El éxito de saber celebrar el fracaso

Compartir las malas experiencias se traducen en alegría. Así lo vieron un grupo de amigos mexicanos que en 2012 se reunieron para hablar de sus triunfos; sin embargo, varios tragos después, encontraron en la forma de manifestarse sobre el fracaso una base importante para repetir la ocasión.

En ese encuentro estaba Pepe Villatoro, quien entendió que “la conversación fue tan impactante, divertida y positiva que decidimos intentar repetirla con más amigos en un evento mensual”.

Así nacieron las FuckUp Nights, iniciativa creada para dar rienda suelta a lo que salió mal, una actividad destinada a la catarsis, pero también para recordar que no todo es sencillo en la vida.

En entrevista para El Estímulo, el cofundador de la empresa aseguró que a partir de ahí empezó a crecer y compartirse de boca en boca, primero en la Ciudad de México y luego por el mundo. Así, hoy el nombre de la compañía ha visitado más de 300 ciudades en más de 80 países.

Pese a que esta serie de charlas contaban, en primera instancia, con resultados cargados de humor, Villatoro indicó que el verdadero efecto de cada sesión también tuvo incidencia en otros lados.

“Al principio nos llamaba mucho la atención que los amigos que asistían a las primeras Fuckup Nights nos decían al día siguiente que estaban muy inspirados para intentar cosas nuevas y mejores, que habían aprendido mucho mientras disfrutaban en un ambiente de mucha mayor conexión por la vulnerabilidad del ambiente”, manifestó.

 

“La empatía que se genera en este tipo de espacios viene ligada a la psicología de los grupos”, dijo la psicóloga Patricia Agro. “En estas sesiones surgen temas en común que, cuando se hablan de cosas positivas, todos se sientes identificados, pero cuando tiene que ver con fracasos, la gente se ve identificada igualmente”.

Ahí, recordó, surge una necesidad de buscar una solución. “Por esa razón la gente tiende a agarrar fuerza y motivación para brindarse apoyo”, agregó.

Ya con más de cinco años en acción, Villatoro afirmó que hoy las FuckUp Nights tienen una clara misión: llegar a todos los lugares posibles “para cambiar sus culturas por una donde no se estigmatice el fracaso y las personas puedan ser más libres”.

El éxito del fracaso ha sido tal que la empresa ha colaborado con otras tantas alrededor del mundo, además de agencias de desarrollo y gobiernos “para generar conocimiento alrededor del fracaso empresarial”.

Ir contracorriente también los ha cargado de calificativos, pero no es algo que a Villatoro y su equipo preocupe. El mexicano confesó que los han catalogado como “Anti-TED”, pero lo han visto como un caso alejado de las ofensas.

“Creemos que un mundo en el que la mayoría de las personas en la sociedad, las empresas y el gobierno actuemos con menos ego y menos filtros, puede generar un sistema más incluyente que deje de generar desigualdad por diseño”, expresó.

Esto, a su juicio, también los ha llevado a ponderar la calidad por encima de la cantidad.

“Somos una organización que optimiza hacia lo que genere más impacto y calidad, no forzosamente el mayor crecimiento”, indicó.

 

En Caracas, la sede de Impact Hub, en la torre HP, ubicada en el municipio Chacao, ha servido de escenario para esta clase de eventos desde el año 2014. A pesar de que estuvieron casi un año sin sesiones por distintas situaciones, Roberto Romero, organizador y anfitrión del evento en el país, dijo que el pasado 9 de agosto subió el telón de una nueva etapa.

La persona confirmó que el próximo 13 de septiembre se llevará a cabo otra en el lugar ya mencionado.

Un viaje por el infierno en el Metro de Caracas

Hasta Dante se espantaría del averno capitalino. El Metro es el infierno de Caracas. El hacinamiento, las peleas y las mafias de vendedores son una constante. De 167 escaleras mecánicas, funcionan 28. No hay rampas ni ascensores para discapacitados y ancianos. De 42 trenes solo operan 15 y en ellos se movilizan a diario más de 1 millón 300 mil personas