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El 7+7 destruye industrias y cultivos en Carabobo

Más de 85 % de las industrias y la agricultura de Carabobo, antes conocido como un estado muy productivo, han sido afectadas por la cuarentena. Esto se acentúa con el 7+7. Entre los sectores más perjudicados están calzado, textiles y metalmecánico. Los fruticultores, por su parte, aseguran no poder cosechar

El 7+7 destruye industrias y cultivos en Carabobo

Para nadie es un secreto que la prolongación de la cuarentena por la covid-19 mantiene a muchos sectores económicos en situación crítica. Esto se acentúa con el 7+7, el esquema que inventó Nicolás Maduro para producir una semana sí y otra no. Algunos ven sus finanzas disminuidas. Otros, que son empleadores, no encuentran cómo sostener nóminas y empresas, plantas y comercios abiertos.

En el caso particular del estado Carabobo, que siempre fue una importante zona industrial del país, la pandemia acentuó la crisis económica que ya se vivía en Venezuela por desacertadas políticas que causan hiperinflación, caída de la producción y pérdida del empleo.

Prueba de resistencia

Los empresarios coinciden en calificar a 2020 como una prueba al ingenio y la resistencia.  Al respecto, Jonatan Aldana, presidente de Fedecámaras Carabobo, dijo a El Estímulo que la pandemia perjudicó a todos los sectores económicos de la región.

“Hubo un acentuado efecto de la pandemia sobre la industria y el comercio. También sobre el sector agrícola y pecuario. La gran mayoría de los estados de Venezuela tienen esa vocación agropecuaria y por lo tanto allí, producto de la política económica tan mal aplicada, de la exoneración de importaciones de materia prima para la agricultura y la ganadería, para la crianza y el desarrollo de la siembra, se vieron afectados los procesos productivos”, expresó Aldana.

Añadió que en octubre de 2020, según sondeos que hizo Fedecámaras Carabobo, la afectación por el cierre, en los primeros meses de confinamiento y luego con la aplicación del esquema 7+7, estaba entre un 80 y 85%.

“Evidentemente en el sector industrial fue mucho más, quizás con excepción del sector de los alimentos y las medicinas que estuvieron priorizados a lo largo de la cuarentena”, sostuvo Aldana.

“El resto de los sectores industriales como calzado y vestido y metalmecánico sufrieron tremendamente. El sector comercio, al fin y al cabo, tuvo ciertas alternativas. Los comerciantes tienen mayor flexibilidad para adaptarse a la crisis y pudieron hacer una serie de cambios para enfrentarse a la situación”, dijo.

Explicó que en el caso de algunas empresas comerciales, que no estaban en el sector alimenticio, introdujeron productos comestibles para ser incluidos entre los sectores prioritarios y mantener abiertas sus puertas para la clientela la mayor parte del tiempo, de acuerdo al esquema de 7+7 que impuso el gobierno.

“El 7+7, según consideramos los empresarios, no es un esquema racional. Tampoco es adecuado. En lo económico no se puede diferenciar entre quién trabaja y quién no lo hace porque todos los sectores se complementan armónicamente trabajando todos”.

Fruticultores sin cosechas

Sobre los efectos de la pandemia en el sector de la siembra y cultivo de frutas varias, en especial los cítricos que fueron emblema de la zona entre Carabobo y Yaracuy, Carlos Romero, presidente de la Federación Nacional de Fruticultores (Fudenafrut), explicó que también vieron disminuida su productividad.

“Para el sector parece no haber muchas novedades al inicio de 2021. Vamos por el mismo camino de la supervivencia”, indicó Romero.

El 7+7

“Ha sido fuerte para los productores agropecuarios, especialmente para los productores de cítricos porque ya veníamos con el problema de los cultivos perdidos por la enfermedad del Dragón Amarillo y comenzamos luego con la pandemia. También la escasez del combustible nos golpeó mucho. Creo que uno de los sectores más afectados han sido los productores agropecuarios”.

Ya en febrero de 2020, Romero advirtió que la producción de cítricos en el país había caído en 90%. Recalcó que la disminución se debía a diferentes factores como plagas, hongos y fallas en los insumos agrícolas, de pesticidas y fertilizantes, según reseñó Fedeagro es su web.

A esta realidad se unió la paralización que produjo la falta de combustible para los camiones, tractores y vehículos en las poblaciones agrícolas de Carabobo. Algunos consideraron que estas enormes colas por gasolina se convirtieron en otra plaga más.

El arrase de la pandemia

La disminución en la producción nacional fue amplia, nadie lo pone en duda. Ahora planificar para 2021, ha sido cuesta arriba. Nadie sabe cuándo acabará la pandemia, que no sólo ha cobrado muchísimas vidas, sino también ha devastado a los sectores productivos que aún se mantienen en el país.

“Desde octubre se notó un poco más de abastecimiento porque producto de esa laxitud en la política de importación de bienes terminados y materias primas y productos semielaborados, se pudo dotar un poco más las alacenas y estanterías. Eso influyó medianamente en cierta vida que se le dio, sobre todo, al sector comercial. Pero yo lo llamaría una ilusión porque muy poco fue el efecto positivo real. La población que puede tener acceso a estos bienes que se importaron libremente y que inundaron el mercado, es muy pequeña, menos del 10% de la población total. Por  tanto, eso no repercutió en el crecimiento del Producto Interno Bruto”, refirió Aldana.

Tampoco significa que el poder adquisitivo del venezolano aumentó. Por el contrario, esos productos son cada vez más inaccesibles para el ciudadano común.

“Durante la pandemia muchas empresas no lograron mantener sus nóminas completas, o cerraron y se perdieron esos empleos. Otras, para no cerrar, negociaron pagar menos a sus trabajadores y al menos mantener el empleo. Eso hizo más precaria la situación del consumidor».

Esquema 7+7 contradice la economía

“El esquema 7+7 contradice la esencia de lo que es un proceso económico, que es encadenado y donde todos los sectores se complementan entre sí. Interrumpir sectores, evidentemente va a terminar produciendo cuellos de botella, improductividad y bajo rendimiento”, expresó Aldana.

A su parecer, lo que se necesita son extensas medidas de bioseguridad con colaboración por parte de las autoridades gubernamentales. Pero no de manera restrictiva, impositiva, como aparentemente va a empezar a ocurrir a partir del 11 de marzo.

“Ya el Ipsasel ha anunciado que comenzará a hacer una serie de inspecciones a aquellas empresas que no cuenten con un manual de bioseguridad y programas en el área», dijo el presidente de Fedecámaras Carabobo.

“Esperemos que en 2021 se abra un poco más el mercado y se le dé mayor facilidad a la producción nacional porque es allí donde radica la producción de riqueza”, concluyó.

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