8 medidas del gobierno que no acabaron ni acabarán con las colas

Las colas para la compra de bienes básicos se han hecho costumbre en Venezuela desde hace más de dos años, pero en el último se han convertido en el dolor de cabeza de los ciudadanos que buscan conseguir una lista de productos subsidiados y que presentan altos niveles de escasez. En varias ocasiones el gobierno ha hecho anuncios con el fin de eliminar las colas, pero cuáles han sido los resultados.

8 medidas del gobierno que no acabaron ni acabarán con las colas

El primer síntoma de que las cosas comenzaron a ponerse peor se dio en la segunda mitad de 2014, cuando el diferencial cambiario entre la tasa más baja de Bs 6,30 y la del mercado paralelo y los precios controlados potenció la fuga de productos por la frontera colombiana.

En agosto de ese año, el presidente Nicolás Maduro anunció un plan para atacar el contrabando con un operativo de cierre parcial de la frontera que no resolvió el problema de la escasez ni las colas.

El “bachaqueo” o reventa de productos controlados se volvió el mejor negocio para quienes tenían o tienen acceso directo a las mercancías o hacen varias horas de cola para comprar en establecimientos comerciales los bienes a precios regulados, que luego comercializan con ganancias infinitas en el mercado informal.

Tan lucrativo es “bachaquear” que trabajadores formales han abandonado sus empleos (y beneficios sociales) para dedicarse a esta actividad informal que les deja grandes cantidades de dinero en una economía que se mueve en efectivo ante una inflación que en 2015 se ubicó en 270%, según analistas independientes, y que erosiona el poder de compra del venezolano.

La escasez se agudizó a partir de diciembre de 2014 cuando la caída de los precios del petróleo disparó las compras nerviosas.

En no pocas ocasiones el gobierno ha anunciado medidas (trabas) para poner fin a las colas, pero las acciones se han enfocado en atacar la consecuencia y no la causa, por lo que el problema, lejos de resolverse, se ha agravado.

Mientras se mantengan los controles de cambio y de precios que introducen distorsiones en la conformación de precios en la economía, el resultado seguirá siendo el mismo: escasez, colas e inflación.

Desde el plan anticontrabando de 2014, el gobierno ha hecho varios anuncios con los que ha buscado acabar con las interminables colas, pero que no desaparecer las filas en los puntos de venta formal ni mejorar la oferta de bienes.

– Terminal de cédula de identidad. En la red de comercialización del Estado se impuso en enero de 2015 el racionamiento de una serie de productos básicos con precios regulados. Así, los usuarios vieron mermar sus posibilidades de compra a dos días a la semana, limitada al terminal de cédula de identidad, así como las cantidades. Los días lunes compran los ciudadanos cuyo documento de identidad concluya en 0 y 1, los martes, 2 y 3, los mièrcoles 4 y 5, los jueves 6 y 7, los viernes 8 y 9. Los sábados se permite adquirir bienes regulados a quienes tengan cédulas que terminen en números del 0 al 4 y los domingos del 5 al 9.

Abastos Bicentenario, Mercal y Pdval comenzaron a vender bajo esta modalidad que meses más tarde el gobierno llevó también a las cadenas privadas que expenden alimentos, artículos de higiene personal, de limpieza del hogar y farmacéuticos.

– Detención de empresarios y gerentes. Las enormes colas al frente de establecimientos comerciales y anaqueles a medio llenar fueron las razones que llevaron al gobierno, comenzando el mes de febrero del año pasado, a poner en prisión a directivos de Farmatodo y Practimercados DíaDía, por la presunción de los delitos de boicot y desestabilización económica.

La medida representó en el caso de DíaDía, que el gobierno ocupara de manera temporal la de red de 36 tiendas en el país y la administración del negocio de manera conjunta con Pdval.

– Captahuellas. Tras meses de aviso de que los dispositivos biométricos se impondrían como método de validación de la identidad del usuario -los bachaqueros manejaban varias cédulas de identidad-, los equipos empezaron a utilizarse en las redes públicas y alguna que otra sucursal de la cadena privada Makro. Luego debieron sumarse el resto de las grandes cadenas seleccionadas por el Ejecutivo.

– Eliminan ventas por número de cédula, vuelven las ventas por número de cédula. A mediados de junio el entonces ministro de Alimentación, Carlos Osorio, anunció que el documento no sería exigido al momento de la compra porque las captahuellas estaban funcionando. Pero el experimento no dio el resultado esperado y hubo que revertir la medida por el caos que ocasionó la presencia de miles compradores que abarrotaban las instalaciones públicas y las agresiones al personal, que dejó varios heridos.

– Cierre de la frontera con Colombia. En agosto, el presidente Maduro sorprendió con el cierre parcial y por 60 días de la frontera de algunos municipios tachirenses con el vecino país, que días más tarde se extendió a todos los límites de ese estado, Zulia, Apure y Amazonas. La medida fue prorrogada por igual lapso en todos los casos. El contrabando de extracción se mantiene y las colas y escasez no se han reducido.

– Exigencia de récipes médicos hasta ecosonogramas. Las “medidas” pueden alcanzar niveles de arbitrariedad, según los fiscales de la Sundde o de la llamada Guardia del Pueblo de turno. Así a las embarazadas se les pide en algunos establecimientos el ecosonograma para la venta de pañales y a las mujeres el récipe para venderles pastillas anticonceptivas, que casi nunca están disponibles.

– Medidas regionales. Por tratarse de estados fronterizos sufren con mayor rigor tanto la escasez de producto como las colas. Los gobiernos regionales, en algunos casos municipales de Táchira y Zulia se han puesto “creativos” para intentar poner fin al bachaqueo. En Táchira, no solo los bienes prioritarios se venden por cédula. Desde septiembre se decidió que todos los productos se adquirirían por el terminal de cédula. La decisión se revirtió dos semanas después y la medida quedó circunscrita a 14 productos.

En Zulia, los supuestos bachaqueros comenzaron a ser bloqueados en el mes de septiembre, en algunos comercios escogidos como pilotos por las autoridades municipales. Un programa de informática detectó que ciertas personas compraban hasta tres veces en un día en distintos establecimientos. Se les impidió la posibilidad de volver a comprar hasta que saliera de sistema. Hasta a los trabajadores de los supermercados se le redujeron las compras a un día a la semana.

– Drones al combate. El ministro de Interior, Justicia y Paz, Gustavo González López, dijo comenzando febrero de 2016 que el gobierno aplicaría una nueva normativa legal para el manejo de drones, a fin de garantizar “el uso correcto en áreas como el bachaqueo y seguridad ciudadana”. Se desconoce si esta decisión guardia relación con las declaraciones dadas a VTV en enero por William Contreras, titular de la Superintendencia Nacional de Precios, en las que dijo que hay que atacar el problema de las colas desde el punto de vista científico y político.