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Covid desnuda obscenas brechas sociales en el reino del chavismo

El gobierno de Maduro reporta sus peores cifras de covid en un día, con 18 muertes y 1.807. La pandemia cobra auge en Venezuela cuando las evidencias muestran un rosario de desigualdades sociales entre quienes están más cerca del poder político y económico y quienes apenas tienen para comer. El acceso a tratamientos es solo posible para quien pueda pagarlo o tenga contactos en el gobierno y nada es gratis.

Covid desnuda obscenas brechas sociales en el reino del chavismo

El Clínico Universitario de Caracas, uno de los principales hospitales públicos de Venezuela, abrió una sala VIP para atender pacientes de covid a los que se les cobra en dólares; un joven con síndrome de Down es expulsado del hospital militar y muere pocas horas después de un infarto; las redes sociales están cada vez más desbordadas de peticiones de caridad para pacientes que no tienen como pagar los costosos tratamientos.

El gobierno de Nicolás Maduro manda y ofrece más oxígeno gratis a Brasil mientras pacientes venezolanos no tienen como pagar ni una pequeña bombona.

Entre Ciudad Guayana, la última ciudad grande del sur de Venezuela, y Macapá, en Amapá, hay 1.600 kilómetros en línea recta. Hasta allá ofrece el régimen chavista llevar un oxígeno que falta hasta en los hospitales de la privilegiada Caracas.

Mientras la tasa de mortalidad del personal médico y paramédico venezolano entre los que atienden la pandemia está entre las más altas del mundo, estos profesionales claman cada día porque se aceleren planes masivos de vacunación.

Pero el gobierno de Maduro da prioridad a la misión médica cubana en el país.

«Gracias a un significativo esfuerzo del Gobierno Bolivariano, la totalidad de los más de 21 000 colaboradores cubanos en Venezuela ya son inmunizados contra la COVID-19, mediante el empleo de la vacuna rusa Sputnik V y su homóloga china Sinopharm», reportó recientemente el medio oficialista cubano Cubadebate. 

“Más del 95% de nuestros cooperantes han recibido ya la primera o la segunda dosis de estas formulaciones. De hecho, nos concentramos ahora en la aplicación de las segundas dosis; las cuales, en el caso de la vacuna Sputnik V están por encima del 80%, y que con Sinopharm se completarán durante el transcurso del mes de abril”, aclaró el doctor Reinol Delfín García Moreiro, Jefe de la Misión Médica Cubana en Venezuela.

La nueva ola de covid extiende la brecha

En Venezuela la pandemia de covid19 con todas sus variantes apenas comienza a cobrar fuerza. Hasta ahora no hay evidencias de que esta tendencia a afectar más a los que tienen menos dinero vaya a cambiar.

No hay todavía planes masivos de vacunación en práctica ni ayudas económicas a las familias más afectadas, ni siquiera a los desempleados.

Este sábado, el régimen de Nicolás Maduro en su parte diario reveló los peores números desde que se decretó la emergencia hace un año:1.607 nuevos casos, con 18 muertes en 24 horas.

De esta manera se eleva a 164.337 el total acumulado de casos positivos, con una tasa de recuperados oficial de 92% de los casos totales.

La febril propaganda oficial que ejerce una completa hegemonía comunicacional en medios tradicionales afirma que 150.374 personas han sido «sanadas gracias a los tratamientos gratuitos que garantiza el Gobierno Bolivariano».

Pero en realidad, periodistas independientes han podido constatar que esos supuestos tratamientos gratuitos en el mejor de los casos son muy pocos y localizados.

Cualquiera puede constatar que faltan desde ambulancias y personal médico hasta agua y comida en los hospitales públicos.

Las redes sociales se han vuelto la puerta de una enorme iglesia con personas pidiendo caridad: donaciones de dinero, medicinas y comida para pacientes que dependen de sus ya empobrecidos familiares y amigos.

En los edificios residenciales, en barriadas más pobres y en las de clase media por estos días son constantes e interminables las campañas de recaudación para ayudar a los enfermos.

La realidad se impone a la propaganda

Pero las personas comunes saben discernir una realidad que no puede ser cambiada por discursos y declaraciones. Muy pocos en la calle creen en las cifras del gobierno, que diariamente se habían mantenido más o menos en el mismo rango desde que se inició la emergencia.

Los propios médicos que están en el frente de la lucha contra la enfermedad reportaban el 1 de abril «16 nuevos fallecimientos de personal de la salud con criterios para covid-19 para llegar a 424, mientras que los voceros oficiales reportan 1615 fallecidos totales en el país» a esa fecha.

Todas estas son algunas de las evidencias de que algo anda mal con el sistema socialista venezolano al estilo chavista: este es uno de los peores países de América para caer enfermo de covid-19. La insidiosa enfermedad se propaga en una segunda ola mientras millones de personas sufren una larga crisis humanitaria sin precedentes.

Un hospital modelo

“El hospital universitario esta vuelto un desastre y nosotros también. Pero hay gente que se salva, por el heroísmo de los médicos, y del personal que ayuda”, dice a El Estímulo una paciente de covid que logró ser atendida en este lugar de referencia en Venezuela.

El hospital pertenece a la Universidad Central de Venezuela, pero fue intervenido por el gobierno desde hace tiempo.

“Ahí no hay ni quien limpie”, dice la paciente al explicar su experiencia tras semanas de hospitalización en la unidad normal dedicada a enfermos con covid.

Los familiares, pacientes y personal médico, de enfermeras y sanitario se las arreglan para mantener el orden y la limpieza. También ingresan alimentos y bebidas que son compartidos entre todos.

“Un seguro no aguanta cuatro semanas en una clínica privada”, dice respecto a un tema crucial en Venezuela.

Piso VIP en hospital arruinado

Pero en el mismo Hospital Clínico, el día 25 de marzo, su director Jairo Silva confirmó en una reunión con los jefes de departamentos que se activó una nueva unidad de cuidados intensivos (UCI) en el piso 5 con capacidad para 12 camas, de las cuales había ocho ocupadas a esa fecha.

La unidad es operada por médicos externos con el apoyo de médicos residentes del Servicio de Emergencias y personal de enfermería de la Institución, confiaron fuentes del ministerio de Salud, que requirieron el anonimato por temor a represalias.

“La gestión de ingresos está a cargo de la dirección del Hospital” y la recuperación hospitalaria de los pacientes que logren salir de esa unidad se completará en las habitaciones del Servicio de Cirugía.

Esta unidad es la que decidirá si acepta el ingreso de pacientes con covid en estado severo o crítico, que provengan de cualquiera de los servicios del propio Hospital Clínico.

«Los ingresos de pacientes son manejados por la exclusividad de la Dirección ( todos del gobierno) y los ingresos en divisas también», dijo una fuente que declinó ser identificada por temor a represalias.

 

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Unos más iguales

En Rebelión en La Granja, George Orwell resumía una de las grandes farsas de los regímenes autoritarios: “todos los animales son iguales, pero hay unos animales más iguales que otros”.

La pandemia del coronavirus, que apenas ahora comienza a crecer en la aislada Venezuela, se ha vuelto una descarnada muestra de la realidad de un país con profundas brechas sociales entre una muy pequeña minoría vinculada al poder político, y una vasta mayoría de empobrecidos ciudadanos.

La propia campaña de vacunación, que da privilegios a políticos y militares, mientras el personal de salud reclama más atención, es otra muestra de control y de privilegios, señalan los críticos.

En el Clínico, como en todos los demás hospitales públicos de Venezuela, los médicos cobran oficialmente entre dos y tres dólares por mes por su trabajo normal.

“Residentes, jefes de departamento, adjuntos, todos ganan lo mismo”, explica una fuente consultada por El Estímulo.

El quinto piso estaba siendo remodelado con fondos destinados para el covid durante la primera ola de la pandemia, el año pasado.

Todo el personal se ha quejado -a baja voz para evitar represalias- de la falta de dotación de insumos para atender a los pacientes y de falta de equipos de protección y bioseguridad contra el coronavirus que causa la covid.

«Desde los medicamentos hasta las comidas de los residentes de guardia, no había ningún tipo de recursos. Todos teníamos que agenciarnos», explica una de las fuentes.

Versión oficial

Pero el director del hospital afirma que ya han vacunado a más de 1.000 empelados del Clínico, incluyendo al personal prioritario, casi el 100%.

“Hay un gentío contagiado, algunos graves en clínicas porque en el hospital está rebasado en esta segunda ola”, dijo una  fuente que cuestiona la versión oficial.

Muchos médicos trabajan también en clínicas privadas donde consiguen la atención que el hospital público no les da.

Por eso la revelación de que el piso 5 del clínico ahora parece una clínica privada, con atención VIP y todos los equipos especiales de bioseguridad e insumos y tarifas en dólares despertó mucha rabia e indignación entre el personal del hospital.

Los demás trabajadores tienen prohibido ir a esa zona, controlada por personal externo.

Amenaza mortal

En este país gobernado por el socialismo chavista, padecer una forma complicada de covid-19 se ha vuelto una sentencia de muerte. La única apelación posible es que el paciente y su familia tengan fondos o los que consigan en alguna campaña de caridad, para pagar los costosos tratamientos.

Una enorme lista de evidencias desnuda el fracaso de un modelo que se basa en la desigualdad y el sálvese quien pueda.

Mientras la propaganda oficial afirma que está garantizada la atención médica integra a los enfermos, la realidad no admite maquillajes.

«La pandemia y la crisis humanitaria, convirtieron a la salud en el trabajo de mayor riesgo en Venezuela por encima de la minería, la construcción y la agricultura, trabajos que ocupan los primero lugares tomando como referencia la clasificación de la Organización Internacional del Trabajo», señaló en un comunicado José Antonio García, vocero de la central de trabajadores UNETE.

La cifra de fallecidos y afectados por el covid 19 entre el personal de salud como médicos, enfermeras está entre las más altas de América, explica el sindicato.

Para la UNETE, existen factores que acentuaron la proliferación del coronavirus en Venezuela: el deterioro del Sistema Sanitario Venezolano, la insuficiencia de equipos de bioseguridad, la falta de servicio de agua en más de la mitad de la red hospitalaria del país.

También, la mala nutrición del personal de la salud a consecuencia del bajo poder adquisitivo debido a salarios que oscilan entre tres y siete dólares al mes, ratifica el comunicado.

Otro menos igual

Por el lado de los pacientes, el cuadro también es angustiante. Solo una muy pequeña proporción de venezolanos puede costearse un seguro médico de salud. Cuando alguien se enferma o sufre un accidente corre más riesgo de morirse por la falta de atención y de insumos que por la enfermedad misma.

Por estos días, algunos servicios privados de clínicas ofrecen su paquete covid, de servicio integral de salud.

Uno de ellos cuesta 2.500 dólares por una atención mínima de 10 días, a domicilio, con tres consultas y el tratamiento.

No está mal, si se considera que solo en oxígeno una familia puede gastar 100 dólares por día.

La recarga de una bombona pequeña de oxígeno para tratamiento domiciliario cuesta $5 dólares. En las redes sociales centeneras de familias piden dinero para conseguir el gas para sus pacientes.

Un sistema que asfixia

Hay varios testimonios de pacientes que han muerto por falta de oxigeno, en sus casas y hospitales.

Otros simplemente mueren a las puertas de los hospitales, esperando turno para ser atendidos.

Uno de estos casos es el de un paciente con síndrome de Down y contagiado de covid que fue inicialmente atendido en el hospital militar de Caracas.

Sus familiares denuncian que debió ser tratado al hospital militar debido a la condición coronaria que padecía. Pero, después dio positivo para el virus chino y fue enviado a otro hospital público, donde murió al llegar.

Andrés Guzmán de 29 años de edad nació con síndrome de Down y una malformación en el corazón que lo hizo vivir casi tres décadas con insuficiencias debido a esta condición. El pasado lunes 22 de marzo fue llevado al hospital militar de Caracas Dr. Carlos Arvelo, donde lo recibieron con una insuficiencia respiratoria que sus familiares decían era producto de su condición coronaria.

Más de 70 en fila

Le suministraron oxígeno y lo estabilizaron. Su madre contó a El Estímulo en la morgue de Caracas que cuando lo llevaban al baño y tenían que retirarle la máscara de oxígeno, el joven inmediatamente comenzaba a respirar con dificultad.

Transcurridos los días hospitalizado, a Andrés le hicieron la prueba para descartar covid-19. Dio positivo. Su familia dice que nunca lo aislaron porque ya estaba en una habitación solo.

Sin embargo, el día viernes a las 9 de la noche dan la orden de enviarlo a otro hospital. Su madrina, Liliana Rodríguez, no entiende como deciden trasladar a una persona a esa hora, en semejante condiciones.

Al llegar al hospital Jesús Yerena de Lídice, oeste de Caracas, fueron recibidos por un médico cubano, quien le dijo que el muchacho debía ser intubado de inmediato.

“Cómo es posible que lo enviaron así”, le preguntó el médico antillano a los familiares de Andrés.

Justo en ese instante el joven comenzó a botar sangre por la boca y murió de un infarto.

La mañana de este domingo, la familia esperaba el cuerpo de Andrés para darle sepultura.

Les dijeron en la morgue que el cadáver de su familiar “no era el único con covid, que habían 70 más por delante en la cava”, y que ellos debían cremarlo en El Junquito, Cementerio del Este o en Guarenas, «o de lo contrario sería enterrado en una fosa común”, comentó la madrina de Andrés.

Pero la muerte también muestra como quien no tiene dinero en Venezuela corre el riesgo de terminar en una fosa común.

En el cementerio La Guairita de Caracas una incineración sobrepasa los 500 dólares, mientras que en los otros sitios cuesta un poco más de 300 dólares. Pero, no todos cuentan con ese dinero, más cuando vienen de gastar para el tratamiento de la persona que acaba de fallecer.

Falta de oxígeno

Este domingo una mujer de 72 años murió como consecuencia de la falta de oxígeno, dijeron sus familiares en la morgue de Caracas.

“Se nos acabó el oxígeno como a las 5 de la mañana y mi mamá murió”, dijo la hija de la señora muerta. Su madre no tenía covid, pero que le habían dicho que falleció por una insuficiencia respiratoria.

“Para poder recargar la bombona de oxígeno teníamos que esperar que fueran a las 9 de la mañana, entonces cuando se agotó el que teníamos en la casa la llevamos a hospital de Lídice, pero murió en el camino”, indicó.

Explicó que en casa tenían cuatro bombonas grandes de oxígeno que duran cuatro horas cada una. El alquiler de cada bombona les costaba 30 dólares y recargarlas más de 300 dólares.

“Es mucho dinero”

“Ahorita todo es un negocio”, afirmó, mientras empezó a contar su historia diaria.

“Yo trabajo en el Hospital Universitario de Caracas, soy enfermera, allí la gente tiene que llevar todo. A mí como trabajadora me dan cinco pares de guantes que uno desecha casi de inmediato, por la cantidad de pacientes que atendemos a diario con covid-19”, explica.

Cada paciente “debe llevar su oxímetro para que nosotras podamos monitorear su nivel de oxígeno. También trabajo en otro hospital, donde las condiciones son las mismas, seis enfermeras hacemos el trabajo de treinta y solo ganamos 1.600.000 Bs quincenal (menos de un dólar). Casi que yo pago para trabajar porque amo lo que hago”, aseveró. No quiso dar su nombre para no tener problemas en ambos hospitales.

Una limosna 3.0

Las redes sociales se han convertido en el equivalente a las puertas de iglesias para quien pide la caridad del prójimo.

Desde campañas de recaudación vía web en la plataforma GoFundme.com para salvar a familias enteras, hasta simples peticiones de ampollas de Remdesivir que valen unos $150, los ruegos muestran la indefensión de los venezolanos. También, la impotencia ante la posibilidad de ayudar a todos sobrellevar esta interminable cadena.

Solo en el buscador de GoFundme hay ahora mismo 17.600 campañas abiertas relacionadas con Venezuela, más del 10% de las 162.000 campañas abiertas en todo el mundo.

(Con reporte de Fernando Tineo desde la morgue de Bello Monte, en Caracas)

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