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Conindustria: Nos estamos quedando con trabajadores de menor instrucción

La fuga de talentos y un personal disponible poco motivado a educarse dificulta la búsqueda de trabajadores calificados, indicó el presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga. El directivo propuso diseñar un plan a través del cual la educación de los hijos de los empleados esté a cargo de las empresas.

Conindustria: Nos estamos quedando con trabajadores de menor instrucción

En un discurso pronunciado en el marco del foro del 40 aniversario de Fundei y 45 años de la Universidad Metropolitana y de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Olalquiaga hizo referencia a la importancia de la educación no solo en la formación y preparación de los trabajadores sino en su actitud hacia su empresa y la vida.

Para él, existen enormes diferencias de personalidad y carácter entre las personas con un grado de instrucción sólido y aquellas que no lo tienen. Considera que los primeros «tienen alta motivación al logro, se responsabilizan de sus acciones y asumen compromisos negociados, exigiéndose a sí mismos»; mientras que los segundos tienen una visión de corto plazo, no se establecen metas cumplibles, no tienen plan específico para alcanzar metas y por tanto tienen la sensación de que su vida depende más de la suerte que de su esfuerzo.

Ante esta situación, las empresas «cada vez más nos vamos quedando con trabajadores con menor nivel de instrucción». 

«Las empresas industriales enfrentan enormes dificultades para contratación.  La primera es, como todos sabemos, la fuga de talentos, lo cual nos deja un grupo mucho más limitado de profesionales», sostuvo. La segunda es el grado de instrucción de las personas disponibles.

Considera que las empresas deben promover programas de formación que motiven a sus empleados a crecer personal y profesionalmente, y generen un vínculo con la empresa en la que laboran.

«Yo creo que los empresarios también debemos ocuparnos por la materia prima en términos de las personas que recibimos en nuestras empresas, la materia prima que reciben los institutos técnicos, el Ince o las universidades», expresó.

En este sentido, propuso que las industrias se hicieran cargo de la educación de los hijos de los trabajadores.  «El costo saldría de deducciones fiscales, con parámetros que estimulen el rendimiento académico, es decir a mayor rendimiento académico de los hijos de los trabajadores mayores deducciones fiscales», detalló.

«Lo cierto es que hoy día los impuestos que pagan las empresas van dirigidos, en parte, a un costosísimo sistema educativo, cuyos resultados son extraordinariamente decepcionantes», añadió.

Es necesario, dijo, que a este proyecto se le pongan reglas y parámetros, para lo cual se requiere el compromiso del Estado «Si queremos un país en el cual la producción nacional y la educación sean las preocupaciones centrales, los Venezolanos debemos tener un Estado y unos gobiernos de turno ganados a trabajar en alianza con el sector privado», concluyó.