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El día en que diputados chavistas fueron a una Asamblea que desconocen

En otro giro de la crisis constitucional que sumerge a Venezuela, los diputados del chavismo acudieron por sorpresa a la Asamblea Nacional para denunciar un “golpe” a la Carta Magna, aunque desde hace meses no reconocen a este poder público al que pertenecen como franca minoría, porque lo consideran en desacato a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

La enésima crisis en Venezuela, que esta vez se refleja con la estocada que dio el Tribunal Supremo para asumir las funciones del Poder Legislativo, atribuciones que ya le han liquidado a este importante reducto de la oposición . La histórica sede de parlamento fue el escenario donde este 5 de abril el chavismo y la oposición evidenciaron posiciones cada vez más irreconciliables.

La sesión parlamentaria fue particular: diputados de oposición madrugaron para poder cumplir la agenda. Sus colegas del chavismo llegaron sin avisar luego de dos meses sin acudir a las sesiones, mientras los militantes oficialistas sonaban merengue en los parlantes que colocaron a las afueras del recinto custodiado y cercado por militares en sus cuatro costados.

A ritmo de la música caribeña, el jefe del legislativo Julio Borges encabezaba una sesión en la que el número de periodistas e invitados se equiparaban con los diputados en la plenaria.

Serio y circunspecto, Borges advertía las consecuencias de la ruptura del orden constitucional, la negativa del presidente Nicolás Maduro para convocar a elecciones y la gravedad de la crisis que sume a Venezuela.

“El golpe de Estado continúa, se agrava (…) Trasmitan eso al mundo”, denunció.

 

Pero a las afueras del legislativo seguía el merengue.

Y también los movimientos de los parlamentarios del chavismo. Ellos se congregaron en una sala de la sede de la alcaldía Libertador –que queda a 50 pasos del parlamento- para cuestionar la nueva jugada de sus colegas opositores en esta crisis: remover a los magistrados del Supremo que redactaron dos polémicas sentencias con las cuales asumieron las funciones de los parlamentarios.

Esto ha sido calificado como un golpe de Estado por la oposición y como una ruptura del orden constitucional por la OEA y por la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, la misma que encarceló en su momento al opositor, Leopoldo López, pero que desnudó al chavismo con esa declaración.

Héctor Rodríguez, jefe de la bancada chavista, argumentó preguntándose por qué si hay un golpe de Estado en Venezuela, los jefes de los principales partidos de la oposición han lanzado a sus candidatos para las elecciones presidenciales para 2018.

“Si hubiera un golpe de Estado, ellos no estarían haciendo eso”, dijo el joven legislador a periodistas.

Luego de su intervención, Rodríguez y el resto de los diputados del chavismo se trasladaron a la Asamblea Nacional. Un movimiento que causó muchas sorpresas, incluso para la seguridad del Palacio, que vieron cómo diputados como Haiman el Troudi abrieron por la fuerza la reja del histórico edificio.

El merengue ya dejaba de sonar.

Los diputados llegaron a la sesión entre gritos. Borges los recibió con su acostumbrado estilo monacal. “El bloque de la Patria (término oficialista excluyente con el que la oposición también reconoce a la bancada del oficialismo) firmó asistencia a la sesión”, señaló el jefe del legislativo en clara referencia a la presencia del chavismo en medio de la crisis.

Su comentario soltó una pregunta espontánea entre más de un diputado opositor: «¿Ah, es que sí existimos?», se escuchó a viva voz en la plenaria.

Héctor Rodríguez tomó la palabra. Su guión no varió al del resto de los jerarcas chavistas en la coyuntura. Aseguró que el legislativo “no tiene potestad” para remover a los jueces ya que, según la Constitución, precisa el aval del Poder Ciudadano, cuyo jefe es el Defensor del Pueblo Tarek William Saab, quien ha negado a lo que llama «ruptura del orden constitucional».

Las críticas de Rodríguez al parlamento desataron pasiones, toda vez que su discurso fue interrumpido con un grito lanzado por la bancada opositora:

“¡Ustedes son golpistas, lo dijo la Fiscal!”.

 

La consigna acabó con el discurso del parlamentario oficialista. El grupo del chavismo se fue yendo a cuentagotas de la plenaria entre acusaciones y gritos de los disidentes al Gobierno. Juan Requessens, -el diputado herido en el rosto durante un ataque de bandas civiles chavistas este martes, cuando denunciaba las acciones del Supremo-, los grababa con su teléfono.

La sesión culminó con la aprobación por unanimidad de una resolución opositora para repudiar “el golpe” de Maduro e iniciar la remoción de los magistrados del Supremo por la vía del Poder Ciudadano.

Un “golpe” sin movimiento de tanquetas ni pronunciamientos militares, aunque con focos de protestas en algunas ciudades, y una férrea censura mediática del Gobierno.

Los parlamentarios y los periodistas salieron del parlamento entre acusaciones de “ratas”. Sonoros petardos lanzado por los oficialistas para amedrentar se escucharon en el centro capitalino.

Divididos y sin ánimos para reconocer al otro bando, el chavismo y la oposición cierran filas en este nuevo capítulo de esta crisis de largo aliento.

Henry Ramos Allup, expresidente de la AN y voz obligada para entender las acciones del antichavismo, fue consultado por El Estímulo para saber la vía para salir de este pantano político.

“Eso son dos horas de conversación y estamos muy apurados”, dijo.