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El maquillaje y la estética serán otra cosa después del coronavirus

Se acabaron las pruebas de cosméticos y la cercanía entre clientas y consejeras de belleza. Las empresas de maquillaje preparan programas virtuales, probadores monodosis y extremas medidas de higiene para seguir vendiendo sus cosméticos

Probar barras de labios sobre el dorso de la mano, realizar demostraciones sin esterilizar brochas o descubrir la pigmentación de un colorete con la yema de los dedos son costumbres difíciles de recuperar en el universo de la cosmética y del maquillaje después de la COVID-19.

¿Cómo va a cambiar todo esto?

La industria del maquillaje y la estética facturó en 2019 más de 8.000 millones de euros (unos 8.758 millones de dólares) según la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa). Generó 38.000 puestos de trabajo directos y más de 200.000 indirectos.

Ahora acomete una nueva transformación para afrontar la nueva normalidad tras la COVID-19.

Entrar en una perfumería, probar fragancias, gamas de maquillaje y tratamientos nuevos va a ser una nueva experiencia en la que la tecnología tiene un papel fundamental.

«En la nueva cosmética primarán los servicios más personalizados, utilizando tanto tecnología de inteligencia artificial como la que permite acercar a nuestros expertos al consumidor en el mundo virtual«, explicó Ana Jaureguizar, directora general de la división L’Oréal lujo.

Lo que viene

Para proporcionar una nueva rutina de compra segura, L’Oréal ofrecerá probadores de maquillaje virtual, chats en vivo, clases «online», además de los servicios de click & collect, compra desde casa y recogida en tienda o en un punto centralizado.

«No volveremos a probarnos el maquillaje en los stands de las firmas cosméticas. O al menos, no como hasta ahora», dijo  Paola Gugliotta, Máster en Dermocosmética y fundadora de Sepai y APoEM.

Según L’Oréal, una de las medidas de más éxito, serán los «probadores virtuales de maquillaje Modiface», un programa que ofrece probar los nuevos productos sin necesidad de tocar el rostro.

 

 

 

maquillaje

A través de códigos QR en iPads -que se desinfectarán delante de la clienta- o, si el consumidor prefiere, en su propio dispositivo, se podrá probar un producto y ver el resultado, además de recibir una propuesta de productos personalizada, vía correo electrónico.

Adiós a los pinceles de uso común

«Usar pinceles no esterilizados para probar un colorete o una sombra de ojos son gestos difícilmente recuperables», añade Paola Gugliotta.

Para ella también se acabó la era de los dosificadores de jabón en los baños públicos. «Nadie va a querer compartir esos productos».

En estas últimas semanas, L’Oréal desarrolló nuevas experiencias virtuales como clases maestras que despertaron un gran interés en el consumidor y que se mantendrán en el futuro en el punto de venta.

Un cambio de patrón de consumo que queda patente con la explosión de las ventas online en el sector de maquillaje de lujo, con incrementos de 177%. Las cifras son de la empresa NPD Group, pionera en el seguimiento de venta, durante el periodo de confinamiento por coronavirus. Se prevé que esos aumentos se mantengan en los próximos meses.

«Habrá menos flujo de gente en las tiendas y más ventas por internet», añade Gugliotta.

La gente seguirá contando con la experiencia de las consejeras de belleza, «quienes antes de incorporarse a sus puestos pasarán por una exigente formación de medidas higiénicas y de seguridad desarrollada», explica Ana Jaureguizar de L’Oréal.

Los productos limpiadores e hidratantes serán los cosméticos más deseados. Ante la constante limpieza, la piel sufre más, no solo de las manos, sino también la del rostro.

«Se elegirán productos con bactericidas, lo que hará que la piel se reseque con más facilidad», añade Paola Gugliotta, quien prevé que aumentará el consumo de hidratantes.

Las muestras de productos se reemplazarán por artículos monodosis. «Lo ideal es que sean lo más sostenible posible para evitar más residuos. Esto va a suponer una inversión económica importante», explica Paola Gugliotta.

Una nueva forma de visitar

En los centros de belleza usarán batas y sábanas desechables, guantes, calzas, gorros, desinfectantes, gel antibacterial y mascarillas.

«Las pertenencias de los clientes se guardarán en una bolsa de seguridad», dice Leticia Carrera, directora del centro de belleza Felicidad Carrera.

Aunque los centros de belleza tomen las medidas de seguridad e higiene posibles, habrá tratamientos con maquinaría y cabezales reutilizables.

«Todo se desinfectará a fondo», asegura Paz Torralba, directora de los centros de belleza The Beauty Concept. Allí cuentan con maquinaria de ozono para mantener los espacios «totalmente controlados».

El personal llevará mascarillas quirúrgicas, batas desechables con cada cliente y lentes de protección.

«Se lavarán las manos con la clienta en cabina antes de cualquier tratamiento», detalla Torralba.

Asegura que «se debe de cambiar toda la ropa de cabina en cada servicio. Todo será desechable».