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El chavismo convierte en victoria a su mayor fracaso

Esta destrucción de la industria petrolera venezolana, que a fines del siglo pasado estaba entre las principales del mundo, es el mayor fracaso del chavismo. Sin embargo, como es habitual, se responde endosándole la responsabilidad a otros y envolviendo todo en la acostumbrada “narrativa revolucionaria”

El chavismo convierte en victoria a su mayor fracaso

El chavismo convierte en victoria a su mayor fracaso por Andrés Cañizalez

Destruir una empresa petrolera tiene su mérito y este es aún mayor cuando el desmantelamiento ocurre en una era en la que los precios petroleros estuvieron altos. Hoy, con unas cotizaciones por el piso, Venezuela ha dejado de producir crudo. Es un cambio de época.

El chavismo presenta como una victoria que ahora llegue gasolina iraní, tras 10 semanas sin expendio de combustible al público en gran parte de este país, otrora potencia petrolera. Las estaciones desoladas por largas semanas han simbolizado la destrucción de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).

Esta destrucción de la industria petrolera, que a fines del siglo pasado estaba entre las principales del mundo, es -sin duda- el mayor fracaso del chavismo. Sin embargo, como es habitual, se responde endosándole la responsabilidad a otros y envolviendo todo en la acostumbrada “narrativa revolucionaria”.

Los medios oficiales, los periodistas y las campañas propagandísticas en Venezuela presentan como una victoria revolucionaria que llegue gasolina de Irán. Se presenta como si fuese una gesta heroica el arribo de los 5 tanqueros, y hablan de un supuesto bloqueo naval de Estados Unidos que, a ojos vista, claramente no existe.

El discurso de Donald Trump, que de forma esporádica señala un supuesto plan contra el régimen de Nicolás Maduro en medio de un lenguaje críptico, está siendo usado a su favor por el chavismo, al menos por ahora.

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El caso de los tanqueros constituye un ejemplo de cómo dos gobiernos (el de Teherán y el de Caracas), sancionados por Estados Unidos y otros países democráticos, generan un clima de una supuesta amenaza sobre los buques, para luego mostrar una entrada triunfal de las embarcaciones, en compañía de militares venezolanos “defendiendo la soberanía nacional”.

La propaganda del chavismo, que habla de las sanciones como origen de la escasez de gasolina, deja de lado un detalle no menor. Irán ha estado igualmente en la lista de sancionados por Estados Unidos y hoy es el que provee de combustible a Venezuela, que tuvo una capacidad de producción petrolera similar a la iraní antes de que Hugo Chávez llegara al poder.

Irán tiene una capacidad de producción de 3,9 millones de barriles diarios. Por las políticas de recorte de producción, en 2019 tuvo un promedio de 2,7 millones de barriles por día. En 1999, Venezuela producía 3,1 millones de barriles de crudo por jornada, hoy escasamente supera los 600 mil. El país perdió, bajo el chavismo, la capacidad de generar 2,5 millones de barriles diarios, casi la misma cifra que, efectivamente, produjo Irán en 2019.

Estas cifras desnudan el fracaso rotundo del chavismo en administrar lo que puede considerarse la gallina de los huevos de oro.

La narrativa revolucionaria, en tanto, construye una suerte de épica por la llegada de los tanqueros iraníes. Según este discurso, cruzaron aguas en las que una operación naval de Estados Unidos pretendía impedir que llegaran a destino. La mentira ha pasado a ser una parte sustantiva del mensaje oficial en Venezuela. Tal amenaza estadounidense no existió.

La imaginación del chavismo presentó este traslado de combustible como una acción similar a la crisis de los misiles de 1962, que ciertamente envolvió a Cuba, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, y que sí fue una seria amenaza para la seguridad global. En este caso, nada similar ha ocurrido.

La grandilocuencia del chavismo presenta como un gesto de solidaridad este suministro de combustible, cuando en realidad Venezuela pagó con oro por la gasolina. Y esto, lamentablemente, no es una metáfora. El gobierno venezolano ha apelado al pago con minerales ante la situación de bancarrota que tienen hoy las finanzas públicas.

Hay muchas aristas en esta historia de fracaso de los últimos 20 años en Venezuela. Como una suerte de leitmotiv, el chavismo endosa a otros la responsabilidad de sus fracasos. Según su discurso, Pdvsa no produce gasolina porque Estados Unidos sancionó a esta empresa.

Y en algunos casos convierte en gestas victoriosas esos fracasos. La gasolina tal vez sea la historia más simbólica de ello.

 

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