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Argentina, sueño de consumo de miles de venezolanos, vive pesadilla financiera

Argentina, uno de los destinos preferidos de los miles de venezolanos que huyen del colapso de la economía chavista, enfrenta hoy una dura crisis en medio de un programa de ajustes que desafía las capacidades del gobierno liberal de Mauricio Macri. Uno de los países que más ha abierto sus brazos a los inmigrantes, enfrenta turbulencias que pueden agravar las condiciones económicas de toda su población. 

Argentina, sueño de consumo de miles de venezolanos, vive pesadilla financiera

Para los inmigrantes, como esos venezolanos que llegan a diario al país sureño que les ha abierto sus puertas, se complica la realidad de intentar abrirse camino fuera de casa.

Solamente la semana pasada, la última de agosto, el mercado cambiario experimentó sus momentos más dramáticos en los dos años que lleva Macri en el poder: en tan solo cuatro días el dólar subió 25%, para cerrar la semana en 38 pesos.

Esta primera semana de septiembre su comportamiento dependerá de si esta nueva fase de los ajustes anunciados por Macri entre sábado y domingo para acelerar un acuerdo con el FMI podrá llevar suficiente confianza a los agentes económicos y calmar los agitados mercados.

Para un inmigrante, la solidez de la moneda del país escogido es una pieza crucial al momento de prefigura su futuro y su presente.

Es el caso de los venezolanos, que intentan desesperadamente enviar remesas, medicinas y alimentos a sus familiares que soportan la mucho peor situación venezolana.

La inflación argentina es del 25%, muy lejos del millón por ciento anual de Venezuela, pero para un país normal, 25 por ciento es bastante…de hecho es una de las más altas en el mundo.

Las tasas de interés sí son las más altas del mundo hoy, tras ser elevadas al 60% en un hasta ahora infructuoso esfuerzo pro propiciar los depósitos en pesos y defender la monedas de los ataques del mercado.

En un dramático mensaje a los argentinos, Macri atribuyó el recrudecimiento de la crisis a las condiciones internacionales y a la necesidad de actuar más rápido, es decir, de reducir la gradualidad.

«No me van a encontrar del lado de los que especulan pensando en la próxima elección. Me van a encontrar del lado de los que dejan la vida por ustedes», prometió, citado por el portal de noticias Infobae.

En su mensaje al país, el presidente Macri declaró la emergencia e intentó justificar sus nuevos pasos:

«Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, que va en contra de lo que queremos fomentar: más exportaciones para generar más trabajo en cada rincón de la Argentina. Pero les tengo que pedir que entiendan que es una emergencia y que necesitamos de su aporte», dijo sobre el impuesto a las exportaciones.

“La euforia que generamos” después de que “el cambio ganara las elecciones y haber frenado el camino que nos llevaba a ser Venezuela nos llevó a convencer a quien nos prestaba la plata a dejarnos tiempo”, señaló en referencia a su llegada al poder en diciembre de 2015.

Macri también atribuyó la crisis actual a la peor sequía en más de medio siglo (la economía argentina depende del campo, como gran productor mundial de commodities agrícolas); al fuerte aumento de los precios del petróleo importado; al alza de las tasas de interés en Estados Unidos (que encarece los pagos de deuda externa); a los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

“Hasta que no tengamos un presupuesto sólido, los argentinos vamos a estar expuestos”, dijo y su gobierno se propone llevar el déficit fiscal a 0 en 2019.

Esos significa más austeridad, menos inversiones del Estado y más cobros de impuestos.

Y todo eso significa menos dinamismo económico, por lo menos en los primeros meses del plan de ajuste repotenciado que será presentado al FMI en las próximas horas en Washington, a donde viajaron los líderes del equipo económico este lunes en busca de que se acelere el financiamiento millonario que podría darle respiro a Macri.

El equipo es encabezado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, pese a recientes rumores sobre su posible salida del cargo.

También decidió reducir a la mitad el número de ministerios. “Los gobiernos tienen distintos momentos y en cada momento se necesitan equipos diferentes. Vamos a dar una respuesta más focalizada en el momento que se vive”.

Esto significa menos plazas de empleos en el sector público, en momentos en el que el estratégico sector exportador privado tendrá más presiones sobre sus cuentas y sus bolsillos.

“Con esta devaluación la pobreza va a aumentar. Vamos a estar ahí para quienes estén más expuestos”, dijo al prometer atenuar el impacto de la inestabilidad cambiaria.

-Un tango para los venezolanos-

Los manuales del juego indican que las devaluaciones pueden favorecer a mediano plazo el sector exportador de un país, ayudarlos a llevar sus mercancías a los mercados externos y amplificar en moneda local los ingresos y estimular inversiones y empleos en sectores competitivos.

Pero esa apuesta es mediano y largo plazo mientras las necesidad inmediatas crecen y el gobierno tendrá que hacer malabares para cumplir su promesa de ayudar a los más pobres con algún tipo de subsidios que le permitan comprar tiempo y lidiar con la ira de la oposición, a la vez que quiere reducir el déficit (que genera más inflación).

“El golpe que recibimos en estos cinco meses es duro. El mundo nos dijo que vivimos arriba de nuestras posibilidades. Creímos con excesivo optimismo que podíamos ir despacio pero tenemos que ir más rápido”, dio Macri.

“Claro que quisiera pagarles más a los profesores universitarios, a los enfermeros, a los policías… Me encantaría tener más presupuesto para ciencia y tecnología. o llegar más rápido con las cloacas que prometimos… Pero cualquier estrategia de desarrollo necesita empezar por ahí: gastar menos de lo que recauda”, dijo.

“El fracaso de la Argentina es que siendo uno de los países potencialmente más rico del mundo, el 30% de su población está en la pobreza”, sentenció.

Claro que para los venezolanos ese 30% es bastante bajo pues en su país la pobreza supera el 80% según estudios de las universidades más prestigiosas (Encovi).

“Los venezolanos nos sentimos protagonistas de ´back to the future’. Quizás por ello, entendemos lo importante de un acuerdo político para que la oposición «acompañe» las medidas que está tomando el gobierno”, señaló desde Buenos Aires la periodista venezolana Lorena Labarca a El Estímulo.

“El estado de ánimo del argentino se mueve como el dólar. Aquí todos se protegen comprando dólares. Todos. Escuchas a las abuelas tocando el tema mientras caminan por la calle”, agregó sobre un tema común en las conversaciones diarias.

Como inmigrante, Labarca también se siente temerosa por el desempeño de la economía, pues ello puede incidir en el cierre de empresas en un país donde el 70% más o menos son pequeñas y medianas empresas y que eso conlleve a más desempleo.

“Cuando llegamos, en diciembre de 2017, el dólar se cotizaba en 17 pesos y la inflación cerró en 21%, para este año algunos economistas la han proyectado en 40%. ¿Qué hacer? Ser más austeros y tener ahorros en dólares…Y para ñapa: rezar para que el acuerdo con el FMI surta efecto pronto», dijo.

El año pasado (septiembre 2017) un estudio de la Universidad Tres de Febrero, de Argentina, revelaba el perfil del inmigrante venezolano:

El 67% de ellos eran profesionales y el 65% tenían empleos formales. Además, 3 de cada 4 encuestados realizaron estudios universitarios o de posgrado y casi la mitad (48%) se encontraba viviendo en Argentina hacía menos de un año.

«La percepción que los encuestados manifestaron acerca de la experiencia de ser extranjero en Argentina es claramente positiva. Se observa que el 93% calificó a su vivencia como buena o muy buena, mientras que el 80% declaró no haber sido víctima de ningún tipo de discriminación. Por otro lado, el principal motivo de residencia se vincula a cuestiones laborales (52%) y un porcentaje ínfimo (6%) expresó que los motivó la crisis política de Venezuela”, decía el in forme.

La mitad de los encuestados manifestó poseer DNI (Documento Nacional de Identidad) y residencia temporaria, el 27% dijo tener DNI pero residencia permanente. Asimismo 3 de cada 4 respondentes habita en departamentos alquilados y solamente 2 de cada 10 entrevistados vivía en hostels o en residencias universitarias.

No está claro cómo ha cambiado ese perfil en el último meses, cuando se aceleró la llegada de venezolanos a Argentina, mucho menos cómo la crisis económica impactará en general a los inmigrantes en un país donde – parafraseando a Carlos Fuentes- la mayoría de sus habitantes desciende de los barcos, o de los aviones.

Según información de la Dirección Nacional de Migraciones, desde que se inició la presidencia de Macri hace dos años y medio, han sido legalizadas 560.000 personas en Argentina.

“Esto implica un número similar a los que radica Estados Unidos, un país que si bien tiene restricciones de ingreso, cuenta con una población nueve veces más grande que la de la Argentina”, dijo Diego Enriquez, director General de Técnica Jurídica de la DNM, en un encuentro el 22 de agosto pasado, para orientar a inmigrantes venezolanos acerca de las posibilidades de trabajo en áreas prioritarias para Argentina, como ingeniería en petróleo, civil, electrónica, en energía, minas y sistemas).

Las autoridades buscan desconcentrar la población migrante calificada que se asienta en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores.

“El fenómeno de Venezuela es muy llamativo, primero por una deuda de gratitud que la Argentina tiene hacia el pueblo venezolano, que tiene que ver con esa solidaridad que tuvo en su momento con los argentinos. Pero también la calidad de su gente fue recibida de una manera magnifica por el pueblo argentino. La integración que se produce es casi natural”, dijo Hioracio José García, director general de Migraciones del gobierno de Macri, en un evento en julio pasado.

El ministro del Interior, Obras Públicas y Viviendas, Rogelio Frigerio, dijo en febrero pasado cuando su gobierno anunció que facilitarían los trámites para los venezolanos que “más del 10 por ciento de los inmigrantes que ingresaron al país en los últimos dos años son venezolanos”.

El arribo “se viene acelerando en los últimos meses producto de la situación tremenda que está viviendo ese país latinoamericano en términos de persecución política y de crisis económica casi terminal”, dijo.

Otros datos del DNM, citrados por e diario brasiñeo Folha de Sao Paulo, daban cuenta de la legada de 21.444 venezolanos a Argentina solamente en el primer semestre de 2018.

Cifras oficiales citadas por el diario argentino Clarín, indican que en 2017 la llegada de venezolanos había crecido 140% con relación con 2016 y seis veces lo registrado en 2015. Fueron 27.075 en todo el año, cifra ya casi alcanza en el primer semestre de 2018…antes de que se agudizara la crisis fiscal que enfrenta el gobierno de Macri.