El futuro es Vinotinto

Tras completar la mejor primera fase de su historia, la Vinotinto se instaló en los cuartos de final de la Copa América Centenario con una cuota de optimismo justificada e insuperable, y con las posibilidades ciertas de continuar en el torneo continental, desafiando pronósticos y verdades absolutas.

El futuro es Vinotinto

El fútbol es un deporte colectivo. Esto quiere decir que no juegan los nombres, los valores de mercado ni lo que los expertos asumen como verdades. Es una actividad en la que privan los estados anímicos, la confianza y la solidaridad, porque un grupo, un colectivo, no puede existir, mucho menos crecer, sin esos valores que nacen justamente de las sinergias que ellos mismos producen. No hay recetas ni fórmulas mágicas sino trabajo, trabajo y más trabajo.

Una vez finalizado el magnífico encuentro ante México, no queda sino pensar en el futuro, que ya no es tiempo por venir sino presente, uno que ilusiona al país entero. Aparece en el horizonte la selección argentina, aunque siendo respetuosos del juego, no hay que descartar ninguna opción. Pero más allá del rival de turno, hay algunas certezas que deben ser resaltadas y aplaudidas, así como un par de dudas que seguramente serán atendidas.

1. Venezuela no tiene un once fijo, pero sí posee una base. En una selección que va fortaleciendo sus pilares no puede darse por sentado un once titular. Rafael Dudamel lo sabe, y comprende que rotar no es más que adquirir créditos a futuro; cada jugador que sume minutos competitivos se convertirá en respuestas a posibles emergencias. Hoy fueron Velázquez, Santos y Del Valle los representantes de esas rotaciones que permitieron al técnico criollos emplear a 17 de los 23 convocados, situación que le permite conocer, en la alta competencia, las posibilidades y las respuestas de sus dirigidos

2. Con la pelota es un equipo ordenado, sin ella sufre mucho. Aún cuando ante Uruguay mostró flexibilidad para adaptarse al contragolpe, es una realidad que a este grupo le gusta tener el balón y jugar a partir de su titularidad. Frente a México reafirmó esto de tal manera que exacerbó a los “manitos” hasta disminuirlos futbolísticamente en algunos pasajes del encuentro. Sostener esa modalidad o encontrar variantes defensivas cuando no se tenga la pelota es el deber de cara a los cuartos de final.

3. La opción Yonathan Del Valle. El delantero demostró nuevamente que a su gran talento solamente le falta algo de pausa para elegir la mejor opción. Su partido ante México lo confirmó como la variante necesaria para competir con Josef Martínez, aún cuando hay que considerar que apenas fue su primer encuentro tras una larga ausencia del combinado nacional. Su velocidad, su capacidad de encontrar espacios y su carácter le van a venir muy bien a esta selección en la reanudación de las eliminatorias.

4. Resolución de un partido clave, casi una final. La selección, sin importarle que ya estaba clasificada a cuartos de final, salió a jugarse la vida contra el rival mejor trabajado de este torneo, y vaya si respondió. El resultado habla de un empate, pero la intensidad -entendida como los niveles de concentración- da a entender que estamos en presencia de un grupo de jugadores capacitados para enfrentar compromisos de alta magnitud. Hubo errores que deben ser corregidos, pero estas rectificaciones son más sencillas de abordar tras las victorias.

Para comprender lo que significa intensidad en el fútbol se puede atender a la definición de Luis Prado, entrenador español, recogida por Alberto Egea para la revista The Tactical Room: “Intensidad es estar concentrado durante todo el partido y maximizar el número de decisiones óptimas. El resto es pervertir la palabra”.

5. Las soluciones defensivas no son exclusividad de los defensores. Solidaridad y compenetración grupal son los pilares sobre los que se sostiene esta selección, demostrando lo poco que saben los denominados expertos y estudiosos del fútbol. Atacar y defender son conductas indisociables, es por ello que los once jugadores en cancha atacan y defienden, sin que esto signifique que todos lo hagan en el mismo sector de la cancha. Y para lograrlo, ha sido fundamental que los volantes centrales manifiesten la autoridad suficiente para sostener al equipo e involucrar a todos sus integrantes en las diferentes obligaciones del juego. Louis van Gaal siempre repite que «cuando atacas tienes que pensar en defender«.

6. La dupla Rincón-Figuera. Justamente ellos, aún cuando el del Deportivo La Guaira no pudo participar ante México, son quienes han marcado el camino. Su juego se ha sublevado al paradigma tradicional: estos mediocampistas centrales cortan y juegan; se entienden a las mil maravillas y se complementan a partir de elementos en común, no desde sus carencias. Son ellos los que conducen al equipo hacia cada extremo del terreno y con cada partido que pasa se van convirtiendo en la envidia de muchas selecciones.

7. Por último, vale la pena agregar lo siguiente: esta selección no asume riesgos sino que juega a lo que sabe y siente. El riesgo es adoptar conductas ajenas a lo entrenado, a lo conocido, y este grupo maneja muy bien los distintos registros necesarios para el desarrollo de la resiliencia (capacidad de los humanos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversa) necesaria para competir. Ganará, empatará o perderá porque la vida del atleta pasa por asumir el resultado en sus tres variables, pero lo que hoy parece una verdad incontestable es que como equipo, junto a su rival de anoche, es una de las mejores noticias de la Copa América Centenario.