Regreso a clases, una campaña admirable de los maestros

Un solo día basta para sorprenderse con la cantidad de actividades que desarrollan, y los obstáculos que superan, los docentes de Fe y Alegría para mantener a flote un oficio que hace aguas por la emergencia humanitaria que desde el Estado no obtiene respuestas. Cada día es un suplicio, incluso el primero convocado para retomar las clases

A las 4:45 am de un lunes, El Valle aterra con sus lucecitas. Los hedores confunden basura con aguas negras y el recuerdo de las matanzas de “El Lucifer” merodean en los habitantes clandestinos. Nada parece ser bueno a esta hora, salvo que Escarle Castellano camina hacia la avenida Intercomunal. Aunque va acompañada por Dios y la bendición de su madre, anda con prisa, no toma atajos y evita las zonas oscuras. A esta hora, un disparo, una puñalada, un golpe, un susto, un resbalón o una caída no solo dañaría a Escarle, sino a los doscientos veinte estudiantes y cinco profesores de la Unidad Educativa Colegio Alianza Fe y Alegría en La Vega que perderían a su directora, cosa grave cuando apenas inicia el año escolar 2019-2020 y esta institución educativa atraviesa la mayor escasez de docentes en un colegio Fe y Alegría de la zona Caracas-La Guaira.

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Escarle llega a la parada en cinco minutos. Repasa los primeros logros del día: viste lo que tenía limpio, porque no tiene agua desde el miércoles; desayunó una galleta y un café; no preparó su almuerzo, pero sí trajo los lentes de leer para su secretaria; a su hija le dejó hechas unas tortillas de lentejas, y a su madre le dio un abrazo y la promesa de volver al caer la tarde.

feyalegreia-cita5Transcurren cinco minutos más y no pasa el carrito con destino hacia El Peaje de la Roca Tarpeya. Comienzan a llegar otras personas y Escarle camina en sentido opuesto a la vía para poder tomar un carrito con puestos libres. Son Bs 1.000. Pudo tomar cualquiera de los tres por puestos hasta Plaza Venezuela, pero cuestan 50% más. Pudo también tomar el carrito hasta La Rinconada (Bs 1.000) para subir a La Vega por Las Casitas (otros Bs 1.000), pero bajar en «yip» desde Las Casitas hasta el colegio son Bs 2.000. El sueldo manda y sus decisiones dictan que tomar el transporte público menos caótico y un poco más cómodo es un lujo que ni ella ni ningún maestro cuyo ingreso dependa del Ministerio de Educación puede si quiera considerar. “Tomé la decisión de dejar el colegio oficial porque lamentablemente no me da y eso que lo tengo a una cuadra de mi casa, y no tengo que pagar pasaje”, cuenta Escarle.

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A las 5:26 am Escarle llega al Peaje. Lo extraño a esta hora es la fila de trabajadores que también esperan el carrito hacia la Cota 905 y no los indigentes regados en los alrededores de la parada. La bendición se manifiesta pasados más de quince minutos y cuesta Bs 1.000: llega el carrito con puestos libres y finalmente Escarle llega a La India sin atravesar robos ni balaceras. El chofer le desea un buen día.

Desde La India hasta el colegio el recorrido se hace a pie. Tomar otro transporte es poner en riesgo el dinero que la maestra tiene reservado para llegar al trabajo hasta fin de mes. “Tenemos vocación de servicio, pero no hacemos apostolado. Necesitamos los ingresos, que nos paguen por nuestro trabajo” no limosnas, sino la retribución justa por la acción educativa que ella y los 11.000 profesionales involucrados en el movimiento de educación popular más sólido de Venezuela llevan a cabo. Pero mientras ocurre el milagro de una solución, hay que seguir andando. Al menos el último kilómetro y tanto de la travesía en ascenso le es agradable hasta que recuerda que en las cercanías del parque Juan Cuchara mataron al coordinador pedagógico de su colegio en diciembre de 2015.

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A eso de las 6:15 am, las calles San José, La Estrella y la Real de Los Paraparos son amplias. Apenas están abriendo los comercios con esas ofertas que Escarle no puede aprovechar. Los vendedores ambulantes comienzan a invadir las aceras con sus cambures para venta en efectivo. El paso de la tormenta Karen ha dejado las calles limpias y frescas. La mañana es clara y, como todos los lunes, Escarle llegó ilesa para, ahora sí, hacerle frente a la denominada “Emergencia educativa compleja” que ya se metió en sus aulas desde el año escolar pasado.

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feyalegreia-cita4Al pasar el portón, sorprende una gran infraestructura y bastante conservada. Al igual que casi todas las 174 escuelas de Fe y Alegría, Alianza no tiene la decadencia de muchos planteles públicos, porque aquí la educación es tan integral que el mantenimiento del colegio depende de todos: los estudiantes desde 7mo. grado hasta 5to. año limpian salones, pasillos y baños todos los días; pintan muros, paredes y rejas en jornadas especiales, decoran carteleras en cada lapso; desmalezan y siembran durante todo el año escolar; reparan casi cualquier avería cuando se presenta y los padres, dos sábados al mes, hacen las mismas faenas que sus hijos como servicio comunitario. Aquí no es extraño que los profesores y el equipo administrativo también tomen las escobas como lo hacen las dos señoras de limpieza, o que el vigilante sea quien refuerce el valor del respeto.

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Pero aunque se tenga un espacio privilegiado para la enseñanza, “el inicio de este año escolar es bien complicado. Nosotros solemos iniciar dos o tres días antes de lo estipulado, pero la situación de los docentes es muy grave económicamente hablando. En algunas escuelas, los docentes decían: “Si voy esta semana a planificar y a ambientar, no voy a tener dinero para asistir a trabajar la semana que viene”. Entonces, los directores decidieron hacer paralelamente las actividades de planificación y ambientación, y las actividades con los estudiantes”, explica Yameli Martínez, directora del programa de escuelas Fe y Alegría Caracas-La Guaira.

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Escarle llegó al área de oficinas antes de las 7:00 am y de inmediato continuó sus labores que iniciaron el lunes 9 de septiembre con el equipo administrativo. “Me quedan cinco de diecisiete profesores. Se van porque están emigrando del país, porque están recibiendo un pago superior y un bono en dólares en instituciones privadas, porque tienen una mejor oferta de trabajo o para dedicarse a la economía informal. Nosotros como colegio subvencionado recibimos los sueldos y salarios en la línea base de lo establecido para el docente del colegio oficial. Podemos ofrecerle la fraternidad, la escucha, la empatía, el acompañamiento, los encuentros pastorales, pero cuando abren la nevera y dicen ‘No tengo’, no tenemos cómo competir con eso”, lamenta Escarle.

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Tras reunirse con su secretaria, el subdirector y la coordinadora general para repasar las primeras asignaciones y metas del día, Castellano pasa a ser la profesora de Orientación y convivencia de 5to. año. El grupo se encuentra sentado en los alrededores de la cancha y la llegada de la profe interrumpe las novedades del reencuentro: las preocupaciones por los embarazos, la tristeza por la compañera que se va a España, los amores vacacionales, los nuevos cortes de cabello y los sueños de ser bachilleres para iniciar la universidad. Ninguno de los estudiantes estrena uniforme ni útiles escolares y nada de esto es tema de conversación.

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Ya en el salón de clases, inicia el año de 5to. con una oración. En ella se entregan los corazones y el silencio contiene la fe en un gran año escolar. Luego Escarle presenta la planificación: proyectos por áreas temáticas como dicta el Ministerio. Una vez más, las unidades de aprendizaje se integran en una propuesta simplista que aquí resulta casi imposible de ejecutar con apenas cinco profesores. “Por supuesto es más complejo, porque los docentes que quedamos tampoco estamos capacitados en su totalidad”, advierte la maestra.

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Los padres lo tienen claro desde la reunión el miércoles 18 de septiembre: sin profesor de biología, quizás sus hijos no perfilen ni desarrollen el interés para ser biólogos, pero al menos estarán capacitados para ser buenos ciudadanos y actores de sus comunidades. Mientras aparezcan profesores especialistas, profesionales de otras áreas con componentes docentes, estudiantes de Educación, voluntarios de diversas carreras y se capaciten a todos quienes ya posean cierta experiencia comprobada, se garantizará la enseñanza de algunas nociones y el desarrollo de las destrezas básicas de los estudiantes para que puedan emprender algún oficio o una carrera cuando culminen el bachillerato. A fin de cuentas, es mejor que los muchachos estén en el liceo recibiendo una educación a medias a que estén en los callejones recibiendo quién sabe qué cosa.

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Fe y Alegría entiende que la escuela es el centro del cambio y “los docentes nos la inventamos para no dejar de atender a los estudiantes. En estos momentos, tenemos que hacer uso de todo lo que tenemos”, comenta Escarle. Así que por primera vez, los 39 estudiantes de 5to año también se encargarán del recibimiento, adaptación, formación y acompañamiento de los estudiantes de 7mo grado en lo académico, lo espiritual y lo ciudadano durante todo el año desde que lleguen el martes 1 de octubre. Cada estudiante de 5to. tendrá asignado dos de 7mo. Al anunciar este plan, los futuros bachilleres no parecen estar muy convencidos, pero todos aceptan el reto de colaborar con sus profesores sin rebeldías juveniles.

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Agrega Tailoy Arabia, subdirector de la institución: “Con esta realidad ni listos estamos, pero estamos conscientes de que tenemos que seguir trabajando. Es fuerte porque no tienes todas las herramientas para brindarlas a los chicos, pero tampoco puedes decirles ‘No puedo’ porque están aquí y hay que trabajar con ellos. Es mucha presión”.

Ante un Estado que ni crea ni mantiene facilidades para la permanencia y el ánimo de los docentes, se ponen de manifiesto las soluciones con lo que queda de autonomía creativa. Siguiendo los lineamientos de la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas (Avec) y el Ministerio, los acuerdos y compromisos de los directores de Fe y Alegría para el año 2019-2020 establecen que aquellos docentes con 33,33 horas académicas podrán llegar hasta las 48, directivos podrán asumir hasta 10 horas académicas, maestros de preescolar que vivan cerca de las instituciones y que no posean otras responsabilidades podrán asumir el otro turno de clases, y el personal no graduado deberá mantener su formación en sus instituciones universitarias así como en los programas de profesionalización del Ministerio.

feyalegreia-cita2Algunos reglamentos propios de Alianza se mantienen: se aceptará efectivo en cualquier pago o colaboración, así como cualquier producto de limpieza. Ante un bono de alimentación insuficiente, la caja del CLAP que llegue a la institución se seguirá rifando entre el equipo administrativo, docente y obrero. Cada uno, además, aportará algo para completar la caja, pero siempre que sea necesario estos productos se utilizarán para cocinarle a los muchachos que se desmayen por hambre. No se dejará de trabajar ni porque se vaya la electricidad dos meses, como ocurrió de junio a julio.

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Todo se reinventa. Escarle será la profesora de Matemáticas de 7mo. grado y desde ya es la coordinadora de Pastoral, la administradora, la entrevistadora, la telefonista, la terapeuta de los representantes y miembro de la Comisión de organización y gestión nacional de Fe y Alegría. Ella es todo y por el mismo sueldo: la satisfacción, porque solo cobra como directora. “Fui a la marcha el 16. He ido a muchas -alarga cada letra- y a todo eso. He ido a hablar con Maduro, con (Fernando) Soto Rojas, con (Marian) Hanson, con Aristóbulo (Istúriz), para pedir aumentos, pagos y lo seguiré haciendo”.

feyalegreia-cita1Ha transcurrido media mañana y el proceso de inscripción está en curso. No son pocos los representantes en fila que quieren hablar con la directora: “Mi hija tiene obstrucción intestinal por el bullying en su colegio y quiere cambiarse”, “Yo vengo por recomendación de la profe X”, “La vecina suya X me dijo que hablara directamente con usted”, “Tengo un problemita con el documento X”. Tantos nombres que Escarle no recuerda o desconoce, tantos casos, tantos conocidos que están de vuelta en el país y tan pocos pupitres. Sí, además del cuaderno y el lápiz, otro de los rubros escolares de primera necesidad también escasea y no sorprende: “Voy a ver quién me regala uno para que me den el cupo”, comenta una madre a otra “¿Y si consigo a alguien que arregle alguno que esté dañado, me dan el cupo?” Toda propuesta es válida porque este colegio tiene en su nombre el acuerdo y la unión, y una capacidad para 300 estudiantes.

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La jornada de Escarle continúa con una entrevista a quien podría ser el nuevo profesor de Biología y Química. Le expone la situación de la institución y las pocas facilidades. Mantiene el ánimo y está abierta a una propuesta formativa por proyecto que se adapte a su horario. La reunión cierra esperando respuesta del postulante y abre la oportunidad a la esperanza. Luego Escarle se reúne con el personal obrero para la exoneración de la colaboración mensual diferenciada. Hace un alto para despedirse de una representante que se va del país y deja una donación de papelería. Continua con otra reunión para confirmar los alumnos inscritos grado por grado, sección por sección. Para la tarde, viene a buscarla el chofer de la oficina nacional de Fe y Alegría, pues tiene una reunión más con la Comisión de organización y gestión, y otra más para cerrar la jornada de este lunes con el administrador nacional, reuniones que terminan siendo diálogos entre la fe y la justicia para reafirmar lo que sí queda en Venezuela: vocación docente.

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Así es como Escarle y todos los maestros de Fe y Alegría llevan a cabo sus servicios educativos a las poblaciones más desatendidas. Decir “Presente” o “Es tarea de todos” han dejado de ser lemas motivadores para convertirse en misiones y milagros salvadores en lucha permanente, porque en este país, donde nació el movimiento de educación popular y transformación social replicado en 22 países, educar se valora, pero ya no se paga.

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