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El presidente Piñera levanta el estado de emergencia en Chile

El presidente Piñera levanta el estado de emergencia en Chile

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, firmó los decretos necesarios para levantar el estado de emergencia que rige en varias regiones de país y de esta manera sacar a los militares de las calles después de más de una semana al cargo del orden público, confirmó la Presidencia.

«Con el objetivo de contribuir a que Chile recupere la normalidad institucional, el presidente de la república ha firmado los decretos requeridos para que, a partir de las 00.00 de este lunes 28 de octubre, se levante el estado de emergencia en todas las regiones y comunas que se había establecido», indica el documento oficial.

Con esta decisión, el mandatario cumplió con el anuncio realizado en la víspera en el que indicó que era su intención que para el inicio de la próxima semana los militares dejaran de estar al cargo de la seguridad nacional.

Piñera decretó el estado de emergencia, por primera vez desde que volvió la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en Santiago durante la noche del viernes de la semana pasada, día en el que explotaron las protestas en Chile en forma de manifestaciones, disturbios, incendios y saqueos.

La decisión obedeció, según explicó el presidente, a la necesidad de restablecer un orden público que se vio sacudido en la capital y que se extendió por todo el país.

Las protestas, que causaron la muerte de 20 personas, entre ellos 6 ciudadanos extranjeros, se reprodujeron desde Santiago al resto de Chile tras el alza en el precio del pasaje del Metro capitalino, la gota que colmó el vaso de la paciencia ciudadana frente la desigualdad y la injusticia social.

En el momento más álgido del despliegue militar, todas las regiones, a excepción de la austral Aysen, tenían alguna ciudad, provincia o la región completa con destacamentos de las Fuerzas Armadas en las calles.

La presencia de los militares, que posteriormente se acompañó con toques de queda que ya fueron levantados, provocó un rechazo social y recordó por primera vez en casi 30 años los años más oscuros de la dictadura.

El rechazo a la presencia de soldados fue constante durante los casi diez días que van de protestas.

El balance desde que estallaron las protestas en la noche del 18 de octubre es de más de mil heridos, casi la mitad por impactos de armas de fuego (bombas lacrimógenas, balines de goma o disparos de bala) y más de 3.000 detenidos, según las cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, un organismo público pero independiente que monitorea las protestas. 

El sábado el mandatario solicitó la renuncia a todo su gabinete y aplicó un paquete de medidas correctivas – el aumento de 20% en las pensiones básicas, el incremento de los impuestos a los más ricos y una disminución en el número de parlamentarios- que muchos chilenos consideraron insuficiente.

«Desde hace más de 30 años que la clase política de este país, incluyo a todos los políticos de todas las tendencias, no han sido capaces de solucionar los problemas reales de la gente, que son la educación, la salud y la previsión, porque nuestros jubilados reciben pensiones miserables», dijo Carlos Vial, un oficial del Ejército retirado de 63 años de edad.

«Son medidas insuficientes, aunque sí son un paso importante para lo que está pidiendo la gente, pero siguen siendo insuficientes», agregó por su parte Eduardo Pérez, un ingeniero eléctrico, de 49 años de edad.

Desplome de la popularidad de Piñera

Mientras el mandatario intenta responder a las masivas protestas -que incluyeron la marcha el viernes de cerca de un millón de personas en Santiago- su popularidad se desplomó a 14%, frente a 29% de la semana anterior al estallido social, de acuerdo con un estudio de la consultora Cadem realizado entre miércoles y jueves, publicado este domingo por el diario La Tercera.

Ese 14% rompe la marca que la misma encuestadora había registrado en marzo de 2016, cuando la mandataria socialista Michelle Bachelet alcanzó un mínimo de 18%, tras el estallido de un caso de corrupción que involucró a su hijo.

La crisis que enfrenta el gobierno de Piñera detonó el viernes 18 de octubre con una violenta jornada -que inició por el aumento a la tarifa del metro y se extendió a otras demandas sociales- con la quema de al menos 70 estaciones del tren urbano, saqueos e incendios en supermercados y otros comercios.

Piñera decidió entonces decretar el estado de emergencia y sacó a los militares a las calles de Santiago, por primera vez por protestas sociales desde el retorno a la democracia.

También decretó un toque de queda, que fue suspendido al sábado en Santiago, donde la vida de los ciudadanos comenzaba a regresar a la normalidad con la apertura de gran parte de los comercios y restaurantes en zonas céntricas de la capital.

Este domingo, cientos de voluntarios volvieron a salir a limpiar la ciudad: unos pintaban los muros de la ciudad, mientras otros barrían los escombros quemados y vidrios rotos que quedaron en estaciones del metro y en las esquinas por las barricada que se levantaron durante las protestas en la semana.

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