De Bergman a HBO, cuando el amor muere: "Secretos de un matrimonio"

¿Qué hace que una relación se acabe? La miniserie “Secretos de un matrimonio”, protagonizada por Oscar Isaac y Jessica Chastain, se plantea la pregunta desde el dolor y el silencio, lo que la convierte en mucho más que un tributo a una obra clásica. También es una poderosa reflexión sobre el amor moderno, la pérdida y los fragmentos rotos de la vida en común. Ingmar Berman con un nuevo rostro llega a las pantallas de HBO

De Bergman a HBO, cuando el amor muere: "Secretos de un matrimonio"

Adaptar una obra clásica suele entrañar un reto gigantesco: la comparación. HBO y el director Hagai Levi lo corrieron con “Secretos de un matrimonio”. La miniserie de cinco capítulos es la reinvención del clásico sueco para una nueva sensibilidad y época. ¿Funciona? No del todo. Tal vez la mirada al matrimonio del Ingmar Berman esté mucho más relacionada con el tiempo y el dolor íntimo que la de Levi, basada en el desencanto. Pero entre ambas cosas, subsiste un concepto básico: ¿cuándo muere el amor? ¿qué hace que las relaciones fracasen?

En una de las escenas más dolorosas de la miniserie los personajes duermen juntos y abrazados, aunque saben que la relación que comparten está herida de muerte. O ese es el temor de ambos. El argumento no se prodiga en explicaciones simples sobre las fracturas emocionales, los dolores y errores de la convivencia, sino que permite al espectador tomar la decisión de cuál es el momento en que la pareja formada por Jessica Chastain y Oscar Isaac, atraviesa el punto de no retorno. Pero la sola imagen de ambos aferrados entre sí como sobrevivientes a una convivencia tempestuosa, es lo suficientemente significativa como para indicar los puntos que desea analizar el guion y la manera en que lo hará.

Claro está, hablar de la obra del director sueco es meditar sobre un tipo de cine intimista y doloroso. Un planteamiento cinematográfico destinado no tanto a sorprender como a conmover e incomodar. Para Bergman, las imágenes son símbolos de introspección más que de expresión. En esa sutil diferencia parece radicar la manera como asume el poder de lo que cuenta, de la historia que se construye, de ese ritmo pausado, elemental y esencial que imprime a sus piezas fílmicas.

“Secretos de un matrimonio” hereda de la obra original el sentido de la tensión interna, pero también encuentra algo más que elaborar y ponderar. La relación entre una pareja de mediana edad es un sentido profundo sobre el desarraigo. Mientras que la obra de Bergman quería profundizar en la posibilidad de la muerte del amor, la de Levi lo hace en la convivencia rota. ¿Cuál es la diferencia entre ambas cosas?

Levi, conocido por un extenso trabajo en el que logra ponderar lo íntimo de sus personajes a través de sus pesares y dolores, ensaya la misma fórmula en “Secretos de un matrimonio”. Logra, además, resumir lo mejor de su visión artística y pulir su estilo argumental. Sus personajes parecen cristalizados en un espacio sin resolución. De la misma forma que las relaciones actuales se basan en su mayoría en un compromiso abstracto, la obra de Levi pondera sin descanso acerca de los hilos que anudan a sus amantes desencantados. Bergman se hizo cuestionamientos duros sobre el tedio, el sufrimiento y la búsqueda de explicaciones. Levi las responde. El dialogo entre ambos extremos es doloroso, evidente y quizás, un sorprendente juego de espejos que rara vez ocurre en el ámbito del mundo del entretenimiento.

De 1973 al 2021

“Historias de un matrimonio” de HBO lucha por encontrar su propia identidad. Hacerlo además a través de la complejidad de las pequeñas tragedias invisibles y la constante percepción sobre el desencanto en el amor. La serie lo logra, y además se toma el atrevimiento de innovar sobre un argumento considerado fundacional en el género dramático. Las referencias a la obra de Bergman son obvias, pero no tan acentuadas como para que el guion pierda identidad. Se trata de una frontera entre el análisis de la convivencia entre décadas y, sobre todo, el tránsito hacia el sufrimiento tal y como lo concebimos en la actualidad. Mientras la cámara de Bergman va de un lado a otro con planos firmes y directos, la de Levi es paciente. Mira los espacios, recorre los lugares del olvido. ¿Es posible que todo lo que une a dos personas pueda desaparecer con la lentitud de un derrumbe silencioso?

Para Levi lo es. Para Bergman no estaba tan claro. Pero la miniserie de HBO está a la búsqueda de un fragmento de ese todo alternativo de la posibilidad. ¿Podría existir algo más poderoso que el hábito de la convivencia? Para Levi, lo hay. Desde el prólogo (un elegante plano secuencia que introduce al espectador en el mundo de los personajes), “Secretos de un matrimonio” relata la intimidad. La prodigiosa capacidad de Levi para profundizar en la psiquis de sus personajes se hace imprescindible en la producción. La serie está mucho más interesada en los momentos indefinibles (conversaciones de alcoba, pequeñas riñas agridulces) que en algo más amplio. Y es ese sentido de lo diminuto lo que hace que “Secretos de un matrimonio” evada los lugares comunes.

"Secretos de un matrimonio"

El inteligente subtexto sobre lo moral, lo doloroso y lo descarnado de la vida en común es una idea latente. Pero la serie evita con habilidad que sea lo único sobre lo que se sostenga el argumento. Para sus dos primeros capítulos, está claro que el diálogo que comienza por pequeñas confesiones simples, es el abreboca a algo más. El recuerdo, que Levi utiliza con elegancia y firmeza, brinda a la serie una sensación de constante evolución.

Nada es idéntico en la colección de momentos comunes, cotidianos y desgarradores que “Secretos del matrimonio” muestra. Y esa sucesión de pequeñas pero significativas percepciones sobre la identidad compartida, el miedo y el dolor, son de una belleza radiante. Levi logra que la cámara (y el público) sea un testigo más de una circunstancia con la que cualquiera puede identificarse. Una mirada de poderosa dulzura y a la vez, conmovedora amargura sobre la vida en común de tantas parejas modernas.

Secretos a puertas cerradas

En 1973, la miniserie sueca “Secretos de un matrimonio” revolucionaba al mundo de la televisión. Protagonizada por Los actores Liv Ullmann y Erlend Josephson como Marianne y Johann, la serie fue un experimento de origen. El largo y angustioso relato de la vida en común de una abogada y un profesor de psicología, conmocionó por su honestidad. Bergman además le imprimió un profunda condición de elemento inclasificable, con su toques de drama, análisis psicológico e incluso, un refinado humor.

El resultado fue tan exitoso que la serie se editó como un largometraje. Y de esta manera se estrenó en norteamérica y se convirtió de inmediato en una sensación y en especial, una reinvención del lenguaje dramático. Ganadora del Globo de Oro a Mejor película extranjera, la historia terminó por convertirse en fundacional para comprender el sentido de la intimidad cinematográfica. Más allá de eso, es un recorrido elaborado y sutil por el amor, las emociones y el desencanto de la convivencia.

Levi utiliza la misma fórmula de Bergman de mostrar la erosión lenta pero sostenida de un matrimonio. No hay un motivo claro por el que la relación de Mira (Jessica Chastain) y Jonathan (Oscar Isaac) esté condenada al fracaso. Pero lo está. La serie no intenta mostrar respuestas sencillas. En sus primeros capítulos se limita a contemplar con atención el amor y la preocupación mutua que aun comparten los personajes. Pero el amor parece haberse desvanecido en la presión de lo cotidiano, en una toma de conciencia sobre la identidad y el miedo a la soledad.

Levi, todo un maestro del primer plano, utiliza la cámara como un observador que a medida que los capítulos avanzan, se hace más incómodo. Para el director es de considerable importancia mostrar por qué una relación de una década, se desploma. Pero no utiliza los habituales recursos de discusiones o la tensión insistente para mostrar el dolor. Chastain hace gala de su capacidad para crear y sostener personajes con profundos mundos interiores. Isaac crea el rostro más doloroso de la separación: una letanía profunda de inquietud.

Para cuando “Secretos de un matrimonio” alcanza su punto más dramático, el silencio lo llena todo. Y esa es quizás, la manera más angustiosa de entender el final de una profunda, honesta y dolorosa ruptura que se avizora desde la primera escena. La ausencia de motivos y los dolores fragmentados que la vida en pareja oculta con frecuencia.