<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Los jubilados en Venezuela cobran una pensión que los mata de hambre

"Es mentira que con Bs. 400.000 voy a poder comprar carne, pollo, pescado o cualquier otra cosa para acompañar el arroz o la pasta. Si usted divide el monto de la pensión en los 30 días del mes, en promedio, son como Bs. 13.000 diarios y solo un pasaje mínimo en el transporte público cuesta Bs.20.000”, dice Félix Valdez. Y es solo uno de los testimonios de hambre que comparten los jubilados

Los jubilados en Venezuela cobran una pensión que los mata de hambre

Es martes 22 de septiembre. El gobierno de Nicolás Maduro anunció que cancelaría la pensión a más de 4.500.000 venezolanos de la tercera edad. El monto a pagar es Bs. 400.000, 000 (equivalente a $1). Los beneficiados, insatisfechos, protestan. Aseguran que ese dinero nos les alcanza ni para comprar un cartón de 30 huevos. Y tienen razón: medio cartón está valorado en Bs.490.000. ¿Carne? Una fantasía, si tomamos en cuenta que se cotiza en Bs. 1.600.000. Ni hablar de las medicinas, que requieren para aliviar los males de la salud.

El equipo de El Estímulo realizó un recorrido por diferentes entidades bancarias, ubicadas en Caracas, para observar cómo se movía el pago de la pensión. Más allá de ratificar lo obvio, que el dinero no alcanza, se pudo constatar que incluso muchos de ellos ni siquiera pueden cobrar lo que les toca por derecho.

Comienza el día. 6 a.m. Llegamos a la agencia del Banco Fondo Común, ubicada en  la esquina de Santa Capilla, a dos cuadras del Palacio de Miraflores, lugar en donde se encuentra el despacho de Nicolás Maduro. A esa hora se observa un larga cola de pensionados, quienes pacientemente esperan que se inicien las actividades en esta oficina. A pesar de todo, mantienen la esperanza de retirar los Bs. 400.000 y aprovechar el efectivo.

Félix Valdez, que vive en la parroquia La Pastora, es el primero en la kilométrica fila. “Me vine caminando desde de mi casa a las 3:30 de la madrugada. Comencé a realizar mi cola a las 4 a.m., aquí a las afueras del Banco Fondo Común. Quiero mi dinero en efectivo para tener por lo menos para pagar el pasaje, que para eso es lo que sirve la pensión que nos pagan. Con ese dinero no se puede comprar nada, ya que todos los precios de los alimentos y medicinas son impagables y a costo de dólares”, dijo este hombre de 71 años de edad.

Lea también: Caso Puente Hierro: una indignación que pronto desaparecerá de las redes sociales

Félix comenta que ya se acostumbró a comer arroz blanco o pasta sin proteína. Son los productos que  vienen en la caja que reparten los Comités Locales de Alimentación y Producción, Clap. “Eso es mentira que con Bs. 400.000 voy a poder comprar carne, pollo, pescado o cualquier otra cosa para acompañar el arroz o la pasta. Si usted divide el monto de la pensión en los 30 días del mes, en promedio, son como Bs. 13.000 diarios y solo un pasaje mínimo en el transporte público cuesta Bs.20.000”.

En la misma fila se encuentra Claudio González, de 94 años de edad. Reside en la parroquia 23 de Enero y la pensión ya la tiene comprometida: espera comprar unas pastillas que le alivien el dolor que desde hace varios meses sufre en ambas rodillas. Tiene la esperanza que los Bs. 400.000 le alcancen para la medicina. Sin embargo, el costo de la caja de 10 pastillas que requiere es de Bs. 980.000.

Claudio calza unos zapatos rotos de tanto uso; viste una camisa amarilla y unos pantalones desteñidos. Lleva en su  espalda un descosido morral tricolor, de los que entregó el Gobierno en las escuelas. Intenta proteger su boca con un tapabocas desgastado y sucio. Asegura que ya ni se acuerda del COVID-19, pues el hambre es el primer problema por resolver.

“Yo estuve trabajando como chofer en un colegio por más de 20 años. Te puedo decir que antes, la pensión que recibía, me alcanzaban para hacer un mercado porque los precios de la comida no eran tan elevados, como ahora. Hoy, por ejemplo, ya son las 10 de la mañana y no he probado ni siquiera un pedacito de pan, pues no tengo dinero para comprar nada”, expresó González.

Asegura que vive de la caridad de sus vecinos  y de mucha gente que lo ayuda en la calle, cada día, con un plato de comida o con algo de dinero para comprar un pan. «Yo tengo varios hijos, pero cada uno de ellos vive su propia lucha, para poder mantener a sus familias y no me gusta molestarlos”, concluye Claudio.

Otras voces se hacen eco de esta realidad. Eduardo Granadillo, de 67 años de edad, tuvo que buscarse un trabajo para poder comprar comida y sufragar tratamientos médicos y Migdalia Fuentes de 65 años de edad, ya tiene comprometido parte de su pago porque se traslada desde Guarenas hasta Caracas, ya que en la zona en donde vive no abren los bancos y además falla la energía eléctrica.

Fuentes asegura que solo en el pasaje, gastó la mitad de la pensión, pero espera poder obtener algo de efectivo para cualquier emergencia, “pues te aseguro que para comprar comida o medicinas no me alcanza”.

A las 8 de la mañana, una empleada del banco sale a la reja y da la mala noticia: “No hay dinero en efectivo, no vamos a pagar la pensión, solo vamos atender casos administrativos de atención al cliente”.

Siguiente banco

En esta misma zona se ubica una agencia del Banco Provincial. Allí estaba desde muy temprano Trina Puente, habitante de la zona de Las Adjuntas. “Me vine a hacer la cola temprano, pues necesito el dinero en efectivo, para poder pagar una comida que me fiaron en una bodega cerca de mi casa y ahora me dicen que solo me van a dar Bs.100.000, de los cuales tengo que gastar Bs. 40.000 en el pasaje para devolverme a mi casa. ¡Qué injusticia comenten con los adultos mayores en este país!”, indicó.

pension pensionada jubilada jubilados

El recorrido continúa cerca de la plaza Bolívar, en el centro de Caracas. Nos encontramos con Ansenio Peñialvier, quien lleva tres horas a las afueras de la sede del Banco Bicentenario. Aquí sí están pagando los Bs. 400.000, de la pensión en efectivo.

“Yo voy a invertir este dinero en comprar dos kilos de azúcar en el mercado de Quinta Crespo, en donde me dijeron que si las pagaba en efectivo me las dejaban en BS. 200.000. Si cancelaba con la tarjeta, tenía que pagar Bs. 310 mil por cada kilo”, explicó el pensionado.

En las agencias de los bancos Mercantil y Caribe también entregaban en efectivo los Bs. 400.000 a los jubilados.

“Yo estaba esperando que me depositarán la pensión para completar para una medicina que requería, para un mal estomacal. Pero cuando llegué a la farmacia, me informaron que el jarabe había aumentado Bs. 500.000 y que su nuevo precio era de Bs. 2.200.000. Me quedé fría y por supuesto salí del local sin comprar nada”, señaló Adela Medina.

pensión pensionado jubilado

Paula Castillo consiguió su objetivo. Recibió el efectivo completo. “Voy a comprar una bolsita de jabón, tengo todo la ropa sucia en casa y quiero lavar. Eso sí, cuando pongan el agua en mi comunidad, ese es otro problema. También compraré cuatro salchichas que rallo, como si fuera queso duro, para acompañar una pasta que todavía me queda de la caja Clap. Si me alcanza, me voy a comprar un pan, solo para eso alcanza mi asignación mensual”, señaló. 

Violando los derechos humanos

Representantes de la Federación Nacional de Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores, FENAJUPV, junto al  Comité de Derechos  Humanos para la Defensa de los Pensionados, Jubilados, personas adultas mayores y con discapacidad, reiteraron a El Estímulo las denuncias en torno a insuficiente monto de las pensiones. Explican que muchos son los abuelos que se encuentran en situación de pobreza extrema.

Señalan los representantes de ambas organizaciones, que el Gobierno de Nicolás Maduro viola los derechos humanos de los pensionados en Venezuela, al no asegurar que tengan una jubilación que les ayude a satisfacer sus necesidades básicas, de alimentación y medicinas.

Este texto se publicó originalmente el 23 de septiembre de 2020 tras realizar, el día anterior, un recorrido por distintos bancos que pagan pensiones de jubilación. 

La invasión del edificio Saverio Russo

El domingo 22 de noviembre, aproximadamente a las diez de la noche, un grupo de unas noventa personas organizadas para “tomar los apartamentos vacíos”, llegó a las puertas del edificio Saverio Russo, localizado entre las esquinas de Reducto y Municipal, justo frente al teatro. Forzaron las puertas y entraron.