El dólar se afianza entre el caos de Maduro

La moneda estadounidense, perseguida y juzgada de "desestabilizadora" durante los últimos 15 años de socialismo en Venezuela, ahora es "la válvula de escape" que permite a gran parte del país seguir trabajando y negociando. Entre todos los ajustes y medidas de control económico, el dólar es la mejor opción

«Oferta: Hallacas 1 dólar», se lee en el cartel que los Paz colgaron en la camioneta familiar para vender el platillo navideño por excelencia en Venezuela.

El dólar, proscrito durante 15 años, corre libre mientras el gobierno aplica un agresivo ajuste.

Sin liquidez, con la producción petrolera en caída libre y sanciones de Estados Unidos, Nicolás Maduro deberá aflojar los controles de cambio y de precios reinantes en la era chavista.

Maduro mantuvo el control absoluto de la economía, como hizo el fallecido Hugo Chávez, con expropiaciones y fiscalizaciones para obligar a bajar precios.

Sin embargo, Maudro no cuenta con la poderosa chequera que le permitió a su predecesor sustituir producción nacional con millonarias importaciones.

El derrumbe de los precios del crudo y el de la producción petrolera volvieron insostenible el modelo chavista: la escasez de alimentos se hizo crónica, la inflación explotó y  el bolívar se diluyó.

De 3,2 millones de barriles diarios que Venezuela producía hace una década, disminuyeron a unos 700.000 actualmente

Ahora dejar hacer es la consigna: «no te voy a controlar, no te voy a expropiar, no te voy a castigar por el precio que vas a cobrar, pero eres tú el que va a poner el capital», dice el economista Luis Arturo Bárcenas.

A la vez, el gobierno, criticado durante años por su indisciplina fiscal, viene recortando gastos y restringiendo créditos al aumentar los fondos que la banca respalda ante el Banco Central.

En ese contexto la inflación se desacelera, aunque sigue siendo la mayor del mundo, proyectada por el FMI en 200.000% para 2019, y la escasez retrocede.

Sin embargo, el PIB sigue cayendo y este año se contraerá 35% según el FMI. Servicios como el de electricidad colapsan.

«Hubo un reconocimiento del origen de la hiperinflación: el financiamiento monetario del déficit», señala Bárcenas.

Menos ingresos, recortes

Ante el alza de precios y la depreciación del bolívar (98,3% en 2019), los venezolanos se refugian en el dólar.

«Es una manera de defendernos», afirma Rosmary Paz, de 26 años, al servir una hallaca en una avenida de Caracas.

Desde que asumió la presidencia, Maduro denunciaba el «dólar criminal» alegando que las cotizaciones en el mercado negro, eran manipuladas.

En una reciente entrevista dijo no ver «mal» esta dolarización de facto, considerándola «una válvula de escape frente al bloqueo económico» de Washington, que impuso un embargo petrolero para forzarlo a dejar el poder

Proliferan tiendas de productos importados etiquetados con base al dólar y el billete verde incluso rueda en zonas populares.

«La gente viene y paga en dólares», dice Junior Nieves en su pequeño comercio de alimentos en El Valle, una barriada caraqueña

Para Bárcenas, es «una burbuja». Más de 50% de las transacciones en Venezuela se hacen en moneda extranjera, pero solo 15% de la población tiene ingresos regulares en divisas y 35% acceso ocasional, según Ecoanalítica.

Fuera de la burbuja quedan quienes viven con bolívares, en un país donde el ingreso mínimo mensual apenas representa 9 dólares.

«Quisiera tener dólares (…), pero no tengo», lamenta con risa resignada Eloy Rivas, lavador de automóviles de 57 años.

Como parte del ajuste, Maduro redujo la frecuencia de aumentos salariales este año: frente a seis de 2018, solo hizo tres.

Subsistencia

Mientras tanto, pequeñas pero constantes protestas denuncian el desmontaje de contratos colectivos y la eliminación de beneficios.

En el sector de la salud pública, los escalafones salariales se difuminan al punto que un obrero con bonificaciones nocturnas puede ganar más que un médico residente.

«La jerarquía se destruyó», cuenta Jaime Lorenzo, cirujano con 32 años de ejercicio que devenga unos 20 dólares mensuales en el Hospital Periférico de Catia.

En un país donde enfermeras con zapatos desgastados rondan los pasillos, médicos como Lorenzo viven de consultas privadas.

La flexibilización del control cambiario apunta a facilitar el flujo de remesas que envían los migrantes.

Según Ecoanalítica, las remesas superarán los 3.500 millones de dólares en 2019.

La ONU calcula que 4,5 millones de venezolanos han huido de la crisis y que la cifra alcanzaría 6,5 millones en 2020.

Maduro también ha encontrado una fuente de financiamiento en la explotación de oro, que según la oposición fluye de manera irregular para eludir las sanciones.

«La economía doblegó la visión controladora del Estado», opina Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, considerándolo un asunto de «supervivencia».

Pero la flexibilización puede tener «corta vida» si el gobierno cree que retomar controles generaría beneficios políticos, estima Bárcenas.