María Graciela López García: “Vivo de la atención a los pacientes”

Resisten toda adversidad. Desconfían de los malos augurios y son sordos ante cualquier vaticinio catastrófico. Ellos viven dentro del caos, pero el enfoque que han logrado labrar en su propio camino de servicio los protege ante la centrífuga asesina. María Graciela López es infectóloga, y su misión de acompañamiento y enseñanza la anima a continuar en Venezuela. Ella es una de los Orfebres de la esperanza

Soy María Graciela López, infectóloga. Además de las enfermedades comunes de la infancia, como otitis, neumonía y diarrea, en estos momentos nuestra población infantil está siendo afectada por difteria, sarampión, tosferina, influenza, hepatitis A, tuberculosis y malaria.

Según la OPS, Organización Panamericana de la Salud, estaríamos hablando de 400 mil casos de malaria, más de 7.000 casos de sarampión y al menos 2.000 de difteria. Cifras que seguramente presentan un sub registro, pero en el caso de la tosferina ni siquiera tenemos un número, solo que vemos el registro en las consultas y de allí notamos el incremento de los casos; como sucede con la hepatitis A, donde incluso ha habido muertes por esta enfermedad. Algunas de ellas pudieran haberse prevenido con vacunas, pero otras no, como es el caso de la malaria, que depende más de la vigilancia higiénico ambiental y del control del vector.

Yo soy infectólogo pediatra. Egresé del Hospital J.M. de los Ríos, en Caracas, donde trabajo como adjunta del post grado de Enfermedades Infecciosas en Pediatría. También coordino la Unidad VIH de ese centro de salud y, además, presido la Sociedad Venezolana de Infectología.

Para mí la felicidad es hacer cosas buenas por mi país y se trata de un estado muy personal que busco preservar

Estoy en Venezuela por pura y dura inspiración. Yo me nutro y vivo de la atención a los pacientes y de la docencia. A mí me encanta enseñar y atender a los pacientes que más lo necesitan.

María Graciela López

En la medida en que la tragedia, desde el punto de vista sanitario, de lo que ha ocurrido en el país comenzó a impactarme en lo personal, me he preguntado si ya será hora de irme. Pero luego me respondo que ahora, cuando el país más lo necesita, no puedo hacerlo. Entonces me digo que si tengo que comenzar desde cero que sea acá; donde a veces trabajamos desde menos cero.

Es oportuno recordar que en Venezuela buena parte de la población tiene menos de 15 años de edad, así que imagínate el trabajo que hay para los pediatras y los infectólogos. Tenemos muchas cosas por hacer y en mi caso, además, mi familia y mis raíces están aquí y yo soy de las que cree que la felicidad está donde están tus afectos.

Aquí hay mucha gente inspirada haciendo cosas buenas y cuando empiecen los cambios en las políticas públicas, de manera positiva, este país cambiará mucho más rápido de lo que la gente piensa porque las características del venezolano siguen allí: ¡Somos gente trabajadora! Somos echados para adelante, somos creativos, tenemos iniciativas y en general siempre queremos estar mejor. Hemos luchado toda la vida para eso.

Aunque en este momento la mayoría está más sobreviviendo que viviendo, aún hay un grupo importante que tiene esperanza en que el país cambiará y yo estoy montada en esa esperanza.

En Venezuela buena parte de la población tiene menos de 15 años de edad, así que imagínate el trabajo que hay para los pediatras y los infectólogos

¿Qué cómo hago para vivir? Trabajo en el sector público y en el privado. Las mañanas, y hasta la mitad de la tarde, las dedico a la parte asistencial y de docencia; y de allí me voy a la práctica privada, donde cada vez hay menos pacientes que pueden pagar esa atención. Como todo el mundo, porque no soy diferente y vivo acá, me ha tocado ajustarme el cinturón y también he tenido que hacer cola para adquirir algunos productos; pero me mantengo con fe, sin que esto signifique resignarme.

María Graciela López

Creo que se trata de adaptarte momentáneamente a los cambios que vivimos y recordar qué es para ti la felicidad. Para mí la felicidad es hacer cosas buenas por mi país y se trata de un estado muy personal que busco preservar. Es una  convicción muy interna que no me la quitará nada del exterior.

Es cierto, se ha ido mucha gente valiosa, mucha, pero gracias a Dios todavía hay quienes se mantienen haciendo cosas, y esa es nuestra esperanza para el cambio. Yo no me siento a esperar que algo pase, sino que yo misma lo busco: organizo cursos, participo en labores comunitarias y particularmente a mí me anima el saber que estoy haciendo algo con valor.

Según la OPS, Organización Panamericana de la Salud, estaríamos hablando de 400 mil casos de malaria, más de 7.000 casos de sarampión y al menos 2.000 de difteria

Por ejemplo, he promovido cursos acá en Caracas con el apoyo de agencias como ONU SIDA y han venido doctores de zonas tan lejanas como Amazonas o Táchira. Se trata de conferencias donde hemos hablado sobre la atención a personas que viven con VIH. ¿Dime, cómo no estar inspirada? Y lo mismo hacemos cuando alertamos sobre el sarampión, la difteria, o la malaria, que es otro tipo de prevención. Entonces, sinceramente, he llegado a sentir que hay mucho por hacer para, de alguna manera, contener todas las epidemias que se están registrando en el país.

Pienso que cada uno de nosotros debe tomar las decisiones que considere más conveniente, y yo no soy quién para decirle a nadie quédate o vete. ¡A nadie,  porque cada uno vive de acuerdo a su circunstancia personal! Es una situación difícil para los que estamos aquí pero también para todo aquél que se ha ido, porque puede llegar a sufrir el desarraigo, que también es un duelo.

Cada uno tendrá pues que tomar una decisión en función de las herramientas con las que cuente, y dar lo mejor que pueda dar de sí mismo. Si me pides una sugerencia te diría que cada uno de nosotros busque su motivo por el cual vivir. Yo creo que en la vida lo que hay es que buscar la inspiración y el motivo. Preguntarnos (y respondernos) qué es lo que nos motiva y cuáles son nuestros propósitos. Cuando cada uno descubra su propósito, actuará en consecuencia y el ir hacia allá le dará tranquilidad.