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Como anillo al dedo

Así le viene el coronavirus al régimen, pues con la cuarentena mantiene bajo toque de queda la protesta social y política. / Por Froilán Barrios Nieves

Los pueblos aspiran a que quienes asumen el poder propongan políticas para lograr una vida digna, para luego toparse con la terrible condición del gobernante cuyo norte, en vez de lograr la justicia y la democracia, deviene convertido en enemigo de la amarga realidad que sufre la población, a tal extremo de que su mandato finalmente se caracteriza por ser el enconado victimario de la verdad, como sucede en las guerras. Les va como anillo al dedo.

Mantener el poder a toda costa convierte a los mandatarios en seres abominables, pues sus únicas divisas son la mentira, la manipulación, la subestimación de su “amado pueblo” y, sobre todo, autocreerse capaz de maniobrar y engañar infinitamente.

El cementerio de la historia contiene un museo de estafas de esos seres todopoderosos, quienes creyeron en su entorno adulador que lo endiosó al extremo de ungirlos como próceres de la patria, para luego rodar por el despeñadero del desprecio popular. En nuestro continente tenemos recientemente a uno: Evo Morales, que se saltó a la torera la constitución boliviana, ensalzando sus raíces aymaras como justificativo para ser presidente eterno del país andino.

En nuestro caso hemos sido víctimas en las últimas décadas de un bombardeo informativo destinado a hacernos creer que el colapso de los servicios públicos es culpa del Gran Satán del Norte y no de la incapacidad del régimen.

El coronavirus

En la actual situación de la pandemia del coronavirus se pretende publicitar preocupación por parte de un mandatario convertido hoy en salvador de la patria y mansa paloma amorosa del pueblo venezolano, cuando los fallecidos por miles en Venezuela no se deben al virus, sino a la carencia de medicamentos y tratamientos, lo que ha derivado en la muerte de miles de infantes y enfermos víctimas de males erradicados hace décadas y que retornaron por el abandono de centros de salud en todo el país.

Ante esta realidad, la población conoce de los miles de millones de dólares despilfarrados en armamento militar y en ejercicios militares de pacotilla, que causan risa en la comunidad internacional y no resuelven los problemas cotidianos de la población.

El objetivo soterrado del régimen es el control de la población mediante una cuarentena que solapadamente mantiene en toque de queda la protesta social, laboral y política que aspira a un país mejor, con gobernantes que no utilicen la miseria humana para emplearla como anillo al dedo para sus oscuros intereses.

Reconocemos que la crisis mundial desatada por la actual pandemia es una realidad que afecta al mundo, pero cómo quisiéramos acá en Venezuela la actitud que los gobiernos del globo han dedicado a sus ciudadanos. Actitud que lamentablemente no hemos visto de los gobernantes que padecemos los venezolanos, sino el afán de aprovechar el momento para sofocar la protesta social por la escasez de gasolina, entre las tantas desdichas y los males que nos agobian en medio de la indiferencia de la tiranía. Como anillo al dedo.