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El diciembre que el Niño Jesús no llegó

El recorrido por los juguetes en la víspera navideña no va atado a un trineo, pero sí se extiende a otros confines, internet incluido. La carta que va al polo norte, escrita con ilusión, puede convertirse en un martirio. Hasta Santa Claus sufre los embates de la escasez y la inflación. Suda la gota gorda, como él, pues, para mantener vivo el misterio del Niño Jesús

El diciembre que el Niño Jesús no llegó

Los venezolanos reciben la Navidad del 2015 con estanterías a medio llenar. En ellas, los juguetes ostentan precios que, en la mayoría de los casos, sobrepasan los 9.648,18 bolívares de sueldo mínimo. Un estudio de mercado parece ser justo y necesario ante la escasa mercancía y precios cambiantes. Mantener tradiciones, como“el amigo secreto” o los “estrenos”, supone recorrer de arriba abajo centros comerciales y navegar en internet en portales como Mercado Libre o Amazon. Ni hablar del Niño Jesús. Francis Vilar, madre de tres, debe dividir sus ahorros y llevar sus tarjetas de crédito al límite para regalar equitativamente. “Uno siempre busca darles cosas que valgan lo mismo, para tratar de mantener el hecho de que todos los hijos son iguales y que los queremos igual, pero la disparidad de precios es muy grande”, denuncia. Vilar debería contar con aproximadamente 90 mil bolívares para costear la camisa floreada para su hijo de 15 años, los audífonos o el mp4 para su hija de nueve y el carro Serpentor de Kreisel para su hijo de tres. El qué regalar como homenaje a la llegada de El Niño Jesús o Santa Claus se complica cuando los más pequeños escogen sus potenciales regalos a través de las pantallas de la televisión. ¡Ay los comerciales! “Elías vio la propaganda. Es un carro horrible que parece una culebra, el Serpentor. Me puse a buscar por Mercado Libre antes de ir a las jugueterías y el carrito cuesta 27 mil bolos”. ¡Una pelusa!

Marisol Cordido tuvo que recurrir al 2.0 ante los altos precios que, para ella, no se corresponden con el bien adquirido. Luego de recorrer cuatro centros comerciales y cerca de diez tiendas con su esposo: “Vimos unos Walkie Talkies de juguete que pidió mi hijo, tiene 10 años, que salían como en 70 mil, demasiado caros. Resolvimos comprando unos de verdad por Mercado Libre, que nos salieron casi en la mitad, y por lo menos le van a durar”, explica el ama de casa.