Caída del bolívar frente al peso infla los precios en Táchira

La pérdida del valor del bolívar frente al peso colombiano (un bolívar equivale a 0,20 céntimos de peso al cambio del viernes 4 de agosto) está golpeando dramáticamente a la población tachirense, que consume en un alto porcentaje los productos que llegan de Colombia por la fuerte escasez que existe en el territorio nacional.

Caída del bolívar frente al peso infla los precios en Táchira

En la última semana la moneda venezolana ha tenido una drástica caída de al menos 10 puntos en las casas de cambio de Cúcuta y La Parada, acción que repercute negativamente en el costo de los alimentos (arroz, azúcar, harina de maíz y trigo, aceite, artículos de higiene personal, entre otros) que pasan a través de la frontera colombo-venezolana.
Tanto en San Cristóbal como en cualquier población del estado es común encontrar no solo en los mercados populares sino en cualquier venta improvisada, anaqueles repletos de alimentos hechos en Colombia, lo que no parece normal es encontrar las tradicionales marcas nacionales.
Álvaro Rojas es el encargado de un puesto de venta de alimentos en el mercado de La Ermita en San Cristóbal, él aun no sale de la sorpresa que le ha ocasionado el incremento de los productos.
“Ahora tenemos que invertir en promedio el doble de lo que gastábamos la semana pasada en comprar la misma cantidad de alimentos para revender. Nos llevamos 10 costales de billetes a Cúcuta y nos traemos apenas dos con mercancía”, explicó.
Lamentó la situación porque asegura que finalmente quien termina pagando “los platos rotos” es el consumidor.
“Un aceite de 900 cc estaba en 14.000 bolívares y hoy subió a 17.000 y el de litro que se vendía en Bs 15.000 pasó a costar 18.000. Esto se debe a la devaluación del bolívar. El kilo de arroz que vendemos más económico es a 7.000 bolívares que es el tipo C, arroz partido tipo A está en 11.000 y 12.000. Con 50.000 bolívares solo se compran tres o cuatro productos”, comentó.
Otro de los problemas que han contribuido a la pérdida del valor del bolívar frente al peso, dice el comerciante, “es que si el bolívar está a 0,20 pesos, así se lo reciben si usted lleva billetes nuevos, pero si lleva los billetes viejos de 100 y 50 se los reciben a menos valor (0,18) y nosotros perdemos más”.
Álvaro es colombiano, tiene 40 años residenciado en el país y aseguró que en todo ese tiempo en Venezuela “no ha había visto un gobierno tan malo. Les han cerrado las puertas a los empresarios en vez de darle la mano. El gobierno no piensa en el bienestar del pueblo”.
“El gobierno dice que ahorita se va a solucionar todo y es mentira, las cosas seguirán igual porque aquí no se controla nada. Si quisieran arreglar la situación deben empezar por llegarles a las cúpulas grandes. Los productos nacionales se compran solo en los mercados de mayoristas y un fardo de harina Pan aquí es casi incomprable, pasa los 300.000”, señaló.
– La caída después de la Constituyente –
Si bien es cierto que la moneda nacional ha venido perdiendo fuerza frente al peso desde hace varios meses, los comerciantes y revendedores de productos colombianos coinciden en que desde el pasado martes 1º de agosto la depreciación de la moneda ha sido veloz.
“Desde que empezó agosto es impresionante la subida de los precios de los alimentos. Hay cosas que vendíamos a 8.000 y en dos días nos llegó a 12.000. Esto se debe a la baja del bolívar. A pesar de eso la gente los compra porque productos venezolanos no hay. La gente lleva menos cantidades, pero no les puede faltar el arroz, la harina y el azúcar”, dijo Luis Velázquez a El Estímulo.
La harina de maíz es uno de los productos que presenta mayor demanda del consumidor y también más incremento: un kilo pasó de 9.000 a 12.000 y hasta 15.000.
Un paquete de 54 pañales desechables para bebés pasó de 160.000 bolívares a 220.000, es decir, que cada pañal cuesta 3.000 bolívares.
Los productos nacionales se han distribuido poco en la región, según los comerciantes, salvo los que vende Empresas Polar que “es la única empresa que se mantiene operativa con la venta de alimentos”.
Por su parte el vendedor Miguel Sandoval, explicó que a medida que baja el bolívar, el valor de los productos se incrementa. Un jabón de tocador que se vendía en 4.000 bolívares ya está en 8.000, un incremento de 100%.
La crema dental se consigue entre 14.000 y 15.000 bolívares cuando el precio era de 8.000, un aumento entre 75% y 87,5%.
“No hemos podido reponer inventario estos días. La comida es lo más buscado, lo indispensable, lo demás pasó a un segundo plano. No hay una persona que no se queje cuando viene a comprar. Son pocos los venezolanos que no están pasando necesidades ahorita”, precisó Sandoval.
La poca seguridad financiera y económica que ofrece el gobierno nacional, es para Miguel la razón de la actual crisis que se atraviesa.
“En las casas de cambio de Cúcuta hay maletas de bolívares. Ya no los quieren recibir y esto hace que se devalué más la moneda», sostuvo.
“No conozco a nadie que haga un mercado completo porque la gente hace apenas para el diario, un kilo de cada cosa y ya”, agregó el vendedor.
– “Toca comer menos” –
“Todo está muy costoso, vine a comprar azúcar y un kilo vale 12.000, la semana pasada estaba en 8.000. Estos aumentos son exorbitantes. La semana pasada todo estaba entre 6.000 y 7.000, era más o menos comprable pero ahorita nada está por debajo de 11.000”, se quejó Juan Méndez.
Juan es habitante de San Cristóbal, padre de cuatro hijos y vive con su esposa. Dijo que compra un kilo de arroz y eso tiene que alcanzarles para cuatro comidas.
“Lo rendimos con verduras como papa y zanahoria. Ya no comemos como antes, nos toca comer menos y más caldos. Comer alimentos sólidos es imposible, ahora hacemos sopas y con eso nos llenamos”.
Durante el recorrido por el mercado popular hubo quienes se quejaron de que se ven obligados a comprar los alimentos traídos de Cúcuta porque los nacionales salen más caros en la mayoría de los casos.
“Una familia de seis personas como la mía no aguanta estos precios y nos toca comprar verduras, plátanos y yuca que salen en 3.000 bolívares el kilo para poder completar. La inflación ya nadie la aguanta porque un kilo de arroz apenas nos alcanza para dos comidas. Comemos más vísceras, hígado y nuestra alimentación empezó a cambiar. Yo tengo 15 días sin comer carne”, confesó el comprador.
Coincide con la mayoría de los consultados en que el gobierno es el responsable de la crisis y no confía en que la situación económica que vive Venezuela mejore próximamente, al contrario, asegura que empeorará porque el bolívar cada día que pasa pierde aún más valor.
“El gobierno tiene todo el poder y los militares se quedan con todo lo que llega, el pueblo nada”.]]>