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Elecciones de Concejales: ¿abstención sin estrategia?

En las elecciones de concejales del pasado domingo 9 de diciembre solamente votó 27,4% del registro electoral venezolano, según palabras de la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. Ese escenario implicó dos realidades, más bien concatenadas: en los comicios dejó de votar más de 72% de la población y ese número se unió a los más altos en la historia venezolana en este tipo de eventos que, por ley, deberían hacerse conjunto a la elección de alcaldes

Elecciones de Concejales: ¿abstención sin estrategia?

En la elección de concejales y juntas parroquiales del 2000 la abstención alcanzó 76,2% y cinco años después en los comicios del 2005, el CNE reconoció una falta de participación de 69%, pero el experto electoral Eugenio Martínez aseguró que “la abstención más baja para comicios de concejales en los últimos 20 años se registró en 2013 cuando solo dejaron de votar 41%. No obstante, en ese proceso también se escogían alcaldes (como lo ordena la ley)”.

En la Ley de Regularización de los Períodos Constitucionales y Legales de los Poderes Públicos Estadales y Municipales publicada en Gaceta Oficial para el año 2010 se lee una premisa que desde el Ejecutivo se pasó por alto para la convocatoria de esta cita: “las elecciones de alcalde o alcaldesa y concejal o concejala de los concejos municipales, distritales y metropolitanos, se convocarán y efectuarán conjuntamente”. En este caso, las elecciones de concejales se realizaron un año después de lo estipulado y en solitario.

Dentro de lo que se establece en el artículo 95 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM), los concejos municipales representan el poder para impulsar proyectos de ordenanzas municipales, ejercer funciones de control sobre el gobierno y la administración pública municipal, llevar adelante investigaciones sobre las materias municipales que estimen pertinentes o destituir al alcalde. Y hasta ahora, en Caracas, solo tres municipios tenían un concejal perteneciente a la oposición: Baruta, El Hatillo y Chacao.

Antes de que Lucena apareciera en televisión nacional leyendo los resultados, la Red de Observación Electoral de la Asamblea de Educación ya había estimado que la abstención fue de 80% en 228 centros de votación y unos números tan altos no sorprendieron a especialistas en la materia.

El director de la encuestadora Delphos, Félix Seijas, escribió que en una realidad como la venezolana “ni participar ni no participar en una elección tiene sentido si tal decisión no forma parte de una estrategia amplia que genere en el bloque de poder la presión necesaria para producir una fractura”.

“La abstención de hoy podría ser histórica”, y para el estadístico hay seis motivos para ello. Empezando por la “manera ilegal” de celebrar las elecciones de concejales separadas de las de alcaldes, tal como lo establece la ley, seguido de factores como la falta de información respecto a lo que es un concejal y cuáles son sus atribuciones, pasando por la falta de confianza en el CNE y terminando con que “el poder de convocatoria del liderazgo opositor es bajo en todos los niveles, y algunos de los relevantes no intervinieron de manera alguna en el proceso”.

En estas elecciones no participaron todos los partidos de oposición que alguna vez conformaron a la extinta Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como Primero Justicia (PJ) o Voluntad Popular (VP). Sin embargo, el partido Avanza Progresista (AP) y sus aliados; Cambiemos Movimiento Ciudadano, Soluciones por Venezuela, Esperanza por el Cambio, MAS y Copei, inscribieron candidatos propios. Frente a un escenario dividido, y no únicamente entre el binomio chavismo-oposición, los líderes opositores no encontraron un camino para alzarse con la mayoría de votos.

El caso Baruta

En el Municipio Baruta, caracterizado por ser uno de los municipios opositores de la capital, según las actas de los centros de votación, al menos nueve cargos fueron para el Gran Polo Patriótico (GPP) y tres a los partidos La Fuerza Del Cambio o Por Amor a los Pueblos, promovidos ambos por el alcalde Darwin González.

La ahora concejal del municipio por el GPP, Georgette Topalián publicó en Twitter que el oficialismo venció a sus contrincantes, no solo representados por La Fuerza del Cambio o Por Amor a los Pueblos sino también por Alianza por el Cambio, Movimiento al Socialismo, Soluciones por Venezuela, Cambiemos, Copei y Avanzada Progresista.

Martínez explicó a través de la misma red social que ese municipio se perdió no por la abstención que caracterizó estos comicios sino por “la división entre los partidos de la oposición que decidieron acudir” y a esa afirmación se le sumó Seijas: “hay cansancio en una población acostumbrada a que se le vendan elecciones como soluciones finales, y no como parte de una hoja de ruta en la lucha por el cambio”.

Sin embargo, los políticos opositores no concuerdan.

¿Estrategia opositora?

El partido Primero Justicia, inhabilitado por su desconexión en las presidenciales de mayo, aseguró que la abstención fue una acción en la que “los venezolanos hablaron claro y fuerte”, una acción que marcó “la manifestación de rebeldía ante la dictadura más grande que podamos ver”.

Asimismo, indicó que lo sucedido en la jornada “es una reafirmación del pueblo venezolano que a partir del 10 de enero Maduro y su régimen inician su etapa final”, gobierno que, a su juicio, es criticado por “usurpar el poder y someter a nuestro pueblo al hambre y la miseria”.

Por otro lado, el representante de la Causa R y candidato a la gobernación del Estado Bolívar, Andrés Bolívar dijo que “en Venezuela, el voto perdió su eficacia para renovar la representación popular, para el cambio y la alternativa politica. En Venezuela, el voto no decide, el voto no elige. El acto de votación es un simple trámite para salir del paso y para que el dictador mantenga su fachada».

Mientras que el excandidato presidencial Henri Falcón, consideró que los altos niveles de ausentismo electoral obedecen a que la ciudadanía siente desconfianza a las instituciones del Estado y dijo que la no participación en el proceso no ayudará a cambiar la actual situación por la que atraviesa Venezuela.

“Abogamos por un gran acuerdo de unidad nacional que nos permita convocar a un proceso de elecciones libres y democráticas, para echar a este mal gobierno que ha generado el peor de los caos en todo el país”, escribió en Twitter.

Frente a la oposición en clara desunión, sin una estrategia pública y derrotada, el politólogo y profesor de la UNIMET Guillermo Aveledo Coll dijo en entrevista a El Estímulo que “en términos amplios, es trágico que una alternativa política no pueda expresar o acordar un programa de gobierno local y un modo de vida distinto, tanto más porque esos planes y propósitos han sido tenazmente diseñados para otras coyunturas. Pero esto es consecuencia de los asuntos no resueltos dentro del amplio espectro opositor, donde no hemos debatido con suficiente honestidad las implicaciones de este cambio estratégico”.

Martínez recordó lo que estuvo en juego durante estas elecciones: “la autonomía de los municipios está comprometida con las atribuciones que la Revolución otorga al llamado Estado Comunal. En el caso específico de los consejos comunales la ley los reconoce como las instancias para la gestión directa de las políticas públicas y proyectos”.

“El problema de fondo no es el caso #Baruta (aunque retrata bien los problemas de la oposición), ni la participación del 27% (recordando que a las 8:00pm hasta 14% de las mesas estaban abiertas). El problema es la falta de organización ante el avance del Estado Comunal”.  

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