El gran Isaac Asimov estuvo en Venezuela

Muchas de sus predicciones se dan hoy por descontadas, pero en el momento de su formulación exigieron un increíble esfuerzo de imaginación y asertividad

El pasado 2 de enero se cumplieron 100 del nacimiento de Isaac Asimov, el escritor y científico de origen ruso y nacionalidad norteamericana, hijo de migrantes judeo-rusos, que ocupa el catorceavo lugar en la lista de escritores más prolijos en la historia de la humanidad (506 libros). Lo que diferencia a Asimov de Corín Tellado, la número 1 en el récord con más de 4000 libros, es que los intereses del estadounidense no se limitaban a historias de amor y desamor, pues abarcaban todas las áreas del conocimiento humano, científicas y humanísticas.

Asimov, quien era doctor en química, escribió novelas y relatos de ciencia-ficción (uno de sus mas grandes e importantes contribuidores), de terror, libros de divulgación científica, historia de la humanidad y hasta una guía para la lectura de la Biblia. Su saga «Fundación», contentiva de 16 libros, es tan buena o mejor que la de «Star Wars». La misma hilvana las proyecciones de la robótica en el futuro con la conformación de imperios y gobiernos galácticos. Extrañamente , todavía no tiene adaptación cinematográfica, a pesar de haberse escrito varias décadas atrás. Dos de sus obras fueron filmadas y muy exitosas en la taquilla: “Yo, Robot” y “El Hombre Bicentenario”.

Asimov fue todo un visionario. Alertó sobre los peligros de una confrontación nuclear, la creciente computarización y digitalización de la información y su alfabetización, la conquista del espacio y el papel relevante que tendría la robótica en el futuro. Por supuesto, muchas de estas predicciones se dan hoy por descontadas, pero en el momento de su formulación exigieron un increíble esfuerzo de imaginación y asertividad.

Leyes de la robótica

Todavía hoy, sus tres leyes de la robótica se mantienen vigentes. Las mismas fueron formuladas en su relato de 1942 «Círculo vicioso» y establecían lo siguiente:

-Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.

-Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.

-Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

En casi todas las películas de ciencia ficción donde aparecen robots, estas leyes se cumplen.

Asimov era un ateo y racionalista extremo. Durante sus últimos años de vida se dedicó a escribir sus memorias. Sobre su ateísmo decía que suponía que si no fuera ateo, creería en un Dios que elegiría salvar a la gente según su comportamiento en la totalidad de sus vidas y no por sus palabras. “Creo que Dios preferiría un ateo honesto y recto a un telepredicador que no hace más que repetir la palabra, Dios, Dios, Dios, y cuyos actos son horribles, horribles, horribles».

En La Guaira

A Asimov no le gustaba viajar. En una oportunidad, por presión de su esposa, Janet, accedió a tomar un crucero por el caribe. Consideraba que bajarse del barco era emprender un nuevo viaje, así que prefería quedarse encerrado en el camarote. A principios de los ochenta, cuando el barco atracó en el puerto de La Guaira, decidió bajarse para caminar un rato por el muelle y poder jactarse de haber pisado el continente sudamericano.

La muerte de Asimov no estuvo exenta de ciertos visos dramáticos. Tras sufrir un ataque cardíaco, se sometió a una cirugía cardiovascular en 1983, en la que le hicieron una transfusión sanguínea contaminada con el virus de VIH. Asimov murió de SIDA el 6 de abril de 1992, en medio de un secretismo familiar que por años pretendió ocultar la verdadera causa de su muerte para evitar falsas conjeturas.

PD: Mi relación con los libros de Asimov fue estupenda. En los años en que no había mucho que ver en televisión y en que no existían en abundancia la producción de documentales científicos de alta factura y series y películas con extraordinarios efectos especiales, los libros de Asimov fueron una excelente alternativa. Es increíble que todavía hoy, al leer o releer alguno, quedo sorprendido por su impresionante capacidad de divulgación científica e histórica, y por la deslumbrante imaginación de sus historias de ciencia ficción.