Afectados de Sanitas denuncian abusos y piden mejorar el servicio

El descontento de los asegurados persiste en la empresa Sanitas Venezuela. Con consignas y pancartas manifestaron su reclamo ante las desmejoras del servicio después del cambio de dueños de esta firma de medicina prepagada hace nueve meses.

Representantes de la comisión de los clientes de Sanitas Venezuela protestaron este jueves a las puertas de su oficina ubicada en la torre Galipán en la avenida Francisco de Miranda, en el este caraqueño.
Un grupo de al menos 50 personas, la mayoría personas de la tercera edad, acusaron a la empresa de cometer abusos contra sus afiliados y señalaron que se «mantendrán denunciando ante los medios de comunicación la precaria situación que sufren«, desde que se instaló la nueva junta directiva de la empresa el 4 de agosto de 2017.
Los usuarios denuncian que Sanitas dejó de prestar servicios básicos, tales como de laboratorio, radiografías y resonancia magnética. Esta ausencia de servicios ocasionó la muerte de un paciente en las últimas semanas,  denunció Mary Hernández, vocera de la comisión de los clientes de Sanitas.
La vocera también denunció que otros clientes debieron acudir a clínicas privadas para ser operados ante la falta de cobertura de la firma, que solo posee acuerdos con la clínica Vidamed. 
Hernández, además, acusó a  la empresa de no cancelar los reembolsos, por lo que los usuarios «tienen miedo» y están «desesperados», a pesar de que la Constitución cubre legalmente el derecho a la salud en su artículo 26.
La vocera recordó que la comisión se reunió el pasado 26 de marzo con el presidente de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (Suedaseg), Juan Carlos Cabello Mata, para denunciar los problemas que enfrentan los clientes.
A raíz de ese encuentro, los representantes de la empresa se comprometieron a elevar los montos de las coberturas para sus afiliados, pagar los reembolsos y ofrecer los servicios que dejó de prestar la firma. Sin embargo todo ha sido incumplido, dijeron los afectados.
«Estamos en la clínica Vidamed que es un centro de salud de baja categoría, donde no ofrecen los servicios básicos. 80% de los asegurados de Sanitas está en Caracas y el resto en el territorio nacional. Tenemos una situación muy grave. Los dueños de Sanitas no dan la cara, no sabemos que hay detrás de todo eso. Estamos pagando una medicina prepagada y no la estamos recibiendo», expresó Hernández.
Los problemas de servicios de Sanitas, una empresa de origen español, comenzaron con el cambio de dueños de la empresa en Venezuela. Una movida gerencial en la que se desconocen los integrantes de la junta directiva y el nombre del presidente de la firma, afirmó Hernández.
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-Servicio para los usuarios-
Rosa Virginia Ladera, una manifestante que dijo tener 21 años de relación clientelar con Sanitas, aseguró que desde el 14 de septiembre del año pasado la empresa de medicina prepagada no le da respuesta a su caso. Su esposo tuvo que operarse de la vista en otra clínica que no está afiliada a la empresa, por lo que sigue esperando el reembolso.
«Les entregue las  facturas originales y aún no nos han pagado el reembolso, las operaciones costaron Bs 3.640.825 millones y necesito mi dinero, el cual lo debo. Vivo en Los Teques y antes teníamos tres clínicas afiliadas en los Altos Mirandinos, ahorita no tenemos nada. Nos tenemos que trasladar por cualquier emergencia a Vidamed. Ellos prometieron que después que aumentarán las tarifas, el servicio iba a mejorar, pero eso es mentira ¿Qué vamos a hacer? morirnos. Queremos que Sanitas se pronuncie», expresó a El Estímulo.
Ernesto Alemán, otro cliente con más de 20 años de lazos con Sanitas, afirmó que los servicios han desmejorado considerablemente. Tiene 76 años, por lo que su situación es más complicada debido a que no hay otra compañía de seguros que lo acepte por ser de la tercera edad.
«Antes teníamos de 15 a 20 clínicas afiliadas alrededor del país de primera calidad, ahora queda Vidamed, que no se da abasto. En vista de todo esto que ha ocurrido, yo quisiera retirarme, pero no puedo. Existe una posibilidad con los Estados Unidos, pero la prima más pequeña cuesta $30.000, dinero que no tengo. Me tengo que morir acá», dijo con frustración.
Carlos Ramos contó que todos los médicos afiliados con Sanitas que lo atendían se han ido del país. Esto lo obliga a pagar con su tarjeta de crédito los servicios que requiere. Tiene 72 años y aún se mantiene trabajando como ingeniero.
«Mis médicos de toda la vida se fueron porque Sanitas no pagaba. Va buscar un internista y no hay. No puedo ir  a la Clínica Vidamed por la inseguridad y la lejanía. Yo vivo en Baruta. No hay servicio, no hay nada. Estoy pagando un seguro, no me cubre, pero debo resolver», finalizó.
 

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