<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Caraqueños pernoctan en supermercados pese a amenaza de sanción

Todos los días se reparten 200 números (80 para adultos mayores, 20 para discapacitados y el resto para los demás consumidores) en el Mercal de Las Acacias, en Caracas. A pesar de que se entregan un día antes al asignado por el terminal de la cédula, muchas personas duermen a las afueras del lugar a la espera de los productos básicos.

Esta historia se repite alrededor de varios de los abastos y supermercados que componen la red pública en Caracas. «Llegué a las 5:00 am aquí y ya había una cola larguísima», dijo una mujer mayor que había comprado dos kilos de harina de maíz, un kilo de jabón en polvo y un kilo de leche en el Bicentenario del centro comercial de Los Ilustres, en Los Símbolos.

En el Pdval de la parroquia de San José, en la ciudad capital, muchas personas llegan a las 3:00 am para ser los primeros en comprar, pues las colas suelen extenderse hasta más de cinco cuadras. «He durado hasta seis horas y media en una cola», comentó una muchacha que estaba en la fila sin saber qué productos se estaban vendiendo.

«Hay una pareja que todas las noches viene y se instala aquí (afuera del Pdmercal del centro comercial Manuelita Sanz, en Chacaíto), cobra Bs 300 por reservarte un puesto en la cola», comentó un habitante del sector. 

Hasta la fecha ninguna autoridad ha prohibido oficialmente las pernoctas en los alrededores de los locales comerciales y centros de distribución de alimentos de la capital. Juan Carlos Dugarte, jefe del Gobierno del Distrito Capital, dijo hace más de una semana que aplicaría medidas al respecto, pero no detalló a partir de cuándo.

Sin embargo, en otras zonas ya se han establecido prohibiciones expresas a las pernoctas, como en las siete parroquias del municipio Guaicaipuro del estado Miranda, de acuerdo al decreto número 023-2015. Con esta medida se busca combatir el «bachaqueo» y reventa de artículos de primera necesidad.

El decreto también prohíbe la aglomeración de personas, a pie o en vehículos, en las inmediaciones y zonas adyacentes a los establecimientos comerciales, tanto públicos o privados, cuando estos se encuentren cerrados o no se haya colocado la mercancía a la venta del público.

Por su parte, en Ocumare del Tuy, otro sector de Miranda, el pasado 24 de agosto se aprobó el decreto municipal 0006-2015 que castiga la pernocta y permanencia en las afueras de los comercios que venden productos de primera necesidad bajo control de precio mientras estén cerrados. Las sanciones van desde 200 hasta 10.000 unidades tributarias.

-Solo cédula, por ahora-

El pasado 22 de agosto el secretario de seguridad ciudadana de Cabimas, Omar Robertis, quien integra la Comisión Municipal de Alimentación del Zulia, dijo que se está estudiando solicitar el RIF y la planilla del CNE, además del documento de identidad, para «minimizar colas».

Según el portal web de El Nacional en los Mercales de los Jardines de El Valle y Magallanes de Catia, en Caracas, la medida de solicitar el RIF o la carta de residencia para evitar que habitantes de otros sectores compren allí ya se está utilizando.

No obstante, esta política aún no se ha generalizado. Tras un recorrido por varios establecimientos Mercal, Abastos Bicentenario, Pdval y Pdmercal de diferentes zonas de Caracas, se pudo constatar que lo único que piden para vender los productos básicos es la cédula.

En los Abastos Bicentenario la solicitan al pagar en la caja, mientras que en Pdval la piden a los consumidores en la cola y la retienen hasta que ingresan al comercio «para evitar que se coleen», explicó una compradora que no quiso identificarse.

La posibilidad de solicitar documentos adicionales a la cédula fue rechazada por los usuarios consultados en la red de comercios del Estado.

«No chica es mentira, eso lo están haciendo en Maracaibo por los bachaqueros, pero en Caracas no», dijo una señora que se encontraba con su hijo en la cola para comprar en el Abasto Bicentenario de Los Símbolos.

Otra entrevistada, que prefirió mantenerse en el anonimato, dijo que de aplicarse esa medida no se resolverá la escasez ni acabará el «bachaqueo».

«¿Cómo el gobierno va aplicar una medida así si no garantiza todos los productos en todos los supermercados de todos los sectores? Que busquen otras medidas para resolver los problemas que ellos han causado. Prácticamente estamos como en Cuba», expresó.