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Desmontaje o desplome

Los controles de precios y de cambios ya cumplieron trece años en Venezuela. La inflación registrada y proyectada y la ominosa escasez de medicinas, alimentos, repuestos y otros bienes y servicios esenciales confirman, una vez más, que estos controles son destructivos y que no sirven ni siquiera como armas en una “guerra económica” para proteger a los consumidores de sus presuntos explotadores.

Desmontaje o desplome

El racionamiento que acompaña al desastre que vivimos ha sido una oportunidad de enriquecimiento para muy pocos, y de empobrecimiento para muchos más. Quienes han pasado horas durante días en colas por comida no han aprendido nada nuevo, no han conseguido trabajos estables, han expuesto su salud y a veces las de sus niños y abuelos a duras condiciones climáticas, han mantenido sus cuerpos inmóviles demasiado tiempo y han corrido riesgo de violencias.
Más han perdido quienes usen estos medios para revender productos controlados de lo que pudieron ganar. Identificar en los controles causas determinantes de estos males es indispensable, tanto como trabajar en su levantamiento. Sin embargo, debe advertirse que retirar las causas no siempre corrige los daños.
No de cualquier modo puede extraerse una bala de un herido. Aun cuando retirarla sea indispensable, hacerlo mal puede acabar con la oportunidad de salvarlo.
No es lo mismo desmontar los controles que verlos desplomarse. Los retrasos presidenciales hacen cada vez mayores las dificultades de proceder secuencialmente en la corrección de los problemas que se agravan día con día.
No adelantar la elaboración de un buen presupuesto, no crear un mercado de divisas, no disminuir hasta abandonar el financiamiento monetario, no reducir el número de productos controlados, no ajustar precios máximos, no modificar leyes vigentes hacen todo más difícil y peligroso.
Si los controles duran mucho más, las consecuencias redistributivas de su permanencia serán mayores y la protección que pueda ofrecerse a la población más vulnerable será menor. Antes de demoler un edificio, hay que vaciarlo. Si el edificio está por caer, hay que vaciarlo rápido. El tiempo sigue pasando.]]>

Ejecuciones extrajudiciales, el otro virus de Venezuela

Según un informe del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), durante 2019 fueron asesinados 2.113 menores de 30 años en Venezuela por "resistencia a la autoridad". Casi 6 cada día. Por cada 1.000 muertes violentas causadas por los delincuentes la policía produjo otras 802, como si la justicia se tratase de un "ojo por ojo". La policía venezolana es una de las que más muertes causa en el mundo, si se atienden a las proporciones entre población y fallecimientos en supuestos enfrentamientos

Niños y el coco del coronavirus: lo que se sabe y lo que no

Todavía la comunidad científica y las familias ignoran si los niños sufren menos el contagio del coronavirus que provoca la peligrosa covid-19. Esta es la pregunta más apremiante a medida que se acerca el inicio del año escolar en buena parte del mundo. Pero incluso con pocos o ningún síntoma, los menores están tan expuestos como los adultos, entonces pueden ser grandes vectores y contagiar a maestras, conductores de autobuses y familias.