Ruddy Rodríguez, la niña bonita bajo sospecha

Desde finales del año pasado, la actriz ha sido acusada de incumplimiento de pago por parte de algunos trabajadores contratados para la filmación de El vuelo del turpial, un proyecto actualmente paralizado. Ella dice que todo forma parte de un plan para desprestigiarla. También están involucrados el director Haik Gazarian, el supuesto ganador de un Oscar en 2014, y Edgar Meinhardt-Iturbe, el impulsor de Bolívar, The Liberator

Ruddy Rodríguez, la niña bonita bajo sospecha

Ruddy Rodríguez se convirtió en la niña bonita, la consentida de la televisión venezolana. Su rostro angelical, dulce y sensual deslumbró a miles a través de la pantalla chica, esa que llenó a tantos de aspiraciones y fantasías. No obstante, las flores que la adornan empiezan a marchitarse por las delaciones de estafa que pesan sobre las combas de sus pestañas. Ella jura inocencia, haciendo alarde del histrión que siempre la escoltado en alfombras rojas y estudios de grabación.
El Miss Venezuela en 1985 fue la plataforma de despegue de una carrera que avanzaba como un cohete en la búsqueda del planeta de la fama, inalcanzable para muchos, pero que ella encontró en un momento en el que los venezolanos se acostumbraban cada vez más a la palabra crisis —a la vez se refugiaban en el idilio de telenovelas y la cultura pop de entonces.
El escritor Francisco Suniaga asegura que el concurso de belleza es uno de nuestros logros culturales más importantes, que lo que hace Osmel Sousa con sus muchachas no es más que una propuesta estética. Y ella, Ruddy, no solo se coronó como Miss Mundo Venezuela cuando desfiló por las pasarelas del certamen, sino que también se hizo estrella en esa pequeña caja llamada televisión.
A pesar de los desmanes del Viernes Negro, el país aún mantenía grandes niveles de audiencia para otro de sus productos culturales más conocidos: la telenovela. El estrellato de ella se afianzó con Niña bonita (1988) en la que debutó como protagonista. Era una historia escrita por César Miguel Rondón y tuvo a Luis José Santander como galán.
Ahí comenzó el mote que la acompañaría por siempre, y con el que ella ha tratado mantenerse apegada en todos los aspectos.
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El culebrón lo transmitió Venevisión, el otrora monstruo siempre en pugna por el rating con Radio Caracas Televisión. En 1995, estelarizó Amores de fin de siglo en RCTV, una trama firmada por Leonardo Padrón en la que ella encarnó a Lejana San Miguel, tal vez uno de los nombres más imponentes entre los anales noveleros.
También incursionó en el cine, pero no en películas sin importancia. Su nombre aparece en los créditos de The Living Daylights (1987) la decimoquinta cinta de la saga de James Bond. No fue un papel estelar, en IMDB apenas la identifican como Girl, pero fue un buen inicio que pudo convertirse en su primer paso hacia la gran industria cinematográfica de Hollywood. Pero ella ha dicho que eligió otra vida, una que no la obligara a separarse de su familia. Así, según sus palabras, prefirió continuar en producciones venezolanas y latinoamericanas para estar cerca de los suyos.
La juventud la acompañaba y con ella las ganas de adentrarse en otros derroteros. Por eso, en 1991 debutó como cantante con el disco Espejismo, cuyas letras y música fueron compuestas por un tocayo: Rudy La Scala, el artífice de tantos himnos del pop venezolano de los ochenta y noventa. “Es un sueño” y “Me enamoré” son dos temas que aun rebotan en la mente de quienes vivieron el esplendor de disqueras como Sonografica —responsable de una producción que tuvo a Carlos “Nene” Quintero en la percusión. Sin dudas apuntó alto con este trabajo.
De esa forma, Ruddy despuntaba con su popular boca pintada de rojo que la ha caracterizado durante años. Protagonizó más novelas tanto en el país como en el exterior, especialmente en Colombia, además de películas venezolanas como Amaneció de golpe (1998) de Carlos Azpúrua y más recientemente Venezzia (2009) de Haik Gazarian y La casa del fin de los tiempos (2013) de Alejandro Hidalgo, uno de los filmes criollos más vistos en la historia del país.
Fuera de foco
Sin embargo, recientemente, la película de su vida empezó a desenfocarse. Una acusación de estafa pesa en el ala de quien quiere volar cada vez más alto. Todo comenzó con el ambicioso proyecto de filmar la película El vuelo del turpial, en la que ella prevé ser protagonista bajo la dirección de Haik Gazarian.
Edgar Jiménez fue contratado para realizar las ilustraciones para el largometraje, pero el año pasado aseguró haber sido estafado por R92 Films, una empresa en la que señala como dueños a Ruddy Rodríguez, Haik Gazarian y Edgar Meinhardt-Iturbe.
En su cuenta de Facebook escribió: “Sorpresivamente, en noviembre de 2015, a solo 3 meses de haber comenzado la preproducción, R92 Films comenzó a fallar en pagos al personal en cuanto a viáticos y sueldos”. Indica que para ese momento habían logrado reunir un equipo de aproximadamente 95 personas.
Jiménez, conocido también por haber sido guitarrista de Sentimiento Muerto, aseveró que era evidente que necesitarían más dinero “de los 7 millones de dólares que para ese momento se habían invertido. Sin contar que para la fecha debían tener en deudas más de 15 millones de dólares”.
Coromoto Zambrano, que tiene una empresa de catering, es otra de las personas que asegura no haber recibido los pagos prometidos. Por Facebook ha escrito sobre su caso, e incluso hay un video en el que se escucha una nota de voz de Ruddy Rodríguez en el que la actriz se compromete a finiquitar pronto las deudas correspondientes. “Me lo envió en abril de 2016. Luego, después de un mes desaparecieron sus oficinas en Caracas. Ella me bloqueó de Whatsapp y más nunca habló con nosotros”, denuncia Zambrano.
“Tengo entendido que la película es una fábula sobre la mitología pemón. Por eso estábamos en Canaima. En Venezuela ese era el lugar de filmación, pero también estaba previsto que lo fueran República Dominicana, China y Los Ángeles. Se estaba construyendo un pueblo en Mayupa con ese fin, pero lo dejaron a medias. Prometieron una escuela para la población y también los dejaron en espera”, detalla la empresaria, quien indica que otras personas afectadas son Erasmo Colón, Miguel Mayz, Fabiola Fernández, Cape Grille, Delfina Cátala, entre otros.
Ella dice que todavía no existe una demanda. “Es que confiamos en que ellos pagarían y por eso mantuvimos negociaciones. También es muy costoso llevar a cabo ese tipo de acciones. La semana pasada recibimos un correo de nuestro abogado, en el que informa que en conversaciones con los representantes legales de R92 le afirmaron que no hay dinero, que están esperando los fondos por parte de su cliente, pero nada. Te podrás imaginar que decepción tan grande”, acota Zambrano sobre lo dicho por su abogado, Luis Salamanca.
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En República Dominicana R92 Films contrató los servicios de Pinewood Studios, lugar en el que se filmaría parte de la puesta en escena de El vuelo del turpial. Pero por incumplimiento de pagos, cuenta Jiménez, el estudio en abril de 2016 no aceptó más la entrada a sus instalaciones del personal de producción. “Quedaron mis equipos de computación y diseño especializados confiscados”, agregó.
La compañía con sede en la isla caribeña se refirió al caso. «Debido a la suspensión de su fuente de financiamiento, la producción de la película El vuelo del turpial, de la empresa productora R92, fue cancelada en su fase de preproducción. Lantica Media continúa trabajando con los proveedores locales de la producción para gestionar todos los asuntos pendientes derivados de esta cancelación”, escribió por correo electrónico Viviana Rubinstein, consultora de Lantica Media, accionista mayoritaria de Pinewood Studios de República Dominicana.
Ruddy evita hablar de las acusaciones. “Eso está en manos de mis abogados, Peñaloza & Asociados. Lamentablemente no puedo hablar del caso por recomendación de ellos”, contesta la actriz al ser consultada por el embrollo durante su reciente visita al país, en la que reitera también que son 23 de los 300 empleados de la producción a los que se les adeuda dinero.
Unos días antes, en el programa Sábado en la noche declaró que todo forma parte de una campaña de desprestigio. “Si vamos a hablar legalmente, Ruddy Rodríguez no debe nada”. Viajó a Venezuela la semana para presentar la obra de teatro Una mujer con suerte y para cumplir compromisos con su Fundación El Camino a la Felicidad. La actriz también tenía previsto ir a ciudades como Valencia en las que entregaría 300.000 ejemplares del libro El Camino a la felicidad de L. Ron Hubbard, fundador de la Cienciología. La meta es regalar un millón de copias en todo el territorio.
Ella suele ser bastante activa con la fundación. En la página web hay registro de actividades en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, el Ministerio de Turismo, Hotel La Floresta y el City Market, donde dan charlas.
En Ecuador, en marzo de 2016, el periodista Marlos Puertas escribió en el portal La Historia las diversas actividades que ella ha realizado en ese país con la organización, especialmente en actos llevados a cabo en instituciones del Estado.
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Amistades sospechosas
El vínculo entre Ruddy Rodríguez y Haik Gazarian no se remonta al trabajo en conjunto durante la película Venezzia, de la que él fue director y ella protagonista. Él figura como productor ejecutivo de Espejismo, el disco de la actriz. “Sí, en esa época éramos pareja. También dirigió varios de mis videos. Tuvimos una relación sentimental de ocho años y actualmente un vínculo profesional de más de veinte”, cuenta Rodríguez vía telefónica. Gazarian actualmente está casado con la actriz colombiana Valentina Rendón, que figura como guionista de Venezzia y El vuelo del turpial.
“Eso fue chistosísimo porque ella protagoniza la película, además fue socia en la producción, pero nos volvimos grandes amigas. Hay otra chica que también salió con él, María Lara, y las tres somos inseparables”, dijo Rendón en 2012 a la revista colombiana Aló sobre el trabajo en conjunto en Venezzia.
Más allá de la cámara y la claqueta, Gazarian también protagonizó un curioso episodio con medios venezolanos en 2014. Varios periódicos, emisoras y portales recibieron una nota de prensa en la que se aseguraba que el director había recibido, junto al equipo de Flying-Cam, un Oscar por logros científicos y de ingeniería.
Aunque muchos medios titularon como si realmente Gazarian hubiese recogido la estatuilla en la ceremonia especial para los reconocimientos técnicos que hace la Academia, en realidad quienes obtuvieron el galardón ese año fueron Emmanuel Prévinaire, Jan Sperling, Etienne Brandt y Tony Postiau por el desarrollo del sistema Flying-Cam Sarah 3.0, una versión mejorada del helicóptero a control remoto que dispone de una cámara para grabaciones aéreas. Gazarian tan solo figura como director de operaciones de la compañía en varias entrevistas sobre esta tecnología publicadas en páginas web estadounidenses especializadas en el tema.
En la página de Wikileaks, en el apartado dedicado a la filtración ocurrida en 2014 de correos electrónicos de Sony Pictures, se puede leer un mensaje de Gazarian enviado el 31 de diciembre de 2013 a Steven O’Dell, presidente de distribución internacional de la compañía cinematográfica.
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En el texto, dice que necesita mostrar a los inversionistas una carta que confirme que el filme será distribuido por Columbia Pictures, propiedad de Sony, en Venezuela, Colombia, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia. Señala también que su equipo trabaja en reajustar el presupuesto inicial de 19,8 millones de dólares y que el elenco de la producción estará encabezado por Ruddy Rodríguez, Wagner Moura, Alfonso Herrera, Valentina Rendón, y que están en conversaciones para sumar a Edgar Ramírez y Eugenio Derbez.
El portal muestra varios correos posteriores entre Gazarian, O’Dell y Michael Helfand, vicepresidente ejecutivo de Sony Pictures Entertainment.
Otro personaje acusado de estafa es Edgar Meinhardt-Iturbe, conocido por haber impulsado como productor en los noventa otra mega proyecto que no llegó a concretarse: Bolívar, The Liberator, el largometraje que fue promesa entre 1993 y comienzos del siglo XXI sobre el prócer de la Independencia. Durante esos años hubo una campaña en distintos medios que buscaba el apoyo económico para que la vida de Simón Bolívar se viera en la gran pantalla. En 1998, la página Letralia indicaba que contaba con Cantv, Fischer-Grey, GM, Coca-Cola y McDonald’s entre los accionistas.
Aún se consigue la página web de una aspiración que supuestamente costaría 100 millones de dólares. Se decía por esos años que estrellas como Johnny Depp o Keanu Reeves podrían colocarse las botas y charreteras del blanco criollo, como en 2001 indicó The Guardian, medio que nombró a Salma Hayek como posible esposa del protagonista y a Alan Bridges como director.
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Ese mismo año, el diario argentino Clarín mostraba algunas costuras. «No sé nada de ningún Bolívar. Si el proyecto existe, a mí no me avisaron, es la primera vez que escucho algo al respecto. Por ahora no tengo intenciones de viajar a Argentina», contestó Johnny Depp en una entrevista publicada en el periódico a propósito de un presunto viaje de él al país sureño para filmar la vida del militar.
Meinhardt-Iturbe ha sido señalado en varios medios de tener cuentas en paraísos fiscales. Según información del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, laboró hasta enero de 2015 en Constructora Mira XXII C.A, a la que han encomendado trabajos como construcción de aceras, viviendas, muros e instalación de sistemas eléctricos. Actualmente está inhabilitada para hacer contratos con el Estado, según el Registro Nacional de Contratistas.
Este drama apenas empieza y las intrincadas madejas de acusaciones no se desenredan. Al contrario, envuelven a Rudy Rodríguez, la protagonista que dejó de ser la bonita de la historia. Hasta ahora no tiene un final feliz.]]>