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Dudamel, Scaloni y los recuerdos de Madrid

Más que vivir de recuerdos, son las experiencias las que marcan el presente de cada individuo. En el caso de Rafael Dudamel y Lionel Scaloni, cada realidad es diametralmente opuesta. En su andar por la Copa América Brasil 2019 ambos seleccionadores han obtenido resultados para pensar que el del jueves es un reto al que Argentina llega con más dudas que certezas que Venezuela.

Dudamel, Scaloni y los recuerdos de Madrid

Históricamente, pensar en duelos que miden a la vinotinto y la albiceleste es imaginar una balanza claramente tirada hacia un costado. Los números son contundentes: solo dos triunfos cosecha la selección nacional contra su par del sur, con dos empates y 20 caídas; sin embargo, los últimos tres encuentros brindan esperanza, con victoria venezolana y las dos paridades.

En la Copa América, así como todo torneo corto, cada dinámica es diferente, de ahí las críticas, en ocasiones sin fundamento, sobre las constantes variantes que los participantes puedan ejecutar, todo en pro de concentrar una alineación lo suficientemente efectiva para ganar. En este lado del mundo, el crecimiento de los rivales accesibles evaporó algo de ese dominio de otrora por parte de los gigantes de la zona y que los hacía llegar a cualquier escenario con la ventaja anímica.

Hoy, la camiseta albiceleste no es tan pesada como antes. Scaloni, quien no cumple un año al frente de su país, no ha encontrado un planteamiento lo suficientemente eficaz para que sus representantes brillen. La Argentina de Lionel Messi es una excusa más que pretensión. Esa dualidad en el entorno del astro del Barcelona es un tema de infinitos debates, pues su desempeño con su país no se acerca a lo que ha logrado en Cataluña.

Con más responsabilidades que en España, el destacado jugador no solo vela por su rendimiento, también carga, tal vez con injusticia, con el resto de los suyos, una generación que transita por caminos irregulares pese a que hay nombres de alta talla. Aun así, esta Argentina es extremadamente vulnerable y sus tropiezos, cada vez más constantes, crean mayor confianza en el seno de la concentración venezolana.

En marzo de este año, la vinotinto se impuso 3-1 en Madrid al contrincante que tendrá enfrente este viernes en el Maracaná por el pase a las semifinales del torneo continental.

El 11 inicial que Dudamel presentó en la capital española ha visto cambios mínimos en Brasil, pero sin alterar el dibujo táctico (4-3-3). En cambio, Scaloni guardó bajo llave ese 3-4-3 del Wanda Metropolitano, en un reflejo del experimento vacío que intentó imponer. Con cuatro en el fondo nace esta nueva versión argentina, que volvería a repetir la fórmula que aplicó frente a Catar, con tres volantes y tres atacantes.

Ese esquema, lógico por sus piezas y todavía más en encuentros de eliminación directa, ha brindado mayores beneficios a Venezuela en sus últimos choques. La idea vinotinto caló rápidamente y parece poco probable soltarla tras la cita brasilera. Lo más importante, la adaptación al rival. Tres juegos y tres escenarios: ante Perú, un equilibrio entre defensa y ataque que pudo ser mejor; frente a Brasil, todos a resguardarse; contra Bolivia, ataque sin piedad.

Venezuela ha sido maleable, pero con ideas claras; Argentina, por otro lado, todavía luce como un cuadro que defiende el ensayo y error.

Las distancias entre ambos se han venido a menos y la del viernes podría ser una cita que reduzca las cosas aún más. La historia está ahí para verla y establecer etapas. Esta, en su gran mayoría, le sonríe a la albiceleste; sin embargo, el vinotinto venezolano y sus mínimas manchas en un historial azul y blanco, podría expandirse en el Maracaná.