24 horas en la ciudad más cara de Venezuela

Barquisimeto ocupó, por segundo año consecutivo, el primer escalón en un funesto ránking económico local: ser la ciudad con la mayor variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor. Su emblema en comida rápida, el pepito, cuesta casi el doble que en Caracas.

24 horas en la ciudad más cara de Venezuela

María Rojas siempre ha vivido en Barquisimeto. En su posición dentro de uno de los hoteles cinco estrellas de la ciudad, ve pasar a muchos turistas, especialmente extranjeros, mágicamente millonarios por los diferenciales cambiarios. Pero no es su caso. Más allá de la escasez, reconoce que la ciudad musical “se ha vuelto cara de repente, como de dos años pa’ca”.

No ayuda la abrupta subida del INPC, que escaló a 141,5% anualizado al tercer trimestre de 2015. Los precios locales doblaron entre enero y septiembre del año pasado, en su opinión porque “los comerciantes especulan, los bachaqueros especulan y todo lo pagamos nosotros”. La realidad puede ser mucho más densa, pues el BCV no es capaz de medir este tipo de fenómenos.

¿Qué ve un caraqueño cuando llega a Barquisimeto? En épocas de la octavita de las festividades de la Divina Pastora, muchas imágenes de la Virgen a precios de turista. Una réplica en cerámica, tamaño de mesa de sala, se puede comprar hasta por 28.000 bolívares. La primera quincena de enero es “la mejor del año”, en boca de comerciantes del mayor centro comercial de la ciudad. Ayuda que dos millones de personas, entre locales y peregrinos, se acercan a rendirle pleitesía a la patrona de Lara. “Dicen que en enero no hay plata, pero eso no es verdad en Barquisimeto. Se vende mucho, incluso mejor que en diciembre”, comenta el encargado de una tienda de orfebrería ubicada en el Sambil.

La estadía en la ciudad puede no hacerse tan cara. Un hotel ejecutivo en el centro de la ciudad, como Los Leones, puede reservarse por menos de 10 mil bolívares la noche. Pero los cinco estrellas compiten con los precios de Caracas. Una cama se cotiza por encima de los 35 mil bolívares diarios. El transporte tampoco colabora: la “carrera mínima” está en 400 bolívares en taxi, y “500 en la noche, por la seguridad”, comenta el chofer de la línea Libertaxis que maneja hacia uno de los corazones de la ciudad: la calle del hambre.

En Barquisimeto no se comen arepas. Una vez un periodista caraqueño pidió una al salir de un evento y terminó en el terminal de buses de la ciudad a medianoche, comiendo de la cava de una señora que solo tenía “de carne mechada”. Además de la capital musical de Venezuela, es la capital del pepito: canilla con carne, pollo, o mixta combinada con papitas fritas. Es en el precio de la comida donde se ve la carga inflacionaria en Barquisimeto. La especialidad de la casa se cotiza a 1.300 bolívares (1.450 con refresco de vaso) o, en cristiano, 600 bolívares más que en el famoso Eusebio de Caracas.

De regreso al Sambil, no hay colas en el Rattan. Sí hay aires acondicionados split, de esos que no se consiguen en Caracas, a 192.500 bolívares. ¿La marca? Pancho Gomita (bueno, no es Pancho Gomita, pero sí ninguna conocida). A unos metros, los Samsung son unos 2.000 bolívares más caros. También hay televisores y celulares de última generación. No serán muchos los que salgan con compra.

Una leche condensada y un jugo pequeño son 945 bolívares. Le puede parecer barato, pero un momento: El espeso líquido no viene en lata, sino en cartón y no es la popular presentación de 397 gramos, sino una 25% menor. A pocos metros, camino a la Flor de Venezuela ofrecen, encaletado y bachaqueado, papel tualé a 500 bolívares el paquete de cuatro. A ese precio, ni en Caracas.

Tomando unas fotos al pie de la estructura de Fruto Vivas se para, de la nada, un vehículo. En la Venezuela de 2016, el país más violento del mundo, uno teme lo peor. Pero es un campesino que ofrece, al azar, cartones de huevo. Son mil bolívares que no permiten subir al avión. Algunas cosas son más frescas – y menos caras- en Barquisimeto.