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¿Cinco bolívares, Bs 5.000 o Bs 5 millones?

Las distorsiones en la economía venezolana son tales, que los ciudadanos han perdido la referencia de los precios de bienes y servicios. ¿Cuánto vale un producto? Probablemente lo que Ud esté dispuesto a pagar por él.

¿Cinco bolívares, Bs 5.000 o Bs 5 millones?

La escasez de bienes esenciales, acentuada en los últimos cuatro años por al fracaso de los controles de precios y de cambio y la destrucción del aparato productivo, ha provocado mercados negros en los que los precios pueden ser cualquier cosa.
Desde el bachaquero (revendedor) de la urbanización, el que se apropia de una zona a las afueras de los mercados municipales o un simple buhonero que tiene acceso a productos básicos subsidiados, hasta el comerciante formal que importa a la tasa del mercado paralelo manejan sus propios códigos. Pero todos sacan provecho a las políticas del gobierno de una u otra manera.
Desde el ya lejano 2007 cuando el gobierno de Hugo Chávez introdujo la reconversión monetaria, los distintos indicadores ya empezaban a revelar que la economía no iba por buen camino.
Ese año terminó con una inflación de 22,46% y con la decisión de quitarle tres ceros a la moneda. El 1º de enero de 2008, Venezuela cambiaba su cono monetario para introducir el bolívar fuerte, que nunca tuvo fortaleza y cuyo valor fue devorado en menos de una década por el efecto inflacionario.
Es el rápido crecimiento de los precios el que hace que un bolívar (fuerte) de enero de 2008 tenga el mismo poder de compra que Bs 785 al cierre de julio de 2017.
Productos y servicios subsidiados que muestran precios totalmente irreales y el constante empobrecimiento de la población han causado -sin necesidad de otra reconversión monetaria- que el venezolano común reste de nuevo tres ceros a las cifras en su día a día.
Es así como una bombona de gas de 10 kilogramos regulada por Pdvsa Gas en Bs 50, es revendida en las barriadas populares caraqueñas en Bs 5.000, es decir, Bs 5 millones de los de 2007. Pero quienes tienen a cargo la tarea de ofrecer el cilindro a los interesados dicen que es Bs 5, cuando se le pregunta su precio.
Ocurre lo mismo en una panadería del suroeste de la ciudad, donde un cliente dispuesto a comprar un café pide en caja el ticket y el empleado le indica que son cinco bolívares, los cuales cancela con una billete de Bs 5.000.
Es mucho más común escuchar a nivel de buhoneros y bachaqueros eliminar los tres ceros a los precios de los productos que ofrecen, recordando con ello el fracaso de las políticas monetaria, cambiaria y fiscal del gobierno, que no ha dejado de imprimir billetes indiscriminadamente sin que más bienes en la economía o reservas internacionales respalden la emisión de dinero.
¿Cinco bolívares, Bs 5.000 o Bs 5 millones? No tiene mayor importancia la manera que prefiera para referirse a la cantidad. El billete de mayor denominación en la economía venezolana -Bs 20.000- emitido en enero de este año perdió 70% de su valor en los primeros siete meses de 2017, de acuerdo con declaraciones del economista y diputado José Guerra.
El billete de mayor denominación en Venezuela solo sirve para comprar un kilo de arroz o uno de azúcar, o 400 gramos de café molido o medio cartón de huevos.
De acuerdo a la velocidad que lleva la inflación, Guerra estima que el Banco Central de Venezuela debería estar imprimiendo una pieza monetaria de Bs 100.000 y otra de Bs 50.000, ya que octubre y noviembre se vislumbran como meses difíciles desde el punto de vista de la liquidez monetaria y los bancos se van a quedar sin billetes si el gobierno no ofrece una respuesta rápida, alertó.
Las autoridades parecen estar conscientes de la situación que se avecina ante la escasez de billetes, a juzgar por las recientes reuniones que han sostenido con representantes de la banca para desestimular el uso del efectivo e incentivar los pagos por medios electrónicos. Pero el problema no es por el uso del dinero, sino por las erradas políticas que deterioran el valor de la moneda y empobrece a los venezolanos.
 
 
 
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