Telenovelas venezolanas en revolución

La llamada telenovela “socialista” prometió reivindicaciones y éxito, pero el público consumidor de melodramas no disfrutó de la propuesta. Hoy, producciones estatales forman parte de las ruinas de lo que fue una de las industrias más importantes del país, con la que Venezuela era conocida más allá del petróleo y reinas de bellezas

La locación de Parque Central en Cristal develaba en el espectador no solo la casa alquilada donde vivía Cristina (Jeannette Rodríguez) con otras dos amigas, sino la existencia de un proyecto de modernidad en Venezuela. La historia de amor entre ella y Luis Alfredo (Carlos Mata) ponía de manifiesto una ciudad y un país que fue apreciado más allá de nuestras fronteras. Según fuentes de TVE (Televisión española), el último capítulo de Cristal fue visto en 18 millones y medio de televisores españoles.

Telenovelassocialistascita7Un fenómeno similar se vivió con Kassandra, novela que entró en el récord Guinness por haber sido vista en más de 120 países y por ser traducida a 40 idiomas. Pero el impacto más fuerte de esta telenovela se produjo en zonas de conflicto bélico. El melodrama apaciguó la guerra en Bosnia; mientras se transmitía, había un pacto tácito de no agresión para poder seguir los amores y desamores de Kassandra (Coraima Torres) y Luis David (Oswaldo Ríos). En 1997, la prensa serbia afirmó: «La depresión económica, el hambre, las próximas elecciones, todo se olvida a las 21 horas (…), cuando se emite Kassandra, en un Belgrado de calles desiertas con sus viviendas a media luz por las que se expande el suave castellano de Venezuela».

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Estas son solo dos referencias de cómo la telenovela venezolana se convirtió, junto al petróleo y las reinas de belleza, en un producto de exportación. De esta manera, el público internacional no solo veía un melodrama sino un país, un país que producía más de doce telenovelas al año.

Pero la industria que representaba las telenovelas venezolanas y que alcanzó latitudes insospechadas durante muchos años, se encuentra, actualmente, estancada. Estudiosos, guionistas y críticos afirman que las principales causas de este declive fueron la Ley Resorte (2004) y la no renovación de la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV). Sin embargo, la revolución había prometido “telenovelas socialistas”; en el año 2010, durante del programa número 347 de Aló Presidente, Hugo Chávez afirmó: “Les voy a pedir que hagamos telenovelas socialistas, distintas a las capitalistas (…) con contenido social”, a la vez que confesaba su adicción a las telenovelas, placer culposo que había descubierto cuando estuvo preso.

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Ahora bien, ¿cuáles novelas de corte “socialista” se han hecho en el país?, ¿cuántas se han producido?, ¿han tenido la misma capacidad de exportación de sus antecesoras?, ¿cómo las ha recibido el público local? Vamos hacer un breve recuento de las telenovelas hechas en revolución.

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Amores de barrio adentro (2004) fue escrita por el fallecido dramaturgo Rodolfo Santana y dirigida por Román Chalbaud. La telenovela de 52 capítulos fue transmita por Venezolana de Televisión (VTV) una vez por semana. La historia de amor entre Lucinda (Jennifer Flores) -una estudiante de Sociología, simpatizante del gobierno- y Alfonso (Anthony Gómez) -un periodista, neutral- estuvo marcada por diversos eventos históricos: el paro nacional 2001, los hechos de abril 2002, la huelga petrolera 2002-2003, las diversas marchas del gobierno y la oposición, el referendo revocatorio presidencial 2004. De hecho, imágenes y documentos audiovisuales se insertaron en la telenovela, lo que ofrecía una apariencia más “real” de las acciones que se presentaban en el melodrama. Se trató pues de una historia de amor con diversas subtramas que intentaron representar, en la pantalla, la sociopolítica del chavismo en ascenso.

Es más que evidente que la historia tomó este nombre por uno de los programas sociales llevados a cabo por el gobierno y aunque el mismo Chalbaud declaró que esta telenovela “refleja[ba] en la pantalla lo que todos [querían] ver: la verdad de la revolución y las mentiras de la oposición (…) no [era] una oda al «chavismo», sino una muestra del sentimiento popular en las zonas populares de Venezuela, tomando una historia de amor como punto de partida”, lo cierto es que la historia de amor no fue el eje central, el conflicto entre los adeptos al gobierno y sus opositores se apropió del melodrama y la exaltación de los “logros” de la revolución fue lo que protagonizó la telenovela.

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Es importante acotar que la presentación del primer capítulo se hizo en el Teresa Carreño y contó con la presencia del Vicepresidente del momento, José Vicente Rangel, quien declaró que con Amores de barrio adentro “la revolución recupera[ba] no solamente la televisión sino la cultura”. De la misma manera, el expresidente Chávez afirmó, en una entrevista en Argentina, que este melodrama “[recogía] de verdad, en esencia, parte de la realidad de lo que [estaba] aconteciendo en Venezuela”.

Esta telenovela no tuvo el número de capítulos que tradicionalmente tiene un melodrama (entre 80 y 120), tampoco la historia de amor fue la protagonista, lo que sí tuvo característico del género fue la visión maniquea de los buenos y malos. Sin embargo, la fórmula de la telenovela “socialista” no funcionó porque a pesar de todo el apoyo estatal no tuvo la recepción ni el rating esperado. Las fuentes investigadas no reportan si esta telenovela fue vendida o vista en el extranjero.

Caramelo e´ chocolate (2008) fue escrita por Carlos Pérez, producida por Delfina Catalá y dirigida por Nicolás Di Blasi. El melodrama de 120 capítulos fue transmitido por Televisora Venezolana Social (TVes). La historia fue la clásica de amor, Micaela (Brenda Hanst) -una chica de origen humilde- y Mocho (Giancarlo Pasqualotto) -un mujeriego adinerado- se enamoran, pero deben sortear una serie de obstáculos, como sus diferencias de clases y el racismo. Este último aspecto resalta desde el inicio, cuando la protagonista invierte todos sus ahorros en un tratamiento para alisarse el cabello y así cambiar su vida. Este tópico fue destacado por el propio escritor, quien resaltó, en una entrevista, que «vivimos en una sociedad que está acostumbrada a excluir, que tiene como signo fundamental la exclusión y la migración interna (…) Aquello de que mi objetivo en la vida es irme del barrio, siendo que sería más lógico arreglar el barrio».

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Así, en esta telenovela, además de la historia de amor se abordaron otros tópicos como el racismo, las creencias religiosas y las culturas propias e “impuestas”. A pesar de que la directora de TVes en ese momento, Lil Rodríguez, invitó a ver la producción por tratarse de una «apuesta muy sabrosa, para nada aburrida y muy digna (…) [que tenía] que ver mucho con la inclusión”, Caramelo e´ chocolate no logró la recepción esperada. Aunque, según diversas fuentes, la telenovela se transmitió en Cuba y Panamá, el público tuvo poca empatía con la misma, posiblemente porque el idilio fue la excusa para resaltar otros temas que se priorizaron por encima de lo que debe reinar en un melodrama.

Teresa en tres estaciones (2012) fue escrita por Julio César Mármol hijo, dirigida por Gregorio Scala y producida por Alter Producciones, Villa del Cine y Tves, con financiamiento de Conatel. La telenovela de 40 capítulos fue transmitida por Tves. Teresa en tres estaciones narró la historia de tres mujeres de diversas edades, María Teresa Bautista (Belén Peláez), Cruz Teresa Torrealba (Alicia Hernández) y Ana Teresa Landaeta (Gabriela Hernández), a quienes les marcó la vida la creación del Sistema Ferroviario de Los Valles del Tuy. María Teresa (48 años) era supervisora del tren, Cruz Teresa (28 años) era una madre soltera, peluquera en un local ubicado en la última estación del tren y cantante en sus ratos libres, Ana Teresa era una joven estudiante que deseaba ser cineasta yusaba el tren para trasladarse hasta Caracas. Las tres protagonistas tuvieron su historia de amor, de encuentros y desencuentros en las distintas estaciones, trenes y adyacencias del sistema del transporte.

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La idea de una telenovela que tuviera como escenario central este sistema fue planteada por el propio presidente Chávez cuando inauguró la obra. Delfina Catalá comentó esto en una entrevista para Efe: “Chávez comentó la épica maravillosa de estrenar un ferrocarril. ‘Hagamos una telenovela sobre eso’ le dijo a su vicepresidente de entonces».

A pesar del apoyo estatal, este melodrama tampoco tuvo la recepción esperada. No se tienen registro de su venta o transmisión en otros países. Nuevamente se cree que como la historia de amor no fue el eje central, el público no se sintió tan cautivado por la historia. De igual manera, resulta difícil pensar que en un sistema de transporte tan ineficiente y que refleja la poca amabilidad de los usuarios, se logren materializar historias armónicas con finales felices.

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Guerreras y centauros (2015) fue escrita por Carmelo Castro, dirigida por Gregorio Scala y producida por Henry Galué y Quimeravisión. La telenovela de 105 capítulos fue transmitida por Tves. La historia de época, ambientada entre 1821 (Batalla de Carabobo) y 1863 (fin de la Guerra Federal), narró la vida de tres generaciones de dos familias enfrentadas, los Guerreros -ganaderos que comulgaban con la causa independentista- y los Montoya -llaneros de faena, peones desplazados que deseaban vengarse o rebelarse contra los más poderosos-.La trama se desarrolló entre las haciendas La Candelaria y la Guerrereña, en esta se encontraba la protagonista, la viuda María Marta Guerrero (Ana Karina Casanova), quien se enamora de su capataz, Jacinto (Jesús Cervó), hombre que durante toda la historia se debatió entre el placer y el deber.

Guerreras y Centauros se estrenó después de varios años en medio de algunas polémicas. Las grabaciones iniciaron en el 2012 y finalizaron dos años después. Los retrasos fueron ocasionados por problemas en la producción y acusaciones de plagio. Juan Carlos Wessolossky acusó a Henry Galué de robarle créditos como director general, a lo que Galué refutó que Wessolossky no había grabado ni el 30% de las escenas.Telenovelassocialistascita3

A pesar de que la telenovela fue producida con tecnología de alta definición y contó con la participación de actores consagrados como Rosalinda Serfaty, Víctor Cámara y Félix Loreto, la misma no tuve el rating esperado. Posiblemente, una historia enmarcada en la gesta independentista y posteriores pugnas generadas en el siglo XIX resultaba agotadora en el contexto político de la Venezuela de 2015. No se tienen registro de su venta o transmisión en otros países.

Vivir para amar (2015) fue escrita por César Sierra, dirigida por Gregorio Scalatras y producida por Tves y Tomates Fritos Producciones. La telenovela de 80 capítulos fue transmitida por Tves. El melodrama narró la historia de Diana (Vanessa Mendoza) -una esgrimista- y Simón (Daniel Terán) -un joven apresado injustamente-. La joven pareja tuvo que enfrentar obstáculos familiares y resolver conflictos del pasado para poder materializar su amor.

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En esta producción se destacaron los “logros” del sistema penitenciario venezolano y la “inversión” del Estado en materia deportiva. Vivir para amar fue la primera propuesta dramática 100% realizada por el canal Tves con formato de alta definición y tuvo figuras co-protagónicas de peso como Fedra López y Jorge Reyes. Según diversas fuentes, fue transmitida en Colombia, México, República Dominicana, Ecuador, Paraguay y Costa Rica. A pesar de todos estos aspectos a favor, la receptividad del público tampoco acompañó a esta telenovela.

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Este ha sido el breve recuento de las telenovelas producidas en revolución. También se han realizado algunas series (Los muchachos de la acera de enfrente, La viuda millonaria, entre otras), pero no nos centramos en ellas. Entre 2004 y 2015 se hicieron solamente cinco melodramas “socialistas”, mientras que, en décadas anteriores, empresas y canales privados produjeron hasta doce telenovelas anuales y muchas de ellas viajaron por el mundo.

Ahora bien ¿por qué ese número tan escaso de producciones estatales tuvo poco éxito? Nos atreveremos a formular algunas hipótesis. Como todo producto, la telenovela entra en un juego de mercado, esta se comercializa dependiendo de la demanda. No hay una fórmula mágica para el éxito de una telenovela, pero lo que sí es indudable es que existen ciertos códigos inscritos en el melodrama y los mismos deben verse reflejados para que el público consumidor de esas historias se enganche con la pantalla.

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La historia de amor debe ser el eje central, no los “logros” de ningún sistema político. Tampoco deben forzarse temas, el mensaje detrás de la historia de amor debe ser develado a través de los propios personajes. Los escenarios y locaciones deben generar empatía en el espectador, no su rechazo. Los hechos históricos deben ser el marco del melodrama no su punto neurálgico. De igual forma, debe haber una importante y creíble plataforma para la presentación del melodrama, no olvidemos que todas estas telenovelas fueron transmitidas por Tves (Amores de barrio adentro fue retransmitida por este canal en el 2014), un canal que tiene poco rating; tal vez por esto, en junio de este año, Maduro, en cadena nacional, instó al presidente de Tves a mejorar el rating. “A Winston le tocó el papel de farandulero, mucha gente lo criticó, pero es que a él le tocó así en Tves (…) Lo has hecho bien pero falta mucho compadre, para que Tves sea el mejor canal de entretenimiento del país y supere en rating a todos los canales incluyendo a Venevisión”.

Mientras los códigos del melodrama no se reflejen en la historia, de nada servirá que todo el aparataje estatal esté al servicio de una producción, ni que se cuente con actores de peso, ni se inviertan grandes cantidades de dinero, simplemente el público no consumirá esas tramas. Las cinco telenovelas “socialistas” son un reflejo de esta realidad.