De Interés

La memoria de Teresa Carreño vuelve a su sala

Fue, sin ambages, una virtuosa de las notas, del canto, del piano. Teresa Carreño disfrutó su fama acompañada de envanecimientos y aplausos. Su nombre brilló en las carteleras de los teatros más importantes de su época. Se casó cuatro veces, aunque suscitara escarnio. Su vida, con altos y bajos, se celebra y recuerda hoy. Se cumplen 100 años de su muerte

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Teresa Carreño, músico sin parangón y acaso una feminista de facto, siempre provocó que las quijadas se cayeran a su paso. La “gloriosísima” artista —como la llama José Antonio Calcaño— conquistó al mundo como ninguna y lo tuvo a sus pies durante toda su vida. De niña prodigio pasa sin brete a madura intérprete, famosa y reverenciada, y es la única mujer que integre la selecta lista de los más grandes intérpretes del piano en la historia; la que encabeza Ludwing van Beethoven. A la vez, incomprendida como buena genio, acaso por la audacia de su manera de proceder y la intensidad de su vida —motivo de soponcios para los más retrógrados— en algún momento será blanco de desplantes en el país. Lamentablemente, también ahora ha sido desairada su memoria. Así ha ocurrido en el complejo cultural inaugurado en Caracas en 1983, que lleva su nombre.

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