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Música en una tonada, así suena la plataforma de solistas Piso 1

Ellos no se definen como una agrupación, sino más bien como una plataforma que busca dejar en el público, a través de cinco voces, lo mejor de la música y el folclor venezolano. Zeneyda Rodríguez y Gladys Salazar hablan sobre Piso 1, un proyecto que con obvias matices, está marcado por sonidos y carreras distintas que hacen más rica y diversa nuestra música

La música venezolana está marcada por un gran abanico de influencias europeas, africanas e indígenas, propias del continente. Hoy, cantantes y músicos nacionales conjugan muy bien esa historia musical de años y dejan plasmado sobre distintos escenarios lo mejor de los sonidos que representan al país. La tonada con ese toque criollo siempre estará allí, y la inquietud -propia del músico- también. Distintos cantantes, entre ellos, Zeneida Rodríguez y Gladys Salazar, de Piso 1, lo tienen muy claro.

Y cuando el talento individual se une, no solo las carreras profesionales se enriquecen, también lo hace la historia musical y sonora del país. La plataforma de solistas Piso 1 no es una agrupación, es un proyecto que apuesta a diversificar, a través de cinco voces, la música tradicional y folclórica de Venezuela. Dos de sus integrantes hablan sobre el génesis del proyecto.

«Piso 1 nace por la necesidad de crear un espacio para los cantantes solistas. En el país estábamos acostumbrados a que los cantantes se nos llamara para hacer un concierto público o privado. En otros países del mundo es al revés, el cantante es el que llama a músicos y lugares para hacer un show. Nosotros, como cantantes asumimos ese rol y unimos esfuerzos», dice Zeneida Rodríguez, quien fue precursora de Piso 1; mientras menciona a Aquiles Báez, uno de los cantantes que la acompañó en sus inicios.

Comenta que, ante las dificultades propias de la música, cada uno de los cantantes que forman parte de esa plataforma unen habilidades y estilos, para dar como resultado una gran fuerza. «Por eso fue que nos juntamos como solistas, para unir esfuerzos en el plano musical, artístico y de producción, asumiendo roles importantes dentro del equipo. Unos producen, otros hacen música y arreglos, otros nos llevan a los medios. Piso 1 es ese punto de encuentro donde podemos apoyarnos unos con otros», agrega Zeneida.

César Gómez, Diana Herrera, Ángel Ricardo Gómez, y ellas dos, Zeneida Rodríguez y Gladys Salazar, las cinco voces de Piso 1, tienen sus proyectos individuales como solistas; algo que no afecta su dinámica grupal en lo absoluto. «Somos solistas, acompañados por nuestros compañeros», relata Gladys Salazar. Cuando alguno publica nueva música, o un nuevo disco, los músicos y amigos se apoyan; e incluso hacen los coros en algunas canciones.

El número 1: calidad, diversidad y buen puesto

Iniciaron sus espectáculos íntimos y con ese toque criollo en 2009. El nombre del equipo surgió de entre ellos mismos para posicionarse desde un primer momento en la mente de quien escuchara su música. Dieron el gran paso. Pero los cinco, desde pequeños, ya estaban involucrados en la música. Siendo muy pequeñas, sus papás les enseñaron a bailar a Zeneida y Gladys, a tocar cuatro, o a involucrarse con la música típica.

Gladys intenta recordar, de manera individual, la fecha en la que se inició en el cando y rápidamente responde: 1997. Le decían que tenía buena voz para el canto pero ella no lo creía hasta que lo intentó. Zeneida no recuerda, «estaba yo niña cuando empecé a cantar. Profesionalmente, lo hago desde el año 1998». En el colegio o en agrupaciones pequeñas, estas dos mujeres experimentaron y se iniciaron con el canto.

Ambas expresan que aunque la música que ellas hacen hoy no es popular, al agrupar todos los géneros propios de la música venezolana -desde un merengue caraqueño, hasta un contrapunteo llanero, calipso, o música oriental-, ofrecen al venezolano una tonada única, que de alguna u otra forma conecta con esas raíces originarias y multiculturales venezolanas que tanto caracterizan al país.

Entre piso 1 y shows solistas: vidas en contraste

Ni Gladys Salazar, ni Zeneida Rodríguez -ni cualquiera de Piso 1- dejan a un lado su vida personal al cantar. «Yo soy directora de una escuela, soy profesora. Cuando uno se enfrenta a los comentarios de gente que no sabía lo que hago -cantar- se sorprenden y no te reconocen. Dicen, ¿miren, qué hace la profesora allí cantando? Para mi no es una doble vida, vivo una sola, contrastada con dinámicas distintas», comenta -entre risas- Rodríguez. Pero la verdad se siente distinta desde otros espacios.

«Cuando sales fuera del país, te sientes más famoso. Uno no es profeta en su tierra. Allá la gente -quizás- valora más lo que uno hace artísticamente. En el país aún falta eso, valorar al artista nacional, que en estos momentos más difíciles que vivimos, adquieren más valor por crear en medio de un constante ruido», agrega. Ella ha compartido escenario con agrupaciones como Pomarrosa, Los Vasalllos del Sol, e incluso ha llevado sus sonidos a Argentina.

Gladys se maneja entre relaciones corporativas, su oficio como coach organizacional y el canto. Su canto se ha escuchado en Puerto Rico y México, con proyectos personales; conjugando el toque venezolano, con ritmos populares del Brasil, por ejemplo. En ninguno de los casos abandonan la música. Ella dice que, «muchas veces utilizo la herramienta del canto para llegar a algún medio o a algún grupo objetivo con el que planeo trabajar. Incluso la gente se impresiona al saber que yo canto».

Públicos abiertos a la vanguardia musical

En cualquiera de los espectáculos de Piso 1, la gente y el público venezolano estará allí. Pero en otros países la música venezolana se siente distinta, «hay una mayor intensidad en escuchar a otro venezolano. Nosotros tenemos una forma de amar, incluyendo lo que nos gusta. El venezolano de afuera es más intenso cuando ve una propuesta como la nuestra», comenta Gladys. «Cuando estás afuera te hace más falta» -argumenta Zeneida-.

Flechados, Amor a la venezolana y Ponte poronte: un concierto pelempempudo, sus últimas producciones y espectáculos, unen muy bien ese sabor venezolano sin dejar a un lado las claras influencias caribeñas de la región. Este último ha sido una producción bandera, pues se ha presentando en distintos escenarios desde el año 2011. Hace referencia, por medio de la música, al juego popular venezolano, típico de la niñez venezolana.

Todos están trabajando en nueva música en estos momentos, de manera individual y grupal. Su disco navideño está grabado pero, debido a los tiempos difíciles, no han podido avanzar y publicarlo de la manera adecuada. Trabajan en alianza con Kumaco Producciones y próximamente, en el mes de mayo, acompañarán un espectáculo dedicado a Aquiles Nazoa -pues se celebra su natalicio-.

Su objetivo: apegarnos a lo que somos

La música venezolana que hace Piso 1 trata de rescatar la identidad venezolana, según comentan ellas. «Le queremos expresar a las personas que aquí seguimos, trabajando por las cosas que creemos. El momento perfecto nunca va a estar. Es de ti que debe salir el momento perfecto. La música no pasa de moda, la cultura es lo principal. Tenemos que reconocernos e identificarnos con lo que somos», señala Zeneida Rodríguez.

Costumbres, tradiciones y sonidos se unen en un hilo conductor único que retumba en sus espectáculos con cada canción que interpretan. Así suena Piso 1 y sus distintas voces. «La música te da la posibilidad de drenar y conectar con todas esas emociones que están dentro de nosotros. En ese sentido van nuestros espectáculos», finaliza Gladys Salazar, invitando a todos los venezolanos a «dar lo mejor» en cualquier espacio.