De Interés

El crimen de Canserbero y Stoperro

En enero de 2015 se informó sobre la muerte de Tyrone González, el rapero venezolano que alcanzó estatus de leyenda y a quien todos conocen como Canserbero. El suyo es un caso con dos víctimas, unos cuantos cabos sueltos y teorías que cruzan evidencias con simples rumores. Con este relato estrena Maybell Nieves #otrahistoriacriminal en El Estímulo

canserbero
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Canserbero: Tyrone González, a.k.a Canserbero, era un rapero venezolano que tenía 26 años en 2015 y para entonces disfrutaba los frutos de los largos años que llevaba trabajando en su música. A pesar de que nunca hizo nada por ser famoso, eventualmente se dio a conocer y su talento para escribir e interpretar traspasó fronteras, convirtiéndolo en un referente del rap en toda América Latina y en un ídolo underground en Venezuela.

“Mucho gusto a los presentes,
Mi nombre es Can”

Por ese tiempo Canserbero y su amigo Carlos Molnar, a.k.a Stoperro, tenían planes para su próxima gira y producción discográfica. Molnar se encargaría de la producción del próximo disco y se supone que sería una nueva etapa en la carrera de Canserbero quien, según cuentan los más conocedores, estaba cerrando el ciclo de trabajo con quien había producido su música hasta ese momento.

Stoperro: Carlos Molnar era el bajista del grupo de reggae venezolano Zion TPL, quienes desde los años 90 se dieron a conocer en el país, pero sobre todo en Europa, donde solían ser invitados a programas de TV y dar giras locales.

“La vida hay que vivirla
Y aún con barreras tú tienes que seguirla”

El crimen

El 20 de enero de 2015 la policía cercaba los alrededores de un edificio en Maracay, Venezuela. Un hombre se había suicidado lanzándose por una ventana y su cadáver todavía estaba tirado en el piso. Una mujer llamó a la policía casi a las 6 de la mañana. Ningún vecino escuchó nada. Extrañamente, las cámaras de seguridad de ese y otros edificios cercanos, estaban desconectadas.

Pasadas unas horas se dio a conocer la noticia: «El cantante urbano Canserbero, asesinó a su amigo Carlos Molnar en un ‘ataque de esquizofrenia’ y luego se suicidó».

¿Qué pasó?

Responder esta pregunta es casi imposible. Sabemos lo siguiente:

Todo ocurrió en el apartamento de Carlos, ubicado en el mismo edificio donde vivía Tyrone. Carlos y su esposa Natalia, compartían esta vivienda junto a sus dos hijos menores de edad.

El día anterior -19 de enero de 2015- hubo una celebración en la casa de la abuela y los niños se quedaron a dormir allá. Así que Natalia y Carlos estaban solos e invitaron a Canserbero a su apartamento.

La primera versión de los hechos la dio el hermano de Natalia, Guillermo. Dijo en una rueda de prensa que Canserbero estaba viviendo en el apartamento de Carlos ya que atravesaba un fuerte cuadro depresivo.

De acuerdo a su relato, en la madrugada Canserbero tocó violentamente la puerta de la habitación de la pareja retando a Carlos a una pelea.

En ese momento Natalia, al verlo tan alterado, se apuró a encender la computadora y comenzó a buscar en internet los «síntomas» que veía en Tyrone, tratando de encontrar alguna explicación para tal estado de violencia. Al parecer, esta búsqueda arrojó un diagnóstico: «esquizofrenia con ataque agudo psicótico».

Para cuando Natalia terminó de hacer su búsqueda, ya todo había pasado. Su esposo estaba muerto con varias puñaladas en la espalda y Canserbero no estaba en el apartamento. Muy asustada, logró salir hasta la puerta donde una vecina le dijo que «el muchacho» se había lanzado por la ventana.

La segunda versión también la dio Guillermo. Realmente era igual a la primera, pero agregó que Canserbero estaba drogado y que por esos días no se tomaba su tratamiento para la esquizofrenia, lo que precipitó ese horrible desenlace.

¿Y Natalia?

La esposa de Carlos Molnar no hizo ninguna declaración en el momento. La rueda de prensa la dio su hermano.
Cuando empezó la investigación ya ella no estaba en el país. Estaba instalada en Chile (o Ecuador, aclararía su hija unos años después… Aunque a estas alturas, lo importante es saber que no estaba en el país).

Pasó un tiempo durante el cual muchos periodistas intentaron contactarla, pero ella dijo que solo hablaría después de que las autoridades aclararan el hecho.

Debido a este silencio, que significaba el testimonio de la única testigo, se comenzaron a armar leyendas urbanas sobre la muerte de los músicos, algunas de ellas bastante inverosímiles.

“Los tres viven en un mundo de piedra…”

Un anónimo hizo viral la información de que Canserbero y ella eran amantes. Según esta persona, Carlos Molnar había llevado a los niños a casa de la abuela dejando a Tyrone y Natalia solos, y ellos aprovecharon el momento para tener relaciones sexuales.

Estando aun entre las sábanas, Carlos habría entrado para descubrirlos en semejante situación, y empezó a golpear a Tyrone, terminando por lanzarlo por la ventana. Entonces, de acuerdo al anónimo, Natalia tomó un cuchillo y le dio varias puñaladas a Carlos, hasta matarlo. Por supuesto, todo esto son conjeturas. De hecho, después se supo que Carlos nunca dejó el apartamento, ya que los niños estaban en casa de la abuela desde la tarde.

¿Y la investigación qué?

Lo primero fue hablar con los vecinos.

Según Natalia, la pelea entre los dos hombres era a gritos, muy intensa y violenta. Sin embargo, nadie escuchó nada. Del arma homicida no se sabe nada tampoco, al menos públicamente, ni tampoco del peritaje de ese apartamento. Una cosa sí es cierta, porque estaba a la vista de todos, la ventana por la que se lanzó Tyrone, según las declaraciones y según el sitio donde se encontró su cuerpo 10 pisos más abajo, era una ventana de cocina, elevada y de romanilla. Le faltaban poco menos de la mitad de los vidrios, los cuales estaban puestos cuidadosamente en el piso.

En el levantamiento del cadáver de Canserbero, se comprobó que su cuerpo estaba muy alejado de la estructura del edificio, lo que lleva a pensar que habría necesitado tomar un fuerte impulso para caer donde estaba. Mas raro aún fue el hecho de que le faltaran varias piezas dentales y su rostro presentara evidencias de golpes, que su ropa no estuviera ensangrentada y que tuviera los pantalones y la ropa interior por las rodillas.

Al buscar las cámaras de los edificios más cercanos -grabaciones que podían ayudar a aclarar algunas cosas- la policía encontró que todas estaban desconectadas.

Mas adelante corrió el rumor, aunque no se comprobó, de que el padre de Natalia era dueño de los dos edificios más cercanos que tenían sistema de seguridad con cámaras, esas que no funcionaron, justamente ese día.

También se dijo que el cadáver de Carlos solo tenía puñaladas en la espalda y no mostraba signos de defensa.
Todas estas informaciones y especulaciones provenían de fanáticos que investigaban por su cuenta y también de la familia y amigos de Canserbero. Sin embargo, a estas alturas, ya es muy difícil saber qué es verdad y qué es leyenda.

Otro cabo suelto es el de los detalles de las autopsias, los cuales nunca se conocieron. En ese tiempo se corrió el rumor de que el forense que las hizo era amigo de la familia de Natalia.

Entonces, la historia oficial quedaría así: los hijos de Natalia estaban ese día en casa de la abuela, lugar donde se quedaron a dormir luego de una reunión familiar.

Natalia y Carlos invitaron a Canserbero a pasar un rato con ellos (aunque según las primeras declaraciones, él estaba viviendo allí).

Todos se quedaron dormidos y entrada la madrugada, Canserbero se despertó alterado, entró al cuarto de Natalia y Carlos y empezó a pelear con él, retándolo a un enfrentamiento físico. Carlos se despertó a pelear mientras que Natalia se fue a conectar a internet para buscar los síntomas que veía en su amigo.

Mientras ella googleaba, Canserbero tomó un cuchillo de la cocina y apuñaló a Carlos por la espalda. Inmediatamente después sacó la mitad de las ventanas de romanilla y con cuidado las puso en el piso sin romper ninguna, se subió en la ventana y con los pantalones abajo y sin ningún apoyo, tomó el suficiente impulso como para caer alejado del edificio.

El caso se cerró así. Después hubo un intento por parte del defensor del pueblo de reabrirlo, pero según un tío de Canserbero, eso nunca pasó.

La familia de Tyrone afirmaba que él no tenía problemas psiquiátricos, que no existía ningún tipo de diagnóstico o tratamiento para esquizofrenia ni depresión, y que él no estaba viviendo en ese apartamento pero que sí era vecino de Natalia y Carlos.

También informaron que Tyrone le había pedido a Carlos que le guardara 6.000 dólares que había ganado en su gira más reciente por Suramérica, y que ese dinero nunca se recuperó del apartamento.

Recientemente la hija de Natalia, harta de los ataques a su madre, montó algunas historias de Instagram recriminando a los fanáticos del rapero por apoyarlo. Ella dijo que el caso se había cerrado como “suicidio-asesinato” cuando se encontró la sangre de Carlos Molnar en la ventana de romanilla por la que se lanzó Canserbero.

C’est la Mort

Esta triste historia donde murieron dos artistas talentosos ocurrió en Maracay. La vida de Carlos a.k.a Stoperro, no ha sido endiosada como la de Canserbero. De hecho, mucha gente ni siquiera sabe quién es.

Por el contrario, Tyrone a.k.a Canserbero, ha sido elevado hasta el nivel leyenda por muchos, otorgándole poderes sanadores y casi sobrenaturales, cuando desde sus letras se puede sentir que eso no era para nada lo que él buscaba al escribir e interpretar.

Parte de su mitificación vino a partir de que muchos conocieran su música después de su muerte y encontraran que criticaba duramente a la sociedad, a las pésimas políticas sociales, a la vida de niños y adultos en los barrios más pobres y al gobierno, haciendo su música pública por redes sociales. Como esa canción donde dice:

«Así Hugo Chávez me diga escuálido algún día en cadena
Le escribiré un tema de lo que pienso y lo que veo
Pues no me importa hablarle feo a quien sea por lo que creo
Le escribiré un tema de lo que pienso y lo que veo»

Por cosas como esa, muchos piensan que no era una persona cómoda para el gobierno y que hubo algo de negligencia en la investigación para no ir más allá o dejar pasar algunos de los elementos sospechosos que, seguramente, en otro crimen de este tipo hubieran, cuando menos, llamado la atención de algún investigador. Eso ya lo dejo para la reflexión. Todo queda en teorías y conjeturas, solo una persona pudiera aclarar la historia de estas tristes pérdidas y hasta ahora ha preferido borrarse del mapa.

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