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Cipriana Ramos: Hay 4 tipos de cambio en aduana

La caída en las importaciones no es el único problema que afrontan los agentes aduanales. La reforma a la Ley Orgánica de Aduanas -vía Habilitante- y 4 tipos de cambio se suman a la dinámica diaria que traban la actividad en una economía que se encuentra en contracción, señala Cipriana Ramos, presidente de la Cámara de Comercio de La Guaira y candidata a presidir Consecomercio.

Cipriana Ramos: Hay 4 tipos de cambio en aduana

-¿Cuál es la situación en las aduanas?
-Hay dos situaciones: La reforma a la Ley Orgánica y las distintas tasas de cambio. La primera nos ha quitado tiempo y la tranquilidad. Contempla 79 sanciones. Parece que los recaudadores de impuestos somos los responsables de lo malo que suceda. Los agentes aduanales tienen sanciones por eventos que escapan de sus manos, que no son su responsabilidad. Con dos sanciones te suspenden por 180 días y por tres te revocan la autorización.
Nunca vas a tener seguridad jurídica como importador y como auxiliar de la administración aduanera, ya que en cualquier momento te llega una fiscalización y te pueden sancionar por una declaración incorrecta, por presunción de valor, sobre o subfacturación, u origen.
La ley contempla una disposición que es la transmisión del manifiesto de carga que tiene dos oportunidades: un artículo dice que es a la fecha de la llegada y otro, con 4 horas de anticipación. La aduana decidió aplicar la segunda. La aduana es un órgano ejecutor no tiene por qué decidir, la ley debe ser clara, una ley que tiene sanciones de comercio internacional no puede dar lugar a interpretaciones.
Otro error de la legislación es que establece diferencia entre agencia y agente aduanal: persona jurídica y natural. Entonces hay artículos en los cuales solo se coloca uno.
El aspecto positivo que pueda tener la ley se va en cosas como estas, que nos han costado mucho dinero en consultas, en las representaciones que estamos haciendo, es decir, en la introducción de recursos jerárquicos que todos los que hemos sido sanciones hemos tenido que hacer para evitar que la multa quede firme y nos revoquen o nos suspendan.
-¿Han cerrado alguna agencia?
-No hasta los momentos. Tenemos multas. Pedimos la revisión de la ley en la Asamblea Nacional para que la desaplique y permita reunirse a los expertos y sean estos quienes definan una ley acorde con la realidad operacional venezolana y del comercio internacional.
-¿Cuál es la segunda situación que los afecta?
-Tenemos cuatro tipos de cambio en aduana. El Bs 6,30 del Cencoex, el Bs 12 del Sicad que aplica para todo lo que fue subastado hasta octubre, el Bs 52 del Sicad II que se mantuvo por un acuerdo con las autoridades para toda la mercancía que fue importada a ese precio y que todavía está ingresando y el Simadi, que es libre y ya se acerca a los Bs 200.
Los impuestos se pagan a tasa Simadi, por ejemplo, generando una distorsión muy grande. Quien importa a más de Bs 190 tiene una carga muy grande de impuestos que recibe el gobierno y luego paga el ciudadano.
-¿Qué tipo de mercancía, más allá de la que llega a Bs 6,30, está entrando a los puertos?
-Ya no están trayendo carros particulares. Con un dólar tan alto están llegando pocos productos. Algo para seguir subsistiendo.
-¿Qué plantean?
-El pedido central es que se eliminen los controles. Mientras se concreta la medida debemos ir a un tipo de cambio aduanero de Bs 52 o uno ponderado entre Bs 80 y Bs 90 que haga menos onerosa la carga impositiva.
Aquí hubo cualquier cantidad de personas que salió corriendo a pedir créditos bancarios para poder pagar los impuestos de la mercancía que estaba en camino porque el cambio de Sicad II a Simadi  fue de la noche a la mañana.
La situación se pone difícil porque si no producimos y no importamos vamos a tener los comercios vacíos, la gente no recibe mercancía y el gobierno no cobra impuestos y los municipios tampoco. Esto es como una quiebra generalizada.
-¿Hasta cuándo puede mantenerse así?
-El recorte de divisas es una señal de que el gobierno no tiene divisas. Tiene que cambiar de modelo. Ellos ganan rectificando.
La medida de Cencoex nos lleva a una pregunta: ¿Van activar el Sicad que no convoca subastas desde octubre?
-¿Cuál fue la motivación para aspirar a la presidencia de Consecomercio?
-Es un incentivo gremial, de Alianza gremial. Son cámaras centenarias con inquietud de lo que está pasando, no nos hacemos sentir.
Tras el cambio de noviembre de los estatutos de Consecomercio, expresidentes de cámaras que hayan sido directivos de Consecomercio, pueden optar por la presidencia.
Un grupo de personas se propuso cambiar la forma de trabajo del gremio que se ha mantenido en el tiempo, dándole una mayor visibilidad a las cámaras base.
-¿Eso no ocurre ahora?
-Pensábamos que ocurría, pero la gente dice que no se sentía representada. Somos cinco personas que estamos al frente, más 27 personas que conforman el consejo directivo.
Alfonso Riera de Profranquicias va en la plancha de Alianza gremial como primer vicepresidente, Teodoro Bellorín de la Cámara de Comercio de Nueva Esparta y Puerto Libre, como segundo vicepresidente, Diana Mayoral de la Cámara de Comercio como tesorera y María Carolina Uzcátegui de la Asociación de Comerciantes de Valera como secretaria.
-¿Cuál es la propuesta?
-Primero debemos realizar reuniones entre los 32 miembros y aterrizar las líneas gruesas en un plan estratégico nacional para definir el Consecomercio que queremos dentro de dos años.
Nuestra propuesta es una gobernanza gremial. Tenemos que darle lineamiento a los comerciantes para que sus actividades sean rentables y lo menos riesgosas posible.
En primer lugar hay que trabajar en el fortalecimiento institucional con una planificación estratégica.
La segunda línea es reactivar proyectos con la banca nacional apalancados con cooperación internacional como el Banco Interamericano de Desarrollo.
La tercera, hacer alianzas estratégicas inteligentes con circuitos productivos, en los que participarán comerciantes, trabajadores y consumidores. Pero para ello hay que rescatar el respeto al comerciante.
La situación del país ha llevado a que el comerciante sea el responsables de todos los males, es el especulador, el tramposo, el ladrón. Y no es así. El comerciante es el que tiene la carga más fuerte, porque es el que le da la cara a sus clientes y a sus trabajadores.
La cuarta es la conformación de un conglomerado gremial. Son 89 cámaras. Necesitamos crecer en participación de nuestras cámaras afiliadas y en agremiados y articular en tiempo real la dinámica del entorno y poder brindar respuestas efectivas. Se busca fortalecer los sectores y las regiones. Realizar ruedas de negocios intergremiales para saber quién es quién y comenzar a hacer negocios entre nosotros.
La quinta es un programa de formación por competencia. El estado Bolívar tiene experiencia en formación de líderes, vamos a replicarlas en todo el país. Nosotros no tenemos trabajadores como electricistas y plomeros que formaba el INCE, oficios propios de las construcciones. Tenemos que formar la gente en atención pública, pero también tenemos que pensar en recuperación del país.
Los empleados tienen que conocer la realidad de su entorno.
Lo último es la acción social. Es el rescate del vínculo entre comerciantes y consumidores. Por una sugerencia se lanzará el Proyecto vida, con el patrocinio de empresas farmacéuticas y consultorios médicos para llevar jornadas a nivel nacional.]]>