¿Cuál es el panorama en Siria tras la caída del Estado Islámico?

La eliminación del califato territorial del grupo yihadista Estado Islámico (EI) cierra un largo y trágico capítulo del conflicto sirio pero la guerra que consume Siria desde hace más de ocho años está lejos de su fin.

El sábado, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza kurdo-árabe, anunciaron el fin del «califato» del EI que llegó a controlar un territorio tan grande como Reino Unido, a caballo entre Irak y Siria.

Esta victoria, tras casi cinco años de combates, no pone punto y final a la lucha contra la organización yihadista más temida de la historia moderna. Así lo advirtieron las FDS y la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Sigue habiendo yihadistas en el desierto -el cual va desde el centro de Siria hasta la frontera con Irak-. Paralelamente, están células «durmientes» listas para volver a la acción, incluso en los territorios controlados por los kurdos. Algunas de esas células ya reivindicaron atentados.

«En el futuro inmediato, el EI se concentrará totalmente en las tácticas de guerrilla y en los ataques puntuales y no en los esfuerzos de reconquista de los territorios» en Siria, dice Tore Hamming, un experto de los movimientos yihadistas del Instituto Universitario Europeo (Italie).

 

El presidente estadounidense Donald Trump prometió el sábado que Washington continuará trabajando con sus aliados para «aplastar totalmente a los terroristas islamistas radicales».

– ¿Cual será el futuro de los kurdos? –

Después de la victoria en el pueblo de Baghuz, el último reducto yihadista en el este de Siria, muchos combatientes de las FDS piensan ante todo en volver a sus casas.

Pero, con la caída del califato, la autonomía de facto establecida por los kurdos en esta región del noreste de Siria se puede ver amenazada con la anunciada retirada de los 2.000 soldados estadounidenses.

Desde que Donald Trump lo comunicó en diciembre de 2018, el presidente aceptó que 400 soldados permanecieran en Siria, sin especificar durante cuánto tiempo.

Para los kurdos, la presencia estadounidense es la mejor garantía para evitar una ofensiva de Turquía, que considera a las milicias kurdas sirias como «terroristas».

Para intentar mantener su autonomía en este territorio rico en petróleo, los kurdos intentan acercarse al régimen de Bashar Al Asad pero, por el momento, las negociaciones no avanzan y Damasco incluso amenazó con utilizar la fuerza para restablecer su autoridad.

«La presencia estadounidense en Siria es la mejor carta que tienen las FDS si quieren que Asad respete sus deseos de autonomía regional», según el analista Nicholas Heras, del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense.

 

– ¿Idlib en el punto de mira del régimen? –

La guerra en Siria empezó en marzo de 2011 con la represión de manifestaciones pacíficas por parte del régimen. Pero ocho años más tarde, las fuerzas del presidente Asad, con el apoyo de Rusia e Irán, lograron recuperar el territorio perdido y, actualmente, Al Asad controla dos tercios del país.

Las dos únicas regiones que escapan a su control son la zona kurda y un territorio en el noroeste que incluye a la ciudad de Idlib y sus alrededores. Idlib está controlado por los yihadistas del grupo Hayat Tahrir Al Cham (HTS, exrama de Al Qaida).

En teoría, Idlib está protegido por un acuerdo entre Rusia y Turquía, lo cual, de momento, impidió una ofensiva de Asad.

Pero la zona ha sido bombardeada con frecuencia en las últimas semanas, con decenas de civiles muertos, indicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

«Los ataques del gobierno sirio y de Rusia en Idlib se parecen más a una forma de presión que al preludio de una amplia ofensiva», apunta Sam Heller, del centro de reflexión International Crisis Group (ICG).

Para Fabrice Balanche, especialista de Siria en la Universidad de Lyon (Francia), el régimen quiere actuar primero para recuperar los territorios kurdos con el fin de evitar que Turquía se instale en la zona.

«El ejército sirio esperará también la salida de Estados Unidos para poder tomar el mayor territorio posible en el noreste rápidamente», asegura. «La provincia de Idlib puede esperar».