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¿Cómo sentirnos seguros en nuestra casa?

Nosotros somos los mejores detectores de vulnerabilidades de nuestras viviendas. Debemos observar la infraestructura de afuera hacia adentro. Esto es válido para edificios y casas.

¿Cómo sentirnos seguros en nuestra casa?

La violencia criminal que azota a los venezolanos ha obligado que el hogar sea el único refugio de paz y tranquilidad que aún les queda. Pero para hacerlo más seguro, no solo implica proteger la infraestructura sino el bien más preciado: la familia.

No basta con hacer una gran inversión en el tema tecnológico -instalando cámaras, alarmas o detectores- si somos imprudentes al entregar las llaves de nuestra casa o dejamos entrar con facilidad a un desconocido, sin tener alguna referencia.

«Debemos crear unas normas básicas de seguridad en nuestra casa que involucre a todos los de la familia. Un chequeo de nuestro hogar, antes de salir, es muy necesario; al igual que verificar que todo esté cerrado», asegura Alberto Ray, experto en seguridad y director de la empresa Total Risk.

Para el también vicepresidente regional de ASIS, es importante que estemos «alerta» de los eventos inusuales que puedan ocurrir en las adyacencias de nuestro lugar de residencia, es decir, hacer un pequeño análisis de nuestro entorno. Esto incluye estudiar a las personas con las que nos topamos y verificar los vehículos que no pertenecen a nuestros vecinos, entre otros aspectos.

Ray recomienda no ser «ostentosos» dentro de nuestro propio hogar, incluso si invitamos a personas extrañas de manera constante. «Hay que tener cuidado a quién metemos en la casa porque eso es llamar un poco la tentación. También debemos estar pendiente de lo que decimos sobre lo que tenemos o no», sostiene.

El experto también aconseja convertirnos nosotros mismos en transmisores de información, creando grupos de celulares o chats que nos permita estar alertas y advertir sobre potenciales amenazas. «La seguridad no es un chiste», asegura Ray.

El eslabón más débil

Para el consultor en seguridad y director del portal Segured.com, Samuel Yecutieli, todo lo que se pueda hacer por salvaguardar a la familia vale la pena. «La residencia es el lugar donde uno puede estar tranquilo y por eso amerita protegerla».

A pesar de que actualmente las prioridades para los venezolanos «están trastocadas», en el sentido de que la gente prefiere comprar comida que invertir en seguridad, Yecutieli afirma que hay empresas y personas que sí están haciendo inversiones importantes en este sentido.

«Tu seguridad es tan buena como el eslabón más débil. Lo más importante es concientizarnos sobre los riesgos y amenazas a las que estamos expuestos, para  que todos entendamos la problemática y seamos parte de la solución», señala.

Yecutieli recomienda estar en «condición amarilla», es decir, permanecer en una actitud de alerta sobre nuestro entorno, más no de paranoia: «Observar lo que está pasando y actuar, escuchar nuestra intuición. Con los años, hemos creado capas encima de esas vocecitas y las ignoramos».

Para Ray, la tecnología siempre va a ser costosa, pero hay muchas opciones para hacer que nuestro hogar sea más seguro. «Eso es un gasto que se hace una sola vez y te acompaña toda la vida. Buena parte de la seguridad empieza por el control», aclara.

Una casa puede requerir de 4 a 16 cámaras, todo depende de la infraestructura. Cada uno de estos equipos podría tener un costo de $75, aproximadamente, y es posible verificarlos incluso a través de Internet. Un sistema de alarma para un apartamento pequeño rodea los $750 y en una casa puede llegar a costar desde los $2500.

Ray también señala que una puerta de seguridad puede estar entre los $500 y $1000, mientras que una cerradura difícil de copiar cuesta unos $50, entre otros equipos. Hoy en día hay sistemas de automatización de viviendas que permite prender y apagar luces a través de Internet.

Cinco tips para proteger tu hogar

Consciencia de entorno: Vivimos más tranquilos cuando estamos bien informados y reconocemos el medio en el que nos desenvolvemos. Lejos de lo que la gente piensa, estar conscientes del entorno nos hace menos paranoicos con la inseguridad, pues es la incertidumbre y no las certezas lo que nos conecta con nuestros miedos. Conocer a los vecinos, identificar los vehículos que se paran en nuestra cuadra y compartir información sobre la cotidianidad de nuestra comunidad, nos hace más seguros. Los vecinos son la familia más cercana y con ellos podemos hacer nuestro primer anillo de seguridad.

La seguridad de afuera hacia adentro: Nosotros somos los mejores detectores de vulnerabilidades de nuestras viviendas. Debemos observar la infraestructura de afuera hacia adentro. Esto es válido para edificios y casas. Lo óptimo es que existan tres barreras de protección entre la calle y la puerta de nuestra casa. Las barreras pueden ser rejas, puertas o ascensores con llaves. Dispositivos como cámaras que faciliten la visión externa e intercomunicadores que permitan hablar a distancia con la persona que intenta entrar, forman parte de nuestros anillos de protección. Elementos tales como guardias bien capacitados y supervisados, muros, rejas y espacios adecuadamente iluminados son componentes que operan en sinergia para lograr seguridad.

Puertas y ventanas: Más del 90% de hurto y robos a casas ocurren a través de puertas y ventanas. Debemos controlar las llaves de nuestra vivienda. En un condominio, basta que un residente le entregue la llave a un desconocido para anular una barrera de protección. Es recomendable instalar cerraduras con llaves difíciles de copiar. Las ventanas tipo romanillas son muy inseguras porque pueden abrirse o desmontarse con gran facilidad y sin hacer el menor ruido. Una buena reja debe disuadir y detener el intento de un agresor que piense en abrirla. Los mejores sistemas son tipo esclusa; aquellos que no permiten la apertura de una puerta hasta que la anterior esté efectivamente cerrada. Si vamos a colocar puertas o rejas sólidas, no olvidemos instalar algún dispositivo que permita ver el exterior.

Dentro de la vivienda: La seguridad no termina en la puerta, dentro de las viviendas también son válidas algunas medidas de protección. En primer lugar, debemos seleccionar un sitio resguardado pero en la ruta de salida para la ubicación de un llavero. Un buen llavero permite identificar con facilidad cuando falta un juego de llaves. Si está en nuestras posibilidades, debemos instalar un sistema de alarma que detecte la apertura y cierre de las puertas y ventanas que se consideren vulnerables. La puerta principal siempre debe estar protegida. Las alarmas no deben ser complicadas, la idea es que sean confiables y de uso diario. Un apartamento mediano se puede proteger con tres o cuatro sensores. Es muy conveniente que la alarma envíe una señal a nuestro celular (puede ser un sms) cuando se active o se dispare. Si decidimos instalar una caja fuerte, hay que hacerlo dentro de un cuarto seguro.

El eslabón más débil o muro de contención: Para cerrar el círculo de la seguridad de nuestro hogar, debemos incluir a la familia. Cada uno tiene una responsabilidad en la protección de los otros. Manejar la seguridad en familia es una fórmula muy efectiva de prevención y protección. Mantengámonos comunicados y ubicados en todo momento, reportemos nuestros movimientos, avisemos si vamos a llegar o salir fuera de horas habituales. Cerciorémonos antes de dejar la vivienda sola o antes de acostarnos que puertas y ventanas estén debidamente cerradas y las alarmas activadas.

La seguridad requiere un esfuerzo consciente y permanente, no nos confiemos y aunque en oportunidades pueda parecer fastidioso, seamos disciplinados en el cumplimiento de las normas básicas de prevención.