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El regreso de Mulder y Scully

Cuando los Expedientes Secretos X terminaron luego de nueve años al aire, mucho había cambiado en su narrativa. La nueva serie, limitada a seis episodios, combinará las dos maneras de contar sus historias, aunque lo hace con un inicio lento, muy lento. Pero los fanáticos que han esperado más de una década dirán "I want to believe"

El regreso de Mulder y Scully

Por un lado, Chris Carter, su creador, insistía en mantener la línea argumental que conducía la serie: las motivaciones de Fox Mulder por descubrir extraterrestres a quienes señalaba de haberle quitado a su hermana. A partir de allí, de la obsesión con lo paranormal, nacía la química con Danna Scully, científica pragmática y escéptica encargada de lanzar un cable a tierra entre tanta teoría de la conspiración. Por el otro lado, los episodios que mejor funcionaban eran los de historia contenidas, los de formato «monstruo de la semana», los que no requerían una continuidad.

El reestreno de la serie, con seis episodios nada más y el elenco original, generó gran expectativa en fanáticos que recuerdan los años 90 como si fueran ayer. Eran tiempos en que el internet no era herramienta portátil, los celulares meros instrumentos para llamar y la fotografía digital no existía. Pero ahora Mulder y Scully deben mostrarse adaptados al presente, en tiempos de Wikileaks y de las revelaciones de Edward Snowden.

Este lunes 25 de enero se estrena por Fox en Latinoamérica la que oficialmente es la décima temporada de The X-Files, con un primer episodio que comienza como un viaje en el tiempo: con los títulos y estéticas de hace 20 años, y hasta la emblemática música de Mark Snow.

Chris Carter, quien dirige y escribe el primer capítulo del regreso, se fue por el lado de la «mitología», recuperando las historias que construyeron a sus personajes, con Mulder dando una exposición inicial para propios y extraños, fanáticos y público cautivo. A partir de allí es un episodio raro, insuficiente, con auténticas escenas de relleno -como la visita a la vieja oficina del FBI- o hechas para justificar la reintroducción de un personaje. Es como si Carter hubiese hecho una lista de obligaciones que debía cumplir en ese primer episodio.

Mulder y Scully siguen con buena química. Y los actores que los interpretan, David Duchovny y Gillian Anderson, no han olvidado cómo portar la piel de esos agentes especiales del FBI, aunque aún no sean mostrados en uniforme ni chapeando. Ya no son una pareja, tenían tiempo sin verse, y es de las primeras cosas que quedan dichas para retomar la historia donde la dejó la película The X-Files: I Want To believe (2008). Eso sí, Duchovny a ratos se muestra aburrido, como en los últimos episodios de la serie original -cuando insistió, y fue complacido, en que la producción cambiara de Vancouver a Los Angeles para su comodidad a pesar de que eso modificó la estética del show.

El problema de ese primer episodio es con la historia, que luce abigarrada, queriendo cumplir con todos. Además, pareciera que Chris Carter perdió cierta fortaleza para reconectar con las intenciones de sus personajes. Por eso Mulder a ratos se siente distraído, extrañamente convencido por un Tad O’Malley (Joel McHale) e incapaz de utilizar su teléfono inteligente para registrar aquellas pruebas por las cuales se obsesionó hace dos décadas.

En HitFix y en The New York Times, entre otros, califican con notas muy bajas ese primer capítulo, titulado «My struggle». Y los primeros van más allá, al tratar sin guante de seda la segunda entrega. Más benevolentes son con el tercer episodio, escrito por Darin Morgan. Quizá a los libretos les falta la participación de genios como Vince Gilligan (Breaking Bad) y Frank Spotnitz, parte del equipo creativo original y ahora jefes de sus propias producciones excepcionales, Better Call Saul y The Man In The High Castle, respectivamente.

En Venezuela, el regreso de los Expedientes Secretos X también viene con otras características. Cuando se emitía la serie original, por solo mencionar un ejemplo, aún la televisión local era la que mostraba tales productos (en este caso, Televen), y con doblaje latinoamericano.

Apagones ponen en riesgo la vida de pacientes con coronavirus en Táchira

La deprimente situación en el Hospital Central de San Cristóbal, lo lleva al colapso. La falta de personal hace imposible que se puedan atender todos los pacientes. Algunas veces, solo hay 2 enfermeros para atender toda una planta de enfermos. También colapsan en los apagones que han provocado paros respiratorios en los pacientes. De 5 ventiladores que hay, solo 1 tiene baterías. Ni siquiera hay luces de emergencia