero´s, un ponche crema casero hecho con la receta de la abuela. Carmen –mejor conocida como Carmucha–, natural de Carúpano, comenzó a elaborar la fórmula que tradicionalmente acompaña cualquier brindis navideño hace 50 años. “La hacía mi abuela con su abuelo, y luego la comenzaron a hacer sus hijos y sobrinos”, explica Javier Ceballos, de la tercera generación encargada de comercializar la mezcla y quien a sus 30 años es el director ejecutivo de la compañía. Hubo que constituir la empresa pues el volumen de pedidos no paraba de aumentar. Ahora Javier y sus dos hermanos son responsables de continuar el legado de Carmucha. Él está a cargo de la preparación, otro de sus hermanos de los despachos y el tercero de llevar las redes sociales de su emprendimiento.

cita3Javier aprendió con su madre y viendo a sus tíos. La empresa se consolidó en el apartamento de la familia y ahora han crecido tanto que tienen un taller en El Paraíso desde donde se cuece la bebida. “La crisis nos ha afectado. Sobre todo para conseguir la materia prima como la leche condensada y los huevos; pero no podemos negar que nuestras ventas han subido. Hacemos encargos para empresas y sus cestas navideñas, participamos en baby showers de celebridades venezolanas, y estamos full en esta temporada”. Toca madera Ceballos. “Nos destacamos por el espesor del ponche y, claro, por el sabor”.

Ferias por doquier

Por tercer año consecutivo Mairin Reyes asumió la tarea de organizar una feria navideña. La llamó Curucuteo Guarenas y tuvo la particularidad de que se trató de una venta de garaje colectiva o un mercado de los corotos. “Yo siempre visualizo oportunidades de emprendimiento. Lo mejor en este caso es que están orientadas hacia la comunidad, en alianza con alguna institución. El primer año lo hicimos con el Colegio Fe y Alegría, el año pasado con la Asociación de Vecinos de Los Naranjos, en Guarenas; y este año contamos con el apoyo de la Parroquia Jesús Obrero”. Comenzaron con 13 personas ofreciendo sus artículos y este año reunieron a unas 70.

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Los vendedores asumieron el compromiso de vender productos nuevos o usados en perfectas condiciones, a precios asequibles. “Los precios eran mucho más bajos que en el mercado. Nuestro objetivo fue que la gente tuviera una alternativa para comprarle algo a sus hijos, un juguete, o zapatos. Que se genere un beneficio para el que compra y para el que vende, y hasta ahora se ha logrado”.

La Cooperativa Cirila, por su lado, organiza bazares desde 1974 y están activos durante todo el año. Carmen Rondón, su presidenta, es de la firme creencia de que en vez de llorar es preferible vender pañuelos. “A los emprendedores venezolanos la situación económica los ha beneficiado, al no haber tantas importaciones o porque lo importado es muy costoso. Eso ha hecho que el consumidor se voltee a mirar lo hecho en Venezuela”. Señala como ejemplos a quienes producen artículos de higiene personal o cosméticos. Sin embargo, también reconoce que al censar a los 187 emprendedores que participaron en bazares con ellos durante los últimos cinco años, 35% de ese total se encuentra fuera del país.

cita2Diorama Salcedo es de las que se quedan. Fundó junto a su esposo Creaciones Magic Ana Paula en octubre, inspirados en su hija de un año y ocho meses de edad. Aprovecharon el talento de ella para el diseño y los ahorros en dólares que pudo hacer su esposo yendo a trabajar al extranjero durante períodos cortos y adquirieron una máquina para estampar. Este año mostraron en una feria del centro comercial Millenium, en Los Dos Caminos, ropita de bebé, baberos, tazas y bolsos ecológicos impresos con motivos navideños. “Trabajamos con todo lo que sea personalizable. Lo que cambia en diciembre son los diseños alusivos a la navidad. Todo se compra en blanco y nosotros le damos color”, aclara Salcedo.

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Artesanos también

Andreína Garban, coordinadora de programas y proyectos de Venezuela Competitiva, explica que cuando la economía golpea la gente busca maneras de rebuscarse, “alternativas para balancear la economía familiar y de conseguir dinero extra apoyándose en algún talento” y aclara que hacer esto solo en diciembre no puede calificarse como emprendimiento, pues este mote implica que se incursiona en algo que se espera crezca, con el timing para colocar un producto en el momento oportuno, que sea atractivo para el público y perdurable en el tiempo. El artesano, en cambio, se vale de su hobbie para generar ingresos.

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Es el caso de Luisa Ramos de Guevara, una docente de 74 años, que ha trabajado con cerámica desde hace 22. Comenzó haciendo cosas pequeñas en su taller para educar a adultos y se hizo una autodidacta aprovechando las revistas de manualidades y adaptándolas a la arcilla. Luego la ayudaron unos amigos merideños. Y en Los Andes con una libretica y un lápiz fue calcando fachadas y pasajes para luego sacar sus patrones. Ahora hace mini nacimientos, aunque reconoce que no se trata de un negocio.

cita1Enseñar también es asunto de Sandra Guerrero, una de las socias de Creaciones Isys, un emprendimiento que ya tiene tres años y medio. Kristal, su compañera, le da forma al MDF y Sandra pinta y “le da el toque artístico”. Juegan con las temporadas, personalizan objetos de bebé o hacen juegos de cocina, pero en diciembre los reyes son los pesebres, Santa Claus y la Señora Claus, los muñecos de nieve y los arbolitos.

Sara aprovecha sus habilidades y dicta cursos pagos y como labor social. Visita las escuelas de Charallave y enseña a los niños a hacer flores de navidad con botellas de plástico, a hacer coronas con periódicos y arbolitos con CD. Este año la situación país hizo que incorporasen la cerámica en sus creaciones, que se ajustaron a las peticiones de sus clientes. “Sabemos que en este momento cuando la gente sale a la calle no están buscando este tipo de artículos, así que creamos un nicho en Mercado Libre. La gente está en su casa, relajada, se sienta frente a su computadora y si ve un adorno que le gusta lo compra”. En los últimos cuatro meses se ha intensificado el ritmo de sus talleres: “Hay muchas mujeres que están buscando opciones para emprender, y nosotras les damos algo con qué empezar”.

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