El arte cinético de Cruz-Diez, más infinito y abandonado

2019 es un año para destacar el universo cinético de Carlos Cruz-Diez. Tras la despedida del maestro el pasado 27 de julio, el gremio de periodistas y el colectivo artístico venezolano se han encargado de viralizar su obra, tanto como el entorno social y político que la rodea. Hoy, en gran medida, afectada por el descuido

Es por ello que si caminas actualmente por la Plaza de la Concordia en la capital de Francia, podrás toparte de frente con Entorno circular de transcromía (1965/2017) que invita al público a «redescubrir su entorno natural o urbano» y que ha sido instalada con motivo Feria Internacional de Arte Contemporáneo 2019 de la capital francesa. Pero que, además, coincide con una París caótica y huelguista que pide reivindicaciones al gobierno de Emmanuel Macron en el mismo lugar, hasta que se desinstale el 18 de noviembre.

En esa ciudad, donde el artista venezolano residió desde 1960 hasta su fallecimiento, se catapultó como uno de los grandes exponentes del arte cinético, con 223 obras monumentales erigidas en el mundo y colecciones permanentes en museos como el Museum of Modern Art (MoMA), el Tate Modern o el Centre Georges Pompidou. Entre otras cosas, las colosales están acusando ser miradas y analizadas con el fin de mantenerse en el tiempo ante las consecuencias de la corrosión y la falta de recursos.

Así, lo ha explicado la galerista Odalys Sánchez, que ha puesto en marcha el Gran Proyecto de Recuperación del Patrimonio Artístico-Monumental de Carlos Cruz-Diez, desde hace tres años. El Grupo Odalys, que ella dirige, ya ha estudiado más de 60, junto con el Atelier Cruz-Diez, y actualmente se encuentra en fase de recepción de colaboraciones y apoyos para lograr la reforma o reconstrucción del conjunto.

“Muchas de las obras monumentales han sido alteradas de su condición original, intervenidas en una forma inadecuada o bien han sufrido la falta de mantenimiento”, asegura Sánchez.

En definitiva, la calidad de integración del espacio público con el arte visual ha terminado por sumergir los ‘Cruzdieces’ en las realidades corrosivas, especialmente en países donde la cultura ha sido ultrajada por el gobierno de turno, como en Venezuela. Es allí, donde existe la mayor cantidad de obras de integración de Cruz Diez, casi la totalidad de las 157 piezas necesitan intervención “urgente”.

En este país, el legado del maestro es víctima, además, de los efectos de la escasez de agua, de alteraciones de las obras con elementos o pinturas que no corresponden al original, o del olvido y la falta de sostenibilidad, según destaca el grupo.

“La realidad del país ha golpeado la obra del maestro, pero queremos restaurarla”, subraya Sánchez, quien explica que algunas de las piezas tendrán que ser reconstruidas en su totalidad.

Sobre esto, la directora del grupo Insitu Art Project, Karina Saravo, del que forma parte el grupo Odalys, subraya que la complejidad de la restauración del legado de Cruz Diez tiene que ver con que la obra no es solo el elemento pictórico sino todo su contexto, como los sistemas de drenaje y desagüe, la iluminación, su soporte y estructura, y hasta la identificación. “Muchas de las identificaciones no están donde deberían estar o no son correctas, por lo que consideramos necesaria una restauración integral en las obras que lo ameriten”, indica.

Frente a este perjuicio, el hijo del cinetista, Carlos, quien actualmente se encarga de mantener este patrimonio, afirma que “los materiales son muy delicados” y que la falta de recursos está siendo un punto de quiebre para mantener las obras de arte. “Los materiales deben ser iguales a los de la época en la que se construyó, o al menos la textura o color, porque si no se vuelve una caricatura”, lamenta.

En todo caso, ha pedido a las empresas privadas y a las administraciones públicas que apoyen cualquiera de los proyectos de restauración y se pongan en contacto con ellos con el objetivo de dar una nueva vida a la obra Post mortem del autor.

Al ser preguntado por los obstáculos del gobierno, sin embargo, el grupo ha asegurado que hasta el momento los estudios han podido hacerse “sin problema” y que incluso se les ha proporcionado seguridad, aunque no han querido dar mayor detalle al respecto.

Radiografía a las obras que piden auxilio

El grupo explica que “a todas las obras hay que hacerles mantenimiento”, puesto que esta es la principal causa de su mal estado. Sin embargo, algunas requieren de una intervención más urgente y otras su completa reconstrucción.

Es el caso de Inducción cromática por cambio de frecuencia (1975), el muro de 35 por 2.000 metros que rodeaba perimetralmente al puerto de La Guaira y que hoy no existe. Fue derrumbado en el año 2005, “tras cinco golpes de martillo propinados por el mayor Pedro Arroyo, presidente del PLC, y por Alexis Toledo, alcalde del Municipio Vargas”, que abrió “un boquete de escaso diámetro en la pared perimetral”, como indicaba el otrora diario El Universal.

«Se trataba de una aberración arquitectónica, que impedía la relación del puerto con las comunidades», se ufanó Toledo, en ese entonces.

Además de este, en la lista esperan de primeros Couleur Additive (1974) del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, “que no se desarrolló en su totalidad, pues implicaba la torre de control”, como explica Sánchez. También el Laberinto cromovegetal de la USB, que se debe reconstruir por completo; Inducción Cromática Merideña (1997) del Aeropuerto Alberto Carnevali que será sacado al exterior para ser icono del edificio; la Fuente de Inducción Cromática Tres Arcos (1997) de Porlamar a la que por escasez de agua se le han dañado las drenaje y desagüe y se le pretende ubicar un tanque autosostenible.

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EFE

En otros países, la prioridad la tienen las piezas Arco de Inducción Cromática en Ecuador, que está hecho con el mismo material que la fuente de Porlamar; Cilindros de Inducción Cromática por Cambio de Frecuencia (1994) en República Dominicana; y Fisicromía (1991) en el Parque Rey Juan Carlos de Madrid, en España.

Todas estas ya cuentan con financiación, que pronto serán anunciadas, y podrían ver empezada la restauración a mediados de 2020.

Por último, Cruz Diez también es símbolo de las personas que rodean su obra, del que pasa a su lado, no en vano el suelo del aeropuerto de Maiquetía, que lleva su impronta, se ha convertido “en el lugar de las despedidas” de la diáspora venezolana; y el jardín cromovegetal de la USB el lugar donde los graduandos se despiden con fotos de la universidad.

De allí que esta nueva etapa pueda convertirse en emblema, o así lo desea, de la aspiración del porvenir cultural. “Él no quería que el aeropuerto fuera el lugar de despedidas sino de bienvenidas, y nos estamos preparando para esa bienvenida”, apostilla Sánchez.