<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

El misterio rodea planta de Civetchi a seis meses de su intervención

Aunque la planta se mantiene activa, el ensamblaje está paralizado. Los cerca de 200 trabajadores que quedan solo realizan labores menores y desconocen el destino de las unidades ensambladas antes de la intervención.

El misterio rodea planta de Civetchi a seis meses de su intervención

Luego de seis meses de haber sido intervenida y dos desde que efectivos militarestomaron sus instalaciones, la planta de Consorcio Industrial Venezolano de Tecnología China (Civetchi) en la zona industrial I de Valencia, Carabobo, sigue prácticamente paralizada a la espera de una decisión de reactivación o de cierre que no termina de concretarse.

“La planta sigue parada. Ya se utilizó casi todo el material disponible para este año y se desconoce qué va a pasar con la empresa”, asegura un trabajador de la compañía que pidió el anonimato, quien asegura que la directiva no ofrece ningún tipo de información respecto al futuro de la ensambladora.

En febrero de este año, representantes del Ministerio del Trabajo, Superintendencia de Precios y el Seniat iniciaron una suerte de intervinieron abierta de la planta productora de vehículos Dongfeng; proceso que culminó con la toma de las instalaciones por parte de efectivos militares a finales de junio. Hasta ahora, los trabajadores no han sido informados de las causas de la intervención.

“Nadie nos dice nada. Venimos a la empresa a hacer trabajos menores, colocar alguna pieza a algún camión, mantenimiento, pero no hay trabajo de ensamblaje”, afirmó la fuente, quien precisó que la línea de pick up está paralizada desde el año pasado, por lo que solo se han producido algunos camiones que permanecen en las instalaciones de la fábrica.

Efectivamente, en los patios de la planta ubicada en la avenida Branger de la zona industrial valenciana, se observan varias unidades de camiones de carga media y algunas camionetas. También es posible apreciar a pocos operarios haciendo labores menores en unidades cuyo ensamblaje no se ha concluido.

De acuerdo con los datos de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), Civetchi solo ha producido este año 43 unidades. No obstante, fuentes del sector señalan que desde marzo pasado la empresa no ha vuelto a reportar sus cifras a Cavenez.

Al respecto, el trabajador consultado recordó que la empresa tenía material para ensamblar unas 80 unidades este año, la mayoría de las cuales ya fueron producidas.

La fuente también destacó que alrededor de la mitad de los trabajadores han salido de la empresa por voluntad propia. “Muchos se han ido en busca de algo mejor, porque aquí solo reciben el sueldo base”, dice, con lo que queda claro que dada la parálisis los bonos por productividad no se cancelan.

A principios de año, Civetchi ofrecía empleo a cerca de 400 trabajadores. Desde siempre, la empresa mantuvo unas relaciones muy tirantes con sus trabajadores, varios de los cuales fueron encarcelados acusados de extorsión por parte del director general de la empresa, Flavio Fasiroli; cargos que nunca pudieron ser comprobados. Tras la intervención se fue reduciendo el número hasta el número actual de cerca de 200 operarios.

– Cayó en desgracia –

Creada como importadora de autos chinos en 2008 por el Grupo Fasiroli, Civetchi estableció un convenio con el gobierno para la instalación de una planta de ensamblaje de vehículos Dongfeng. Después de varios años de retrasos, la planta con capacidad para ensamblar 18.000 unidades (el estimado inicial eran 30.000) comenzó operaciones en 2012 luego de que el grupo inversor cediera al Estado 51% de las acciones para la creación de una empresa mixta.

Pero la planta nunca pudo alcanzar la cota mínima de producción. De hecho, en 2014 solo produjo unas 3.300 unidades de las 5.000 previstas. Por el contrario, las importaciones de vehículos pasaron de 3.500 en 2012 a 8.500 en 2013, número que no se incrementó en 2014 por la reducción en la asignación de divisas.

No obstante, los propios trabajadores denunciaron que el gerente general, Flavio Fasiroli, importaba vehículos y repuestos con dólares oficiales que eran triangulados a Colombia y Panamá, donde Civetchi mantiene operaciones. También se denunció el contrabando de repuestos que llegaban camuflados en los contenedores de los kit de ensamblaje.

La sospecha de manejos dolosos con dólares oficiales motivó la intervención abierta iniciada en febrero pasado. Las investigaciones determinaron delitos de corrupción y desfalco, por lo que en junio fueron allanadas las propiedades de Fasiroli en Carabobo y Aragua (incluyendo la planta de Civitchi y su residencia particular).

Sobre el empresario de 42 años de edad, quien se presume se encuentra desde el año pasado en Colombia, pesa una orden de detención emitida por la Oficina Nacional contra la Delincuencia Organizada (Onda), acusado de varios delitos relacionados con la importación de autos terminados y material de ensamblaje.

Lecciones bolivianas

Sencillo y simplista es ver el resultado de las elecciones en Bolivia desde la óptica polarizante. Ramón Guillermo Aveledo propone otra mirada que permite, incluso, extraer un aprendizaje. O varios: para cada bando hay